sábado, 23 de abril de 2011

Cómo guardar trigo y dormir sin frazada

Por Clarín Rural
Una sistema artificial de refrigeración de los granos que probó el INTA redujo fuerte el costo de la secada.
Un trabajo de especialistas del INTA Pergamino y Balcarce difundido recientemente permitió evaluar técnica y económicamente el proceso de refrigeración artificial de granos y sacar interesantes conclusiones. Por ejemplo, referidas a temperatura y humedad del grano, horas de funcionamiento de los equipos y consumo eléctrico.

Se analizó la tecnología de refrigeración artificial, que surge como la principal alternativa y constituye una herramienta ideal para realizar un manejo racional de los granos. En este sentido, los Ings. Agrs. Rubén Roskopf, del INTA Pergamino, y Ricardo Bartosik, del INTA Balcarce, elaboraron un trabajo basado en este objetivo de enfriar el grano para así minimizar la tasa de respiración, su deterioro y el desarrollo de insectos en el granel, además de generar condiciones inadecuadas para el desarrollo de hongos.

Del trabajo se desprende que actualmente el método utilizado en Argentina para disminuir la temperatura de los granos se basa en utilizar el aire ambiente como un medio de intercambio de calor con los granos (aireación). La aireación tradicional es una herramienta útil y eficiente para mantener la calidad, pero para ello se debe contar con horas frías en cantidad suficiente para poder lograr el enfriado en un tiempo razonable.

En determinadas situaciones, el uso excesivo del sistema de aireación provoca el sobresecado del grano a valores por debajo de la humedad de comercialización, significando esto pérdidas netas de kilogramos que impactan en el resultado económico de una planta de acopio. Para automatizar parcialmente el proceso, existen controladores que ayudan a eficientizar el uso de la aireación por la reducción de horas de funcionamiento del ventilador, de costos y riesgos de sobresecado.

Sin embargo, bajo determinadas circunstancias, los controladores de aireación, aunque funcionen correctamente, no pueden acondicionar el grano en tiempo y forma debido a las limitaciones climáticas. En este sentido, el ensayo realizado tuvo como objetivo evaluar técnica y económicamente el proceso de refrigeración artificial de granos. Y la investigación permitió documentar el comportamiento de las principales variables críticas: temperatura y humedad del grano, horas de funcionamiento del equipo y consumo eléctrico en un ensayo de refrigeración artificial.

En el trabajo se analizaron los resultados de una experiencia nacional de refrigeración de un silo con 1.000 tn de trigo empleando un equipo de refrigeración artificial. Las conclusiones hablan por sí mismas: la temperatura disminuyó de 24,5° a 15,6°. El tiempo demandado para la disminución de la temperatura fue de 127 horas y el consumo eléctrico total fue de 4.086 kWh, con un costo total de 1.795,6 pesos, es decir, apenas 1,8 pesos por tonelada.
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