sábado, 27 de junio de 2015

Los manteros volvieron a copar las veredas alrededor de Retiro

Por María Eugenia D'Alessio  | LA NACION
En octubre de 2013 los erradicaron de esa zona, pero los vendedores informales están otra vez ocupando los espacios alrededor de la estación de trenes; la Ciudad dice que la Federal no colabora


La venta callejera volvió a tomar la zona de Retiro. Foto: LA NACION / Ricardo Pristupluk

Lejos está la imagen de la estación de Retiro que en octubre de 2013 inauguraba Mauricio Macri. Aquel día, además de las obras para el tránsito vehicular y peatonal, las veredas de las estaciones estaban libres de manteros y vendedores ambulantes. Hoy ese espacio vuelve a ser, aunque en menor medida, una especie de shopping a cielo abierto. Decenas de vendedores que, sin pagar alquiler ni impuestos, vuelven a ganar espacio. Desde Espacio Público de la Ciudad dicen que no tienen colaboración de la Policía Federal para mantener la zona libre de estos comerciantes.

Desde el desayuno hasta una merienda tardía, pasando por vestimenta, calzado y algún accesorio para la casa, todo se puede conseguir en las veredas de la avenida Ramos Mejía, desde la avenida Antártida Argentina hasta casi llegar a Libertador. En un recorrido, LA NACION llegó a contar más de 70 puestos.

"Yo generalmente compro acá; ahora me llevé unos guantes, porque hace frío y no tenía. Pero siempre algo llevo, sobre todo medias, que siempre hacen falta", explica Elisa Luciani. La ropa es uno de los rubros más explotados por los puesteros. Hay desde medias hasta buzos y gorros. Un par de guantes, por ejemplo, se consigue a $ 30; los gorros de lana, a $ 100.Las medias deportivas varían entre $ 30 y $ 40. Y si uno sufre mucho del frío y quiere abrigarse la garganta, puede comprar un cuello de polar a $ 60. Si lo que se busca es un suéter escote en V hay que pensar en pagar $ 200.

Pero no todos los precios son fijos; si el cliente se muestra indeciso y duda en gastar la suma que el vendedor pide, comienza el regateo. Unos anteojos de sol, por ejemplo, pueden costar $ 50. Pero el objetivo es vender, así que los comerciantes casi siempre están dispuestos a ofrecer un descuento. El mismo par de anteojos, imitación de primera marca, se consigue a $ 40 y un poco menos también.

"Me compré unos auriculares, porque acá los consigo mucho más baratos que en Exaltación de la Cruz, donde vivo", dice Oscar Geier, quien acaba de pagar $ 200 por este accesorio. "Allá me cuestan $ 350", agrega. Oscar, como muchos otros, suele aprovechar los precios de los manteros también cuando busca algún regalo y no quiere gastar demasiado.

Una de las características de los puestos es que, la mayoría, se dedica a varios rubros. Por ejemplo, en la misma mesa o estantería en donde hay anteojos para lectura y de sol hay billeteras, encendedores o cintos. "Este cinturón cuesta $ 50", ofrece un mantero. "Este bolso cuesta $ 280", dice otro que, además, vende billeteras a $ 80.

PRECIOS

"Este termo cuesta $ 280. Miralo bien; es de acero, de los buenos", dice uno de los vendedores que está a la entrada de la calle Padre Mujica, pegado a la estación San Martín, mientras le muestra a otro posible cliente tapas de termos. Vende además auriculares, estuches para celular, enchufes.

Algunos de los comerciantes que tienen su local habilitado se muestran molestos con los vendedores. Dicen que su presencia afecta a sus ventas, que se ven disminuidas. "En realidad, los manteros nunca se fueron, desaparecen unos días, pero siempre vuelven", dice Ignacio Villar, que atiende una panadería. Tanto él como su compañero, que no quiso dar su nombre, sospechan de la existencia de algún acuerdo con las autoridades. "Si viene una inspección ya están avisados. Hay uno o dos de Espacio Público que vienen todos los días y hablan con todos éstos. Cuando viene la camioneta ya no queda nadie; algún arreglo hay", dice.

"A nosotros nos afecta más que nada a la mañana, por la cafetería, porque se ponen a vender cerca de la puerta", dice Ivana Tolani, quien atiende un local de venta de bar y comida rápida. Efectivamente, un café puede costar entre $ 5 y $ 8, y dos chipás $ 10. Un sándwich de milanesa -se consiguen desde las 10 de la mañana-, $ 20. La joven comenta además que días atrás hubo gente del Ministerio de Trabajo en el lugar. "Vinieron y nos tomaron los datos al encargado y a mí. Pero no vi que hicieran lo mismo con los de afuera", dice.

Desde el gobierno de la ciudad dicen que terminar con los vendedores callejeros resulta difícil. "La situación nos genera preocupación. Desde el Ministerio de Espacio Público se va a investigar el tema de las denuncias. Esto es una lucha constante, y para llegar a una solución se necesita el auxilio de la fuerza pública", dice Patricio Di Stéfano, subsecretario de Espacio Público del Ministerio de Ambiente y Espacio Público. El funcionario afirma además que no tienen apoyo de parte de la Policía Federal. "La Federal no ayuda para nada. Contamos solamente con la ayuda de la Metropolitana, pero dependemos de su disponibilidad."

LOS PRECIOS DE LA CALLE

$ 30 Es lo que cuesta un par de guantes en la zona de Retiro

$ 100 Se pagan por un gorro de lana

$ 200 Cuesta un suéter escote en V

$ 200 Salen unos auriculares.

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