lunes, 28 de mayo de 2012

Los próximos pasos de YPF


Por Arturo Trinelli - Pagina 12.
Una vez recuperada por el Estado, la petrolera debe afianzar su lugar como empresa testigo y garantizar el abastecimiento de combustibles. Las primeras semanas de gestión muestran señales positivas en ese rumbo.
La gestión privada en YPF no solamente generó desequilibrios en materia de hidrocarburos sino que, además, tuvo un efecto menos visible pero tan costoso como el riesgo del desabastecimiento: la pérdida de generaciones de profesionales para una adecuada planificación integral en materia de combustibles y energía acorde con las necesidades que impone el crecimiento económico y la expansión industrial.

Para Ricardo De Dicco, director del Centro Latinoamericano de Investigaciones Científicas y Técnicas (CLICeT) y especialista en infraestructura y planificación energética, la designación de las nuevas autoridades es consecuente con la necesidad de devolverle a YPF el know-how imprescindible que distingue a las principales petroleras del mundo, muchas de las cuales hoy se nutren de expertos argentinos que emigraron, en parte, como consecuencia del desinterés de Repsol por invertir y ejecutar un plan a largo plazo en el país. “Me parece que ahí radica una de las claves de la nueva conducción de YPF: la posibilidad de contar con material humano de gran valor para estar a la altura de los desafíos que están por delante.

Además, será una manera de reconfigurar los objetivos de la empresa, donde no se descuide la rentabilidad social que fue relegada todos estos años por la arbitraria política de maximización de utilidades desplegada por los accionistas”, aseguró De Dicco en Cash, quien ha sido uno de los grandes críticos de los programas de privatización del sector energético durante los ’90.

¿Cuál es el valor de haber decidido la expropiación de YPF?
–Recuperar YPF hace posible que el Estado nacional en poco tiempo asuma un rol protagónico como formador de precios de los combustibles y en garante de la disponibilidad de los mismos, lo cual impactará favorablemente sobre la estructura de costos operativos del aparato productivo nacional, así como también resultará favorable para lograr el pleno autoabastecimiento del mercado interno. YPF se convertirá, de este modo, en uno de los principales agentes económicos del modelo actual, y por tal motivo es importante consolidar una empresa que sea competitiva, sustentable y en sintonía con los intereses nacionales, para lo cual el Estado es la mejor garantía. La orientación política es clave para redefinir nuevas prioridades al servicio del país. Creo, por tanto, que la decisión es la correcta.

¿Qué balance se puede hacer de las primeras semanas de gestión estatal?
–Los efectos de la intervención de YPF han sido inmediatos. En apenas 15 días se logró incrementar la producción de gas natural en 8,4 por ciento, la producción de petróleo en 6,5 y el nivel de utilización de las refinerías de YPF pasó del 86 al 94,7 por ciento, satisficiéndose las necesidades del mercado interno. Ello fue posible porque la YPF bajo control estatal tiene el interés, la necesidad y la obligación de satisfacer las crecientes demandas del mercado interno.

En 100 días se presentará un plan estratégico quinquenal, ¿qué medidas deberían tomarse durante los próximos años?
–La nueva YPF debe recuperar los centros de formación de profesionales, los laboratorios de investigación científico-tecnológica y por supuesto ayudar a fomentar la industria local de insumos para el sector petrolero. En lo inmediato, hay que sostener el pleno abastecimiento de combustibles líquidos. A nivel operativo podrían suscribirse acuerdos con el Automóvil Club Argentino (ACA), más aun si recordamos el excelente binomio que formaron YPF y el ACA durante los cincuenta años previos a la privatización. En cuanto a objetivos de producción, para el invierno de 2013 deberían producirse 10 millones de metros cúbicos diarios de gas adicionales, y en petróleo 50.000 barriles diarios más, así como también lograr aumentar en un 20 por ciento la capacidad instalada del parque de refinación de petróleo de YPF antes de fines del año que viene. Por otra parte, lograr alianzas estratégicas con empresas petroleras para profundizar la inversión de capital de riesgo en exploración y poner en valor los yacimientos de hidrocarburos no convencionales.

¿Cuáles?
–De ponerse en valor, por ejemplo, la superficie de la formación geológica Vaca Muerta, que le corresponde a YPF en un 40 por ciento, en 3 años se podrían extraer 16 millones de metros cúbicos diarios adicionales de gas natural y unos 130.000 barriles diarios adicionales de petróleo. De los 12.000 km2 que posee YPF, unos 5656 km2 están avanzados (77 por ciento de recursos petroleros y el resto gas natural) y se pueden dividir en 10 proyectos, 2 de los cuales ya tienen interesados. Una vez celebrada con la empresa que corresponda la sociedad estratégica con YPF, la empresa socia deberá efectuar una primera inversión de 25.000 millones de dólares, la administración de tal inversión la efectuará exclusivamente YPF y los beneficios serán luego compartidos en partes iguales. Estamos hablando de un potencial que si bien todavía debe ser certificado podría llegar a representar 22.800 millones de barriles de petróleo y 6,8 billones de metros cúbicos de gas natural; es decir, más de diez veces el remanente actual de reservas comprobadas de petróleo y más de veinte veces el remanente actual de reservas comprobadas de gas natural de toda la Argentina, posibilitando al país garantizar el autoabastecimiento de hidrocarburos por muchísimas décadas.

¿Es posible avanzar en un nuevo mercado regional de combustibles?
–Resulta de vital importancia acertar en el tratamiento y resolución de la cuestión nacional en América latina, donde el proceso de fragmentación fue y es la clave de nuestra dependencia semicolonial y del sojuzgamiento padecido por cada una de sus partes. A inicios del siglo XXI la cuestión nacional pasa por la reunificación política, económica, energética, científica y militar de los Estados en la región. El desafío es mayúsculo y consiste en integrarnos y desarrollarnos, pero de manera autónoma y según nuestros propios moldes y parámetros. Los países latinoamericanos necesitamos planificar nuestro crecimiento para que éste sea sustentable. Eso no se logra a través de mecanismos puramente economicistas. Se consigue mostrando que a las inversiones productivas en nuestro país se les asegura una disponibilidad energética de largo plazo. En otras palabras: sin energía no hay desarrollo posible.
GEENaPatrinelli@hotmail.com
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