miércoles, 7 de diciembre de 2016

Se inicia otra campaña antártica improvisada, con riesgos y ahorros (III)

Martínez, ayer, con los tenientes generales Del Valle Sosa y SuñerPor Mariano De Vedia - LA NACION
El Gobierno aprovisionará las bases con barcos propios y tres aviones Hércules; no habrá rompehielos ni buque polar; costará $ 12,5 millones, la mitad del alquiler de una embarcación extranjera.


Martínez, ayer, con los tenientes generales Del Valle Sosa y Suñer. Foto: LA NACION.
El Gobierno lanzó ayer la Campaña Antártica de Verano, que tendrá este año características atípicas: habrá ahorros (el costo será la mitad), pero también más riesgos.

Los 1500 científicos y militares que durante el verano se movilizarán hacia y desde el continente blanco, las 200 toneladas de víveres y las 10.000 toneladas de gasoil antártico que alimentan los generadores, no llegarán todos por vía marítima. A las bases Marambio -la más grande, con 150 personas- y Belgrano -la más austral- se transportará personal, víveres y combustibles en un puente aéreo de 110 vuelos que emprenderán tres aviones Hércules C-130, desde Ushuaia.

Así de complicada e improvisada será la campaña, luego de que el Ministerio de Defensa desestimara por excesiva la única oferta que había quedado en pie para alquilar un buque polar y un rompehielos ruso, que cotizó US$ 25,6 millones para realizar la operación, lo que superaba el límite de US$ 20 millones que se había impuesto el Gobierno.

"Intentamos hacer una contratación directa de Estado a Estado, lo que hubiera costado US$ 12,5 millones, pero no dieron los tiempos. La tercera alternativa, con medios propios, tendrá un costo un poco inferior a este monto", explicó a LA NACION el ministro de Defensa, Julio Martínez. Toda esta operatoria responde a que aún está inutilizado el rompehielos Irízar, que hace nueve años sufrió un devastador incendio cuando regresaba de abastecer las bases del continente blanco.

La solución que encontró el Gobierno incluye la provisión de las bases Marambio y Belgrano mediante un puente aéreo. Habrá aerolanzamientos, lo que entraña riesgos y obliga a tomar recaudos para que todo llegue a destino. Especialmente frente a las condiciones generales de los barcos y aviones militares.

"La ventaja es que el puente aéreo puede extenderse hasta mayo. Con los barcos, en cambio, estamos restringidos al verano", se justificó Martínez. La campaña se extenderá durante 130 días y reunirá en total a unos a 1800 hombres y mujeres. Por vía aérea se trasladarán unos 3250 tambores de gasoil antártico, 600 unidades de combustible JP1 y otras cargas, según fuentes castrenses.

"Tomamos la decisión de llevar adelante la campaña con nuestros recursos y confiamos en el valor, el profesionalismo y la entrega de nuestra Fuerzas Armadas", dijo el ministro de Defensa, al dar ayer la orden de zarpada al buque Puerto Argentino, que irá a las bases Orcadas, Carlini, Esperanza, Petrel y Decepción. Se sumarán luego el buque oceanográfico Puerto Deseado, tres de los cuatro avisos adquiridos por el gobierno anterior a Rusia y los barcos Canal Beagle y Bahía San Blas, además del avión Twin Otter y dos helicópteros MI 17 y Bell 212 que aportará también la Fuerza Aérea.

El Hércules ya se utilizó en 2013, cuando falló el buque holandés Timca que había alquilado el entonces ministro Arturo Puricelli.

Fuentes castrenses estiman que poner un Hércules en vuelo cuesta entre US$ 4000 y 5000 por hora, y que ir de Ushuaia-Marambio insume dos horas y media, a lo que se debe sumar el regreso. Con 110 vuelos, la cifra trepa a US$ 275.000. "Es un esfuerzo descomunal", apuntó un vocero castrense, al recordar que la base Marambio consume un millón de litros de combustible por año.
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