viernes, 15 de abril de 2011

Utilizarían jirafas para evitar el desmonte

Por Jorge Riani para LA NACION
Esta semana se conoció que desde diciembre último hasta la fecha se denunció el desmonte de 1500 hectáreas en el territorio entrerriano. La tala de árboles ha sido históricamente un problema y por eso el gobierno instaló un 0800 para que los que estén al tanto de violaciones de la prohibición hagan las denuncias correspondientes.

Los productores cortan indiscriminadamente los árboles para hacer productivas las tierras, porque debajo de la frondosa vegetación no crecen los pastos y, así, hay enormes cantidades de hectáreas que no pueden aprovecharse. Para sortear el inconveniente, productores rurales presentaron un pedido de autorización para importar jirafas de Namibia. La intención es soltar los largos mamíferos en los campos para que controlen el crecimiento de las copas de los árboles.

El ingeniero Alejandro Sagemüller es productor agropecuario y ganadero, y fue quien llevó adelante el proyecto para la aplicación del llamativo método de control forestal. "Es el mejor método que se nos puede ocurrir, y plantea una alternativa ecológica a la topadora", dijo a La Nacion.

Sagemüller -un apellido conocido en esta provincia y por años ligado a la actividad agroindustrial- trabajó como asesor en la gestión gubernativa de Omán y allí comenzó a estudiar el comportamiento de las jirafas.
Según el productor, la aplicación del método permitiría el paso de luz y, por lo tanto, el crecimiento de pasturas que se podrían aprovechar para la producción ganadera. "Ahora hay campos que no se pueden talar por alta salinidad del suelo o por los problemas de drenaje del agua que se originarían. Pero al no poder podar los montes, se crea un tejido de vegetación en las alturas que no permite el paso del sol al suelo. Ahí cobra importancia el proyecto de las jirafas", explicó el ingeniero.

Sagemüller afirmó que, según el estudio, el mejor lugar para la compra de jirafas sería Namibia, "por cuestiones de distancia, y porque ahí no hay aftosa, como sí en otros lugares de Africa". Además dijo que por cuestiones de valor ese lugar es el más conveniente. "Hace un par de años, en las granjas de Namibia, una jirafa valía unos 2500 dólares", afirmó. Un dato importante que podría asegurar la adaptabilidad de la exótica especie es que las plantaciones que sirven de alimento para las jirafas son similares a los arbustos espinosos de Entre Ríos. Concretamente, el espinillo, el diente de gato y la parte verde de los algarrobos son muy parecidos a las especies de los montes de la región africana que ocupan las jirafas.
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