lunes, 11 de octubre de 2010

Malvinas: Londres bajó el tono y habló de rutina

Por Graciela Iglesias para LA NACION

Sorpresa en el Foreign Office tras la denuncia de militarización
"¿Carrera armamentista? ¿Usted quiere una declaración oficial británica ante la protesta argentina por unos ejercicios militares que venimos haciendo cada seis meses desde los últimos 28 años? Yo creo que lo mejor es que hable con la gente del Ministerio de Defensa, por ahí ellos tienen algo para decirle..."

La recomendación, realizada a LA NACION con un tono medio entre perplejidad y cansancio por parte de la encargada de prensa de turno del Foreign Office, lo dijo todo: la acusación, realizada primero vía la red social Twitter y luego por canales diplomáticos tradicionales, de la presidenta Cristina Kirchner sobre una "militarización" por parte del Reino Unido del Atlántico Sur, tomó de sorpresa a la cartera diplomática británica. Y ésta no está dispuesta a tornar en un incidente diplomático lo que, por el momento, le parece anecdótico.

Acorde con este criterio, la reacción en la sede del Ministerio de Defensa británico (MOD) se limitó a emitir un comunicado de cuatro líneas firmado por su titular, el conservador Liam Fox: "Estos ejercicios militares son de rutina y han tenido lugar cada seis meses durante los últimos 28 años. El más reciente tuvo lugar en abril de este año. Alertas de navegación son siempre enviadas por adelantado y los ejercicios tienen lugar enteramente en el perímetro de las aguas territoriales de las Falklands [Malvinas]".

En los medios británicos, sólo el matutino conservador The Daily Telegraph se hizo eco de las declaraciones de Kirchner. Lo hizo con una nota titulada "La Royal Navy son piratas, dice la presidenta de la Argentina", en la cual se aseguraba que Gran Bretaña había informado a la Argentina hace una semana de su intención de lanzar unos misiles como parte de ejercicios que se enmarcaban dentro de un procedimiento estándar.

El periódico también recordó que Kirchner había prometido "una lucha eterna" para reclamar las islas Malvinas, aunque ésta sería de modo pacífica, así como el incremento de la tensión entre los dos países a raíz de recientes exploraciones petroleras que han dado indicios de la existencia de hasta 700 millones de barriles de petróleo crudo en la plataforma submarina entorno de las islas, lo que podría equivaler a más de US$ 5000 millones de dólares.

El entredicho cobró estado público anteayer, cuando el Gobierno presentó una dura nota formal de protesta a la embajadora británica en Buenos Aires, Shan Morgan, en rechazo de lo que se denominó oficialmente como un ejercicio militar con lanzamientos de misiles previsto para empezar hoy en el territorio de las islas.

En el texto, la Argentina exigió a Londres que se abstuviera de llevar a cabo el movimiento militar. Lo formalizó el vicecanciller Alberto D´Alotto, que leyó en la Casa Rosada la carta entregada a la diplomática y, unos minutos después, la propia presidenta Cristina Kirchner denunció el hecho como de "una gravedad inusitada" en una cadena de mensajes emitidos por la red social Twitter. Y, en el último de sus mensajes, se preguntó: "¿Piratas for ever ?".

En rigor, el ejercicio había sido informado tres días atrás por la marina británica misma al Servicio de Hidrografía Naval de la Armada Argentina, como ordenan las normas. De acuerdo con esa información, entre hoy y el 22 del actual se prevé el lanzamiento de misiles Rapier, tierra-aire, de corto alcance (de 400 metros a seis kilómetros). Lo inusual de la reacción argentina despertó sospechas respecto de la posible intención del Gobierno de sobreactuar el conflicto, en medio de una coyuntura local delicada.

Tal fue el nivel de ebullición que hasta se acondicionó para el anuncio la sala de conferencias de la Casa Rosada, en pleno fin de semana largo y con la jefa de Estado en El Calafate y el canciller Héctor Timerman regresando de Alemania. Sin embargo, ayer, en ámbitos oficiales cundió el silencio total. Los teléfonos de los funcionarios de la Cancillería estuvieron cerrados durante todo el día.

Un día después del estridente anuncio, el Gobierno le dedicó al tema menos de 140 caracteres en Twitter. La única alusión fue la de Héctor Timerman, que escribió: "The Guardian anuncia que algo extraño puede ocurrir en las Malvinas producto de la crisis británica. Ver último párrafo".

CRISTINA KIRCHNER
Presidenta de la Nación
La jefa del Estado alertó anteayer, por la red social Twitter, respecto de lo que denominó un episodio de gravedad inusitada. "Informan ejercicio militar con uso de armas (misiles) en territorio en disputa de acuerdo con Resolución Naciones Unidas", dijo. Interpretó también: "Militarización del Atlántico Sur. Uso ilegítimo y desembozado de sillón permanente en el Consejo de Seguridad de ONU". "Típico colonialismo del siglo XIX. Anacrónico uso de la fuerza, violando derecho internacional. No les importa. Claro ejemplo de doble estándar; exigimos la suspensión de la actividad bélica", afirmó.

DAVID CAMERON
Primer Ministro Británico
Desde la administración del premier conservador de Gran Bretaña, David Cameron, se minimizó el entredicho denunciado desde la Argentina. En el Foreign Office se habló de "unos ejercicios militares que se hacen cada seis meses desde los últimos 28 años", con la clara intención de desacreditar las versiones de que se planea una escalada de tipo militar en los territorios bajo disputa de sobernaía. Desde la llegada de Cameron al poder, sin embargo, las relaciones bilaterales con la Argentina se endurecieron más de lo habitual.

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