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miércoles, 12 de abril de 2017

Instalarán en San Juan el CART, el radiotelescopio más grande de América del Sur(II)

Por Matías Alonso - Agencia TSS
Presentaron el inicio de la obra para la construcción de radiotelescopio en colaboración con China; estará en el complejo astronómico El Leoncito; en la segunda mitad de 2019 estará operativo

El pasado martes 4 de abril se presentó en el Congreso de la Nación el comienzo de la construcción de un radiotelescopio entre China y la Argentina. El CART (por Radiotelescopio Chino-Argentino) tendrá 40 metros de diámetro -será el más grande de Sudamérica- y estará ubicado en el Complejo Astronómico El Leoncito (CASLEO), en la provincia de San Juan.

Durante la reunión -de la que participó TSS-, investigadores de ambos países hablaron sobre los objetivos y los alcances del proyecto, resultado de un acuerdo celebrado entre la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ) y la Academia China de Ciencias.

Un radiotelescopio recibe ondas de radiofrecuencia del espacio tal como un telescopio recibe la luz. El CART permitirá realizar estudios de geodesia en los que, a través de mediciones muy precisas de distintos radiotelescopios sobre las estrellas, puede conocerse con exactitud la ubicación de estos en la Tierra y así medir, por ejemplo, el desplazamiento de las placas tectónicas. También se utilizará para observaciones de nubes magnéticas y galaxias que solo se pueden observar desde el Hemisferio Sur y el estudio de ondas magnéticas que permiten estudiar el origen del universo.
El radiotelescopio estará operativo en la segunda mitad de 2019
El radiotelescopio estará operativo en la segunda mitad de 2019. Foto: Archivo 

Las conversaciones habían empezado en 2009 y los retrasos obedecieron principalmente al cambio de gobierno, ya que las nuevas gestiones de Cancillería y del Ministerio de Defensa exigían la confirmación del Estado chino de que las instalaciones no tendrían uso militar tal como había sido denunciado en el caso de la instalación de la base espacial china en Neuquén.

La diputada Daniela Castro (FPV), presidenta de la comisión de Ciencia y Tecnología de la Cámara de Diputados, explicó que "Hay que dejar en claro y llevar absoluta tranquilidad a nuestra sociedad de que es un proyecto con fines científicos. No tiene objetivos militares y toda la toda la documentación ya está en el Ministerio de Defensa y en Cancillería".

El CART será ubicado enel Parque Nacional El Leoncito, en San Juan, una zona que cuenta con 300 días por año de cielo despejado y en la que ya funcionan otros observatorios, como el CASLEO, al que se integrará el nuevo proyecto.

Marcelo Segura, doctor en Ingeniería y coordinador del proyecto por la Argentina, le dijo a TSS: "La Argentina, y especialmente la UNSJ, tiene una larga relación con China. Hace 20 años que existe colaboración con ellos -con la Academia China de Ciencias, específicamente-. Era necesario un radiotelescopio de este tamaño en el Hemisferio Sur, ya que hay solo algunos en Sudáfrica y Australia, lo que genera mucha expectativa en la comunidad científica".

El CART podrá trabajar en forma conjunta con otros proyectos en desarrollo como LLAMA, un radiotelescopio argentino-brasileño que será instalado en la Puna de Atacama, en Salta. También trabajará en conjunto con una estación con telescopio láser satelital y una estación de calibración GPS. Cuando ya estén instalados, la suma de estos tres instrumentos en un mismo lugar elevaría al complejo a la categoría 1, la más precisa para mediciones de geodesia.
El CART será el radiotelescopio más grande de América del sur
El CART será el radiotelescopio más grande de América del sur. Foto: Archivo.

El trabajo conjunto con el radiotelescopio LLAMA y con otros radiotelescopios de diferentes lugares del mundo será posible gracias a una técnica llamada interferometría de muy larga base (VLBI), que permite apuntar varios radiotelescopios a un mismo cuerpo celeste y hacerlos trabajar como si fueran un único y gigante radiotelescopio. Mientras más distancia haya entre los equipos mejores son los resultados, razón por la cual es tan importante para China la localización de este radiotelescopio en Sudamérica, explicó durante la reunión el director asociado de la División de Astronomía Aplicada del Observatorio Astronómico de China (NAOC), Jinzeng Li. El país asiático cuenta con el radiotelescopio más grande del mundo, de 500 metros de diámetro.

Un radiotelescopio de 40 metros de diámetro pesa alrededor de 1000 toneladas, por lo que será necesario llevar al complejo El Leoncito dos grúas de 600 toneladas para su izado. Por esto es necesario hacer un importante trabajo de compactación de suelos y de adecuación de los caminos de acceso, y su operación exigirá llevar fibra óptica al lugar.

Según el convenio, para la puesta en marcha del CART, la Argentina debía hacer una inversión de 100 millones de pesos para la obra civil y la infraestructura, mientras que China debía invertir 260 millones de pesos en el radiotelescopio.

"China debería aportar solamente el radiotelescopio y todo lo que es el dinero para la infraestructura lo debía aportar la Argentina. Pese al aporte de la provincia de San Juan, de cincuenta millones de pesos, y del MINCYT, los fondos todavía no son suficientes. Van a faltar unos 20 millones de pesos y eso lo va a aportar China", le dijo Segura a TSS.

Una vez que el radiotelescopio esté operativo, funcionará en una banda de frecuencia baja, la banda L, y habrá una cooperación técnico científica entre China y la Argentina para desarrollar localmente los receptores de radiofrecuencias más altas. Esto también beneficiará al proyecto LLAMA, que trabajará en esas frecuencias.

El trabajo conjunto con el radiotelescopio LLAMA y con otros radiotelescopios de diferentes lugares del mundo será posible gracias a una técnica llamada inferometría de muy larga base (VLBI), que permite apuntar varios radiotelescopio a un mismo cuerpo celeste y hacerlos trabajar como si fueran un único y gigante radiotelescopio.

"El proyecto trae muchos beneficios al país. El primero es científico y de investigación en el área de radioastronomía. Pero, además, tiene un beneficio turístico, sobre todo en la zona de San Juan, que tiene un complejo astronómico importante en el parque El Leoncito. El tercer beneficio es que tanto el trabajo en la ruta, como la obra civil y el ensamblado del radiotelescopio, demandarán unos 150 empleos directos. Además, dará trabajo a personal calificado en este momento complicado que atraviesa la ciencia en el país".

Hace pocos se día se colocó la piedra basal para la instalación del CART y se estima que la formulación del proyecto estará lista en dos meses, para cuando se podrá llamar a licitación para el movimiento de suelos. El objetivo es que esa fase del proyecto esté terminada en enero de 2018 para poder empezar la construcción de la base de la antena, que demandará otros diez meses. A finales de 2018, se espera comenzar el ensamblado del radiotelescopio, para que en el segundo semestre de 2019 esté operativo.

miércoles, 5 de abril de 2017

Argentina y China construirán un radiotelescopio en San Juan

El Gobernador de la provincia de San Juan junto a su Gabinete recibieron al embajador del país asiático y autoridades del Ministerio de Ciencia de la Nación y del gobierno provincial, para estudiar los avances del proyecto CART y estipular las acciones durante los próximos meses.
Colocación de la piedra basal del radiotelescopio en San Juan.

El Señor embajador de la República Popular China, Yang Wanming y el Director del Proyecto, Dr. Li, Jinzeng,  fueron recibidos por el gobernador, Dr. Sergio Uñac, junto al secretario de Articulación Científico Tecnológica, Agustín Campero; el subsecretario de Coordinación Institucional, Sergio Matheos; el Secretario de Ciencia y Técnica, Dr. Ing. Tulio Del Bono;  la Secretaria de Relaciones Institucionales, Dra. Elena Peletier y el Coordinador  del Proyecto CART, Dr. Ing. Marcelo Segura, con motivo del radiotelescopio (CART) que ambos países instalarán en el complejo astronómico El Leoncito, ubicado en el departamento de Calingasta, provincia de San Juan.

Se trata de un instrumento que contará con un plato de 40 metros de diámetro y posibilitará estudios en los campos de la geodesia, la georreferenciación, la geofísica y la astronomía. A su vez, habilitará investigaciones en Interferometría de Base Muy Larga (VLBI) con antenas similares de todo el mundo, y se utilizará en proyectos astrofísicos complementarios al proyecto LLAMA (acrónimo de Large Latin American Millimeter Array), que Argentina y Brasil llevan adelante en Salta.

Durante la visita de las comitivas  se conversó sobre los alcances del Proyecto CART. Por la tarde se colocó la piedra basal del radiotelescopio en compañía del gobernador sanjuanino, Sergio Uñac, la vicerrectora de la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ), Mónica Coca, el subsecretario Sergio Matheos y la directora Nacional en Redes Institucionales, Paz Alfaro. Finalmente, las autoridades recorrieron el Complejo Astronómico El Leoncito (CASLEO) y realizaron una visión nocturna espacial.
El radiotelescopio (CART) se instalará en el complejo astronómico  El Leoncito, ubicado en Calingasta, provincia de San Juan.

CART contribuirá al establecimiento y mantenimiento de los Marcos de Referencia Internacionales Celeste y Terrestre (International Celestial Reference Frame "ICRF" e International Terrestrial Reference Frame "ITRF") y mejorará la cobertura global de la red de radiotelescopios, junto con la determinación de los parámetros astro-geodésicos en nuestro hemisferio.

Asimismo, permitirá realizar numerosas investigaciones sobre zonas de formación estelar, entornos de estrellas tardías y mecanismos de bombeo de máseres, líneas moleculares galácticas de amoníaco, observar cuásares de alto desplazamiento al rojo, y la formación de protoestrellas a partir de nubes de hidrógeno y polvo. También ayudará a establecer relaciones entre la creación de agujeros negros y las nubes masivas de Hidrógeno, observar estrellas binarias de rayos X, supernovas y envolturas de nova.

El radiotelescopio además brindará un entorno privilegiado para la formación de ingenieros y técnicos argentinos mediante la operación y mantenimiento de herramientas con tecnología de punta. De igual modo, promoverá cadenas productivas con elevado valor agregado aplicadas en la manufactura de insumos para su funcionamiento.

Fuente: MINCYT

viernes, 31 de marzo de 2017

Un argentino diseñó un avión hipersónico, capaz de quintuplicar la velocidad del sonido

Por Olivia Goldschmidt - La Nación - Juan García Mansilla creó una aeronave que podría por ejemplo conectar Los Ángeles y Sidney en tres horas; por el momento no es viable comercialmente
El Paradoxal
El Paradoxal. Foto: Archivo 

Juan García Mansilla, de 29 años, diseñó un avión hipersónico, capaz de volar cinco veces más rápido que el sonido. Por ejemplo, podría conectar Los Ángeles y Sidney en menos de tres horas, en lugar de las 15 horas que tarda un avión convencional. "El vuelo que describe es una parábola, y la parte superior llega al borde de la estratosfera" dijo a LA NACION. Por este motivo se denominó Paradoxal.

El proyecto fue un encargo de Imaginactive, una organización sin fines de lucro cuya misión es promover la innovación en vehículos y transportes del futuro. Por el momento no hay un interés comercial en producirlo ,y tal como lo explica Masilla, el diseño se utiliza para plantear un concepto de vehículo innovador.

La organización se fundó en el 2013 por el ingeniero mecánico Charles Bombardier, de la familia que es dueña de la empresa que lleva su nombre, e integra la lista de los Fortune 500. Originarios de Canadá, construyeron un imperio de equipamiento para el transporte que incluye desde carritos para la nieve hasta aerolíneas.

García Mansilla, con formación de diseñador industrial por la Universidad de Buenos Aires, fue contactado por Imaginactive a partir de un proyecto que hizo como hobbie un verano para aprender a modelar en 3D. Era un vehículo para andar en la nieve que apodó "RDSV" (vehículo de despliegue veloz en nieve, por sus siglas en inglés). Estaba exhibido en su perfil de Coroflot, una especie de Linkedin para diseñadores. Bombardier quedó fascinado por el perfil del argentino y le dijo: "Necesito a alguien que le pueda dar esta calidad y forma a otros sueños locos".

La aeronave está basada en dos desarrollos tecnológicos novedosos. El primero fue un aporte de ingenieros de la Nasa que publicaron un estudio explicando cómo habían aplicado un principio aerodinámico a la aviación hipersónica. Se llama long penetration mode y es un sistema por el cual se enfría el fuselaje (la palabra técnica para el cuerpo) del avión (cuando se traslada tan rápido que se calienta por la fricción con el aire). El segundo es un motor de dos estadíos: el primero funciona como una turbina normal y acelera la aeronave a 3000 km/h mientras asciende. El segundo, tras inyectarse oxígeno líquido, convierte el motor en un cohete, acelerando el Paradoxal a 6000 km/h y llevándolo a alturas superiores a los 60 kilómetros.

El diseño del avión está pensado para que los pasajeros puedan aprovechar la experiencia del vuelo, García Mansilla explicó: "El ventanal frontal tiene cinco metros de ancho, para que no solo los pilotos puedan disfrutar de las vistas privilegiadas".

Previamente, el diseñador había colaborado en otros proyectos de Imaginactive con repercusión importante dentro de los desarrolladores de transporte. Uno de los trabajos anteriores fue el Ventooz, un vehículo unipersonal basado en un robot de Disney con la habilidad de trepar paredes con un sistema de ventosas. Por sus sólidas bases técnicas fue publicado en el sitio Wired de innovaciones tecnológicas.

Además de haber trabajado durante tres años en el estudio de diseño de producto BCK, García Mansilla fue docente en la UBA de la materia "gráfica para productos". Amante del diseño en todas sus formas, ahora está trabajando en la fabricación de un producto de equipamiento para deportes extremos.

jueves, 2 de marzo de 2017

Un helicóptero de Fuerza Aérea midió los espesores de los glaciares

(Telam) - Esta actividad forma parte del proyecto de monitoreo remoto de variables medioambientales para el estudio de glaciares y apoyo a las operaciones aéreas en Base Marambio.

Un helicóptero de la Fuerza Aérea adaptado con un sistema especial de radar realizó mediciones de espesores de glaciares en islas cercanas a la base Marambio para una investigación del Instituto Antártico Argentino en conjunto con Alemania.
La actividad forma parte del proyecto de monitoreo remoto de variables medioambientales para el estudio de glaciares y apoyo a las operaciones aéreas en Base Marambio, y se realizó con un helicóptero Bell-212 que portaba un Sistema de Radar de Hielo Aerotransportado, informó el ministerio de Defensa.

El proyecto, a cargo del jefe de Departamento de Glaciología del Instituto Antártico Argentino, Sebastián Marinsek se realizó en cooperación con Alemania y tuvo como finalidad medir desde una aeronave espesores de hielo en los glaciares de las islas cercanas a la Base Marambio.

Las mediciones pudieron efectuarse en el Glaciar Gourdon de Isla Ross, a unos 40 kilómetros al oeste de la isla Marambio, durante dos operaciones llevadas a cabo en febrero, en el marco de la Campaña Antártica de Verano (CAV) 2016/17. 

La operación “Radar de Hielo” fue planificada y ensayada en la VII Brigada Aérea de la localidad bonaerense de Moreno antes del despliegue a la Antártida, dadas la complejidad del sistema, la exigencia de la carga externa y las pruebas necesarias para maniobrar el helicóptero durante el despegue y el aterrizaje ante las condiciones climáticas en el continente blanco. 

Para realizar el operativo se estableció un campamento de apoyo con científicos y técnicos, próximo al glaciar de estudio, a fin de preparar y montar en el lugar la antena en el helicóptero. 

Luego, los vuelos desde Marambio hasta la zona del campamento se efectuaron sin la carga externa, la cual sólo se montó para efectuar las mediciones y teniendo en cuenta las condiciones meteorológicas, por tratarse de una antena colgante.

La altura de medición sobre el glaciar fue de 30 a 40 metros y el vuelo se realizó a unos 70 kilómetros por hora, parámetros que debieron mantenerse durante la operación para no alterar las mediciones. 

El sistema de radar de hielo aerotransportado es un dispositivo compuesto por una antena metálica rectangular de nueve metros de longitud, cinco de ancho y uno de espesor, con un transmisor, receptor y GPS, de unos 300 kilos y que va suspendido de la aeronave. 

Para su instalación se adaptó el helicóptero no sólo para el sistema colgante, sino además para colocar el equipamiento de medición y registro de datos en la cabina del helicóptero, junto al operador de radar. 

Ambos dispositivos se enlazan mediante fibra óptica, aunque se alimentan independientemente y se complementan con un tercero, un altímetro láser con un monitor, que sirve al piloto para mantener la altura de medición sobre el glaciar.

El desarrollo emite un pulso sobre el glaciar y el receptor recibe la señal rebotada de la superficie y otra posterior, del lecho, lo que permite efectuar la medición del espesor del hielo.

viernes, 24 de febrero de 2017

El Planetario llegará renovado a los 50 años tras una inversión de $ 95 millones

Resultado de imagen para PlanetarioPor Mauricio Giambartolomei - LA NACION
Será equipado con pantallas de mayor calidad, dispositivos robóticos y simuladores; estará cerrado al menos seis meses.

Los años 60 estuvieron marcados por la revolución de la exploración espacial luego del lanzamiento del satélite soviético Sputnik, a fines de los 50. El boom se replicó en todo el mundo y en la Argentina se materializó con la inauguración del planetario Galileo Galilei, en 1967. Hoy, a pocas horas de otro hito de la astronomía, el descubrimiento de un nuevo sistema solar, el ícono porteño inicia una etapa de reconstrucción tecnológica y arquitectónica para continuar un legado de divulgación que ya lleva medio siglo.

Se trata de un plan para mejorar la infraestructura y los servicios con la incorporación de pantallas interactivas, realidad aumentada, dispositivos robóticos, simuladores y nuevos equipos de proyección con el objetivo de dotarlo de elementos innovadores de cara a su 50° aniversario.

La puesta en valor del edificio y de su entorno, en los bosques de Palermo, ya comenzó y demandará al menos seis meses, durante los que permanecerá cerrado al público. La reapertura está prevista para el tercer trimestre del año.

"El Planetario tiene el mismo valor que una escuela porque los contenidos astronómicos se pueden sacar de Internet, pero acá hay gente especializada que puede contar e interpretar la información. En las redes circula cualquier cosa y si no hay educadores formados en ciencia, se puede interpretar mal", explica a LA NACION el coordinador del área de Divulgación Científica del Galileo Galilei, Mariano Ribas.

Todos los años unas 500.000 personas se acercan al lugar para vivir una experiencia sensorial con el cielo sobre sus cabezas bajo una cúpula de 20 metros de diámetro, la más grande de todos los planetarios de la Argentina; además de en Buenos Aires, funcionan en Rosario, La Plata, Malargüe (Mendoza) y La Punta (San Luis), entre otras ciudades. Al menos la mitad de los visitantes del Galileo Galilei son alumnos de escuelas primarias y secundarias. "El Planetario llena una falencia educativa porque los contenidos sobre astronomía son mínimos en las escuelas", plantea Ribas.
Dos operarios cierran el cerco perimetral que rodea el Planetario para el inicio de la renovación
Dos operarios cierran el cerco perimetral que rodea el Planetario para el inicio de la renovación. Foto: Ricardo Pristupluk

Espectáculos audiovisuales de astronomía, observaciones astronómicas por telescopio, cursos, conferencias, exposiciones, visitas guiadas al edificio y al museo son algunas de las atracciones que ofrece hoy el planetario porteño, cuyo nombre fue sugerido por la Sociedad Italiana Leonardo da Vinci y por la Federación General de Sociedades Italianas de la República Argentina. Además, el organismo edita la revista de ciencia Si Muove -de publicación trimestral- y organiza actividades a pedido para grupos de personas ciegas o sordas.

Toda la oferta se mantendrá vigente cuando se reabran las puertas del espacio renovado. El proyecto, canalizado a través del Ministerio de Modernización, Innovación y Tecnología de la ciudad y avalado por la Comisión Nacional de Museos, prevé cuadriplicar la calidad de la pantalla principal del interior del domo (será de 8K), restaurar todo el edificio y modernizar la ambientación. "Queremos llevar el Planetario al siglo XXI. Hoy es un gran espacio para la divulgación, pero queremos potenciarlo para que también sea una referencia ineludible para la innovación y la tecnología", sintetiza el ministro del área, Andy Freire. El presupuesto inicial es de $ 95 millones. El Ministerio de Ambiente y Espacio Público realizará las obras en todo el entorno del parque, en una superficie de 55.000 metros cuadrados.

Al hablar del Planetario se hace referencia al edificio entendido como una institución y también al proyector de estrellas que se encuentra en medio de la sala con el cual se reproduce en la cúpula el aspecto del cielo con alto realismo. El primer dispositivo fue un Zeiss IV adquirido a la empresa alemana Carl Zeiss de Oberkochen en 1960; en 2011 se sustituyó por un planetario japonés: el Megastar II, que está siendo utilizado en la actualidad.

Como explica Ribas, el Galileo Galilei se originó en los años dorados de la exploración astronómica "con viajes a la Luna y en el amanecer de la era espacial que nace en 1957, cuando los soviéticos lanzaron el Sputnik". Por esos años, las autoridades municipales planteaban la necesidad de construir un centro de divulgación y un acuario en Buenos Aires. El acuario nunca se concretó, pero el proyecto del Planetario germinó rápidamente.

El edificio fue encargado al arquitecto Enrique Jan, que integraba el equipo de profesionales de la Dirección General de Arquitectura de la entonces Municipalidad de Buenos Aires. La primera actividad oficial fue un coloquio sobre la exploración cósmica entre el 19 y el 22 de diciembre de 1966. "Investigadores de las ciencias fundamentales y de la ingeniería espacial abren hoy el diálogo con representantes de las ciencias jurídicas y sociales", fue el mensaje. Sin embargo, su nacimiento se festeja el 13 de junio de 1967: ese día se realizó la primera función para un grupo de alumnos.

viernes, 10 de febrero de 2017

Satélites científicos: un programa que ya cumplió 30 años y se plantea más logros

Por Nora Bär - LA NACION
Desde 1987, cuando se inició la colaboración con la NASA para desarrollar el SAC-I, el país se convirtió en un actor reconocido de la actividad espacial; una aventura a prueba de errores
Integración del SAC-B, en la sala limpia de Invap en 1996
Integración del SAC-B, en la sala limpia de Invap en 1996. Foto: Gentileza de CONAE

En 1987, Astrofísica, revista de divulgación científica que pretendía difundir esta disciplina entre los estudiantes de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, publicó una nota titulada "Los científicos de la NASA, interesados en un proyecto argentino".

Se refería a la llegada a Buenos Aires de una delegación de la agencia espacial norteamericana para interiorizarse de los esfuerzos de un pequeño grupo de investigadores de la Comisión Nacional de Investigaciones Espaciales, de San Miguel, y del Instituto de Astronomía y Física del Espacio, que estaban intentando desarrollar un satélite made in Argentina, el SAC-I.

El artículo, firmado por Horacio Ghielmetti, entonces director del Instituto de Astronomía y Física del Espacio y uno de los involucrados en esa aventura que daría nacimiento al programa de satélites científicos en el país, fue rescatado hace algunos días por Guillermo Giménez Calderón, investigador argentino residente desde hace 20 años en Brasil (y que da rienda suelta a su pasión por la historia de la ciencia en el blog http://historia-ciencia-tecnologia.blogspot.com.ar).

Tres décadas más tarde, la Argentina es un actor reconocido en el área satelital, donde colabora de igual a igual con las agencias espaciales más importantes del globo. Lleva lanzados cuatro satélites científicos, con un récord de 100% de efectividad (SAC-B, SAC-A, SAC-C y SAC-D/Aquarius), y tiene dos más "en las gateras", con fecha estimada de lanzamiento para fines de este año y el próximo (Saocom 1A y 1B) y otros dos (Sabiamar) para 2020.

"Yo había ingresado en la CNIE, que dependía de la Fuerza Aérea, en 1982 -recuerda Daniel Caruso, que fue jefe de proyecto de la misión SAC-D/Aquarius-. Era ingeniero egresado de la UBA y a los 27, cuando me tocó hacer el servicio militar, me destinaron a San Miguel, donde había un grupo de sistemas satelitales y otro de navegación guiada y control."

Caruso, que se formó durante un tiempo en Francia, fue uno de los que estuvieron en esa reunión clave. "Teníamos entre manos un proyecto humilde -cuenta-. Éramos siete, pero la gente de la NASA vio que teníamos ganas y pujanza."
Reunión en Baltimore, en los inicios de la actividad satelital
Reunión en Baltimore, en los inicios de la actividad satelital. 

El SAC-I era un satélite de bajo peso, unos 150 kg, cuya misión científica se centraba en la detección de radiación electromagnética y partículas de alta energía de las fulguraciones solares. Más tarde, cuando el SAC-I se convirtió en el SAC-B, se acordó que el instrumental y el lanzamiento serían aportados por la NASA, y el satélite propiamente dicho sería responsabilidad local.

¿Pero por qué se habían interesado los experimentados científicos norteamericanos en un pequeño equipo de un lejano país en el otro extremo del planeta?

Gran parte de la respuesta a este interrogante está cifrada en un nombre: Mario Acuña, un ingeniero cordobés que había emigrado a los Estados Unidos, donde desde 1969 trabajaba en el Centro Espacial Goddard. Él se convertiría en un pionero de la exploración espacial y daría el puntapié inicial para impulsar los esfuerzos locales.

De la cancha al espacio

"Todo surgió en una cancha de fútbol del Goddard -confiesa, divertido, Marcos Machado, actual director científico de la Conae-. Yo estaba trabajando allá en una misión que se llamaba Solar Maximum o Solar Max. Un inglés viene y me dice: «Che, a vos te tiene que gustar el fútbol. ¿Por qué no venís el viernes?». Me puse los pantaloncitos, fui y ahí conocí a Mario Acuña. Nos hicimos amigos y un día nos fuimos a tomar unas margaritas por ahí cerca, y Mario me dice: «¿Por qué no hacen un satélite? ¿Por qué no intentan? ¡Se puede!». Él reunió a un grupo de técnicos con mucha experiencia, de «los viejos» de la NASA, para que nos asesoraran. Entre ellos, había uno al que apodaban «Doctor Satellite», Henry Hoffman: cuando un satélite tenía un problema llamaban al doctor, lo llamaban a Henry."

Ana María Hernández se había graduado de física en la UBA y después del 66 se había ido a hacer un doctorado en la Universidad de Pittsburgh, Estados Unidos, en el área nuclear experimental. En 1983 volvió desempleada y Ghielmetti le propuso que se fuera a trabajar con él en el germen de un satélite argentino.

"Ghielmetti tenía una estrecha relación con Acuña -recuerda Hernández, hoy investigadora de la Conae (premiada por la NASA por sus servicios excepcionales)-. Entonces propuso que presentáramos el proyecto del SAC-1, en el que habían trabajado la CNIE y el IAFE, a un llamado de la agencia espacial norteamericana para pequeños satélites."

El concurso era internacional y se presentaron 51 propuestas. El SAC-1 se ubicó en los primeros puestos, pero no fue seleccionado por razones programáticas. Sin embargo, abrió la posibilidad de conversar sobre una colaboración firme.

Claro que ni el IAFE ni la CNIE contaban con los fondos necesarios para transformar ese sueño en realidad. Hacían falta no sólo más recursos humanos, sino también materiales. Algunos de los que participaban en el proyecto, entre ellos Mario Gulich, el cerebro que estaba detrás del SAC-B, fueron entonces con la gente de la NASA hasta Bariloche para explorar la posibilidad de que Invap, en ese momento bajo la conducción del doctor Conrado Varotto, se ocupara del diseño y la construcción.

Un salto al vacío

"Ellos [por los técnicos de la NASA] estaban acostumbrados a ver instalaciones de cierto estándar -recuerda Varotto-. Y nosotros en ese tiempo no las teníamos y nos dedicábamos a lo nuclear, todavía no habíamos incursionado en cuestiones satelitales. De todos modos, mi punto de vista era que Invap, como empresa de tecnología, tenía que ser capaz de afrontarlo. Les ofrecimos involucrarnos en el tema y hacernos cargo. Hubo un momento tenso en el que una persona con la que más tarde tendría una gran amistad me sacó un poco de las casillas. Entonces le planteé: «Dígame, ¿cuál es el problema? ¿Ustedes quieren un cuarto limpio [aséptico, para el ensamblaje del satélite]? Venga dentro de un mes y lo va a tener. Él lo tomó como una bravuconada, pero a partir de ese momento nos pusimos manos a la obra. Como la gente del IAFE y la CNIE no tenían presupuesto, le ofrecí a Gulich que Invap lo hiciera a su cuenta y riesgo. Y que si un día aparecían los recursos nos pagaban. Mario quedó espantado por la propuesta."

"El contrato era tan inusual que se lo llevé a un cuñado mío que era abogado para ver si no nos estábamos metiendo en un problema -se ríe Machado-. Y él me dijo que nunca había visto algo como eso."

Así nació, cuando todavía pocos países se animaban al espacio, el programa de satélites científicos locales, que a lo largo de las últimas décadas se convirtieron en los ojos del país en el espacio y ayudan a prevenir emergencias, a elaborar mapas de riesgo de enfermedades de interés agrícola, a tomarle el pulso al clima y a dar alerta temprana de inundaciones e incendios, entre muchas otras aplicaciones.

Los pioneros de esta epopeya vivieron historias impensadas, como mantener dos trabajos porque ganaban algo más de 300 dólares por mes o tener que dormir en la embajada argentina en Washington para ahorrar en alojamiento, o tomar riesgos nada desdeñables.

"Me acuerdo de que cuando lanzaron el Sputnik I yo tenía 8 años -recuerda Machado-. Ese día fuimos a visitar a mis abuelos. Estábamos en Parque Centenario y le pregunté a mi viejo, que era matemático, cuándo la Argentina iba a construir un satélite. Y él me contestó «Lo más probable es que se lo compremos a los que saben hacerlo». Eso me quedó grabado. Me dije que no podía ser, que teníamos que lograrlo. Para mí, fue el sueño del pibe."

Un desafío para los científicos

1987 - Interés de la NASA - Como consigna Guillermo Giménez de Castro (en http://historia-ciencia-tecnologia.blogspot.com.ar), Horacio Ghielmetti, entonces director del Instituto de Astronomía y Física del Espacio, lo comenta en la revista Astrofísica y menciona que se inicia una colaboración con científicos argentinos para desarrollar un satélite con fines científicos.

1991 - Crean la Conae - Se hace cargo del proyecto SAC-B, un satélite de observaciones solares que venían diseñando en colaboración con el IAFE y la Comisión Nacional de Investigaciones Espaciales (CNIE).

1996 - Lanzamiento del SAC-B - El primer satélite científico argentino que llegó al espacio fue desarrollado en colaboración con la NASA. Tenía por objetivo investigar las fuentes explosivas extragalácticas de alta energía.

Mario Acuña - Este ingeniero cordobés, pionero de la exploración espacial que trabajó durante décadas en la NASA, fue una figura clave para el impulso de la actividad espacial en la Argentina.

Mario Gulich - Físico, especialista en control orbital, fue el hombre detrás del SAC-I, luego rebautizado SAC-B.

Teófilo Tabanera - Gracias a la influencia de este visionario, el país estuvo entre los primeros en crear su propia agencia: la Comisión Nacional de Investigaciones Espaciales.

Marcos Machado - Director científico de la CONAE - "A los ocho años supe del lanzamiento del Sputnik I. Para mí era «el sueño del pibe»".

miércoles, 1 de febrero de 2017

Crean unos anteojos eternos: tienen lentes líquidas con autofoco y aumento variable

Por Ricardo Sametband - LA NACION
Los diseñó un argentino en Utah; cambian el foco según la distancia de lo que el usuario está mirando; permiten combinar anteojos de diferentes aumentos en uno solo, y modificar su aumento base a medida que cambian los ojos de su dueño
Un prototipo de los anteojos de foco variable creados en la universidad de Utah; faltan varios años para su disponibilidad comercial
Un prototipo de los anteojos de foco variable creados en la universidad de Utah; faltan varios años para su disponibilidad comercial. Foto: Universidad de Utah

Un grupo de investigadores de la universidad de Utah liderados por el argentino Carlos Mastrangelo (que nació en nuestro país pero hizo toda su carrera universitaria en Estados Unidos) creó un anteojo muy particular. Por empezar, no usa cristales, sino membranas llenas de glicerina, que cambian su curvatura (su concavidad o convexidad) para modificar su aumento gracias a unos actuadores piezoeléctricos en el marco de los anteojos. Pero además los anteojos llevan un sensor en el puente, que mide la distancia del objeto o el texto que está mirando el usuario; esto modifica el foco de las lentes tomando como base el aumento que prescribió el oculista.

Como una cámara, pueden ir haciendo foco en objetos que están a distintas distancias; a diferencia de un bifocal, por ejemplo, no hay zonas con diferente aumento: cambia el foco de todo el anteojo en 14 milisegundos, lo que evita el clásico gesto de subir o bajar la nariz para encontrar el punto en el que el aumento del cristal se corresponde con lo que queremos ver con claridad.

Estos anteojos evitan usar bifocales, lentes de foco variable o tener que estar cambiando entre varios pares de anteojos según el uso: son las gafas mismas las que cambian su estructura (y por ende, su aumento) según si el usuario mira algo cercano o lejano. Es un único par de anteojos para todo.

"Comencé a trabajar en estas lentes por la edad -le explicó Mastrangelo a LA NACION-. Antes veía bien, pero empecé a sufrir presbicia, y necesité lentes para leer. Los que compré no pueden enfocar objetos a varias distancias con un mismo lente. Los odio. Así que empecé a investigar si no se podían hacer lentes de foco variable. Encontré algunos desarrollos sobre lentes líquidas, pero ninguna servía, no eran tan livianas como para usar en anteojos."
Nazmul Hasan y Carlos Mastrangelo, con un prototipo de sus anteojos
Nazmul Hasan y Carlos Mastrangelo, con un prototipo de sus anteojos. Foto: Universidad de Utah.

¿Necesita leer un cartel cercano, luego mirar el número del colectivo que está a una cuadra, la pantalla del celular, etc.? Los anteojos serán capaces de cambiar el aumento de las lentes en un instante para que el usuario vea siempre en forma correcta.

"Las lentes líquidas se usan actualmente en las cámaras de algunos teléfonos -dice Mastrangelo-. Hay dos tipos, uno de cristal líquido, que son muy populares porque no necesitan casi energía, pero sólo para aperturas pequeñas; hay otra tecnología para usar dos líquidos que no se mezclan, pero tampoco sirven; nosotros usamos glicerol, que es inerte, es muy barato y tiene un buen índice de refracción, clave para lograr que sirva como una lente".

Pero "falta reducir el grosor, el peso, y refinar el estilo, ahora se ven un poco raros. Estimamos que reducir los componentes para su producción comercial nos llevará 2 o 3 años", explica Mastrangelo.

Estos anteojos adaptativos tienen otra ventaja: como pueden ajustarse a voluntad y a cada persona, servirán por más tiempo, ya que lo único que requieren es que un médico defina (y actualice) la graduación base que necesita su dueño a medida que avanza su edad para seguir siendo útiles.
Las lentes son membranas con glicerina; cambia su curvatura por unos actuadores controlados por un dispositivo dentro de los anteojos
Las lentes son membranas con glicerina; cambia su curvatura por unos actuadores controlados por un dispositivo dentro de los anteojos. Foto: Universidad de Utah.

martes, 3 de enero de 2017

El Conicet no debe concentrar toda la investigación

Por Hilda Sabato - La Nación
Las universidades resignaron su lugar en la definición de políticas científicas y en la creación de conocimiento.

En los últimos días, el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) ha ocupado un lugar destacado en los medios, y ello por las peores razones. El Gobierno decidió disminuir significativamente el número de nuevas vacantes para ingresar en la carrera del investigador científico en relación con la tendencia observada en los últimos años, lo que desató la protesta generalizada de amplios sectores del ámbito científico y, muy en particular, de quienes se consideraron afectados directamente por esa decisión. 

El conflicto duró varios días y se desactivó cuando las autoridades ofrecieron una solución al reclamo al otorgar unas 500 becas por un año a los que en este concurso quedaron fuera del cupo de ingresantes establecido y con la promesa de estudiar en ese plazo la situación de cada uno de ellos.

De esta manera, el Gobierno pateó la pelota para adelante y eludió encarar la cuestión de fondo acerca de la política científica a seguir en los próximos años y del papel que cumple el Conicet en ese marco. Si bien las declaraciones del ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, Lino Barañao, incluyeron algunas referencias a la necesidad de revisar la dirección que el gobierno anterior venía siguiendo en materia de investigación científica, éstas fueron ambiguas y confusas. Así, no inscribió la medida cuestionada en una propuesta explícita de cambios en ese sentido, de manera que todo quedó reducido a un asunto de índole presupuestaria.

Por su parte, desde el ámbito científico, la reacción fue rápida y hubo sucesivos pronunciamientos contra la medida del Gobierno. Además de reclamar por el bajo cupo establecido para nuevos ingresos a la planta del Conicet, estas declaraciones incluyeron denuncias por el recorte del presupuesto, por la drástica reversión de la tendencia reciente a incrementar año tras año las vacantes para entrar en la carrera de investigador y por lo que se consideran medidas que atentan contra el desarrollo científico del país. Sin embargo, poco y nada se ha dicho sobre el estado en que hoy se encuentra la investigación científica en la Argentina en su conjunto ni sobre los cambios habidos en la última década en el lugar que ocupa el Conicet en ese marco y en relación con otras instituciones del sistema, como las universidades y otros organismos públicos, como el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), la Comisión Nacional de Energía Atómica y el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), entre otros.

Se podrá argumentar que ante la urgencia de los hechos estos temas pueden quedar para después. No es así. El conflicto puso al desnudo uno de los problemas centrales en este sentido: a lo largo de la última década (años más, años menos), el Conicet se fue convirtiendo en el canal obligado para todo el que quisiera dedicarse a la investigación científica. Obtener una de sus becas y luego el ingreso en la planta de investigadores devino prácticamente en la única opción posible para llevar adelante una carrera científica. Tan es así que quienes no entraron en el Conicet porque no alcanzaron el puntaje fijado este año como mínimo para ingresar enunciaron su reclamo en términos laborales: se consideran "despedidos" y privados de sus lugares de trabajo.

La distorsión es evidente: no se trata, como se ha dicho, de "trabajadores expulsados", sino de potenciales ingresantes a una planta que hoy no ofrece lugares suficientes para incorporarlos. Esta formulación en clave laboral tergiversa los términos del problema a la vez que soslaya una cuestión central: la falta de alternativas para los jóvenes científicos. Durante estos últimos años esa falencia se vio compensada, pero a la vez reforzada, por el incremento sustantivo de la planta del Conicet, que casi se duplicó entre 2007 y 2015. Esta tendencia a la expansión del consejo ha sido y sigue siendo celebrada por distintos sectores del ámbito científico, pues ha favorecido la formación de nuevos investigadores y su inserción profesional en el marco de esa institución. Sin embargo, y más allá de la actual coyuntura, habría que preguntarse por las consecuencias de una política que ha llevado a una concentración cada vez mayor de las actividades de promoción y desarrollo científico en ese organismo estatal.

Mientras tanto, otras instituciones con responsabilidades en ese terreno lo han ido abandonando. Pero de eso no se habla. En primer lugar, las universidades. Éstas dedican casi todo su presupuesto a sueldos, la mayoría de los cuales se asignan a docentes con dedicación parcial, esto es, sólo para dar clase. Las dedicaciones exclusivas que permitirían la realización de tareas de investigación son cada vez más excepcionales. Los programas de becas y subsidios a proyectos que varias de las grandes universidades nacionales llevaron adelante en las décadas de 1980 y 1990 se han reducido notablemente, con escasas excepciones. Y ese vacío lo ha ido ocupando el Conicet, que provee a las universidades de la mayor parte de los recursos humanos y materiales para la investigación, en el marco de estrategias de selección, incorporación y sostenimiento propias de ese organismo. Las universidades han resignado así buena parte de su poder en materia de definición y desarrollo de política científica y de su responsabilidad en una de sus misiones fundamentales: la creación de conocimiento. Algo similar ha ocurrido con otras instituciones del sistema estatal, para no hablar del sector privado, que, a diferencia de lo que ocurre en otros países del mundo, aquí siempre se desentendió de las actividades de investigación y desarrollo.

Este escenario no ha sido el resultado de decisiones consensuadas públicamente, sino de las tendencias que de hecho se fueron imponiendo en la última década a partir de la actuación de muy diversos actores de los ámbitos educativo y científico. Mientras hubo dinero para alimentar el crecimiento del Conicet y voluntad política de hacerlo, todos parecíamos contentos. Ahora que un nuevo gobierno decide otra cosa, no atinamos sino a exigir volver a lo anterior y, por lo tanto, a reclamar que el consejo siga engrosando su planta y sus recursos. Sin embargo, más no es necesariamente mejor.

La situación a la que se llegó merece ponerse en discusión para evaluar los alcances de las políticas recientes y sus consecuencias en el conjunto del desarrollo científico y tecnológico del país y para abrir el debate sobre el camino a seguir. El tema no es monopolio del Gobierno ni de los científicos, sino del conjunto de la sociedad argentina (y de sus órganos de expresión y representación), que hoy en su mayoría sólo se entera de estas cuestiones en coyunturas de conflicto abierto y lo hace de la peor manera: con información escasa y sesgada y sin posibilidad alguna de intervenir.

Historiadora

viernes, 23 de diciembre de 2016

Recorte en el Conicet: polémica por las investigaciones de Star Wars, Anteojito y el Rey León

Clarin.com
Reclamo. Los científicos mantienen tomado el Ministerio de Ciencia (AP)
Reclamo. Los científicos mantienen tomado el Ministerio de Ciencia (AP)
Mientras sigue la toma, en las redes se armó un fuerte contrapunto por los temas de trabajo de científicos becados.

El recorte a las becas en el Conicet y la toma que los científicos mantienen en el Ministerio de Ciencia desató una fuerte polémica en las redes sociales al conocerse algunos de los temas de los proyectos de investigación llevados adelante por investigadores de la entidad.

El conflicto en el Conicet se inició porque el Gobierno recortó los ingresos para el año próximo y así 489 científicos que habían sido recomendados por dos instancias de evaluación académica fueron rechazados como ingresantes a la carrera de investigador, que el año próximo tendrá sólo 385 cupos. Por ese motivo, investigadores y agrupaciones universitarias tomaron el lunes la sede del Ministerio de Ciencia. Ayer, el Gobierno propuso cargos en universidades y en otros institutos para parte de los que se quedarán afuera, pero la propuesta fue rechazada.

Ayer también, en Twitter, comenzaron a circular los resúmenes de algunos proyectos de investigación llevados adelante con el financiamiento del Conicet. Los más cuestionados tuvieron que ver con áreas de ciencias sociales, con temas de relevancia cuestionable como el mesianismo en Star Wars, las imágenes de la niñez construidas por las revistas Anteojito y Billiken, las representaciones sociales en la película de Disney "El Rey León" o las letras del cantante Ricardo Arjona.

Otro punto cuestionado fue el apoyo a investigaciones relacionadas con la pasada gestión kirchnerista, como la beca de doctorado de una estudiante de Sociología sobre “la construcción de sentido sobre la democratización de la comunicación en las políticas públicas de comunicación durante el primer gobierno de Cristina Kirchner”, cuyo director fue el ex panelista de 6,7,8 Dante Palma y la codirectora, la decana de la Facultad de Periodismo de La Plata, Florencia Saintout.


Estos señores confunden la "Ciencia y Tecnología" con un "currito". Para progresar hay que trabajar y no buscar diezmos... 

miércoles, 21 de diciembre de 2016

Comienza la expedición científica que recorrerá toda la costa de la Antártida

(Clarin.com) - La integran científicos de 20 países. Y participa un instituto argentino.
El Akademik Treshnikov en su partida hacia la expedición científica en la Antártida. (AP)
El Akademik Treshnikov en su partida hacia la expedición científica en la Antártida. (AP)

La primera expedición con fines científicos que recorrerá la costa de la Antártida parte hoy de Ciudad del Cabo con un ambicioso objetivo: recopilar información que permita a investigadores de diversos campos entender mejor el impacto del cambio climático en el Océano Antártico.

Más de 50 científicos de una veintena de países participan en la Expedición para la Circunnavegación de la Antártida (ACE, en sus siglas en inglés), un viaje alrededor de la Antártida que durará tres meses y es una iniciativa del recién creado Instituto Polar Suizo, informaron a la agencia de noticias EFE sus responsables.
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A bordo del barco ruso Akademik Treshnikov, habilitado especialmente para la investigación, los expertos trabajarán en la primera fase de 22 programas científicos de disciplinas como la biología, la climatología o la oceanografía, cuyos resultados arrojarán luz sobre algunos aspectos del cambio climático.

Algunas de estas investigaciones tratarán de medir el daño provocado por la contaminación de partículas de plástico en la cadena alimentaria del mar, supervisarán las poblaciones de especies amenazadas como albatros y pingüinos, y buscarán respuestas a la pérdida de salinidad de los océanos.
El recorrido previsto de las costas de la Antértida.
El recorrido previsto de las costas de la Antartida.

En uno de los programas científicos que integran la misión, participa el Instituto de Investigaciones en Biodiversidad y Medioambiente, con sede en Bariloche.

Los expertos destacan el carácter trasnacional del proyecto y sus distintas perspectivas científicas, que permitirán obtener unos resultados inéditos y especialmente valiosos para el estudio del clima.

"Algunos de estos proyectos no tienen conexión aparente, pero a largo plazo nos darán la oportunidad de tener una idea mucho más integral del Océano Antártico en su totalidad", declaró el miembro de la ACE David Walton, en una rueda de prensa celebrada hoy en Ciudad del Cabo, antes de que parta la expedición.
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Según los científicos, el conocimiento de la Antártida es clave no solo para su preservación, sino para el futuro de todo el planeta. "Los polos son las regiones de la Tierra más afectadas por el cambio climático y tienen un papel central en dotar a los océanos de corrientes submarinas que regulan el clima del mundo desde el polo al ecuador", explicaron desde la ACE.

La expedición finalizará el 19 de marzo del año que viene en Ciudad del Cabo, después de paradas en la costa de la Antártida, islas cercanas como Tasmania o el puerto chileno de Punta Arenas.

viernes, 18 de noviembre de 2016

5 proyectos descomunales con los que China quiere mostrar su poderío científico

Por Rebecca Morelle - BBC
Las ambiciones científicas del país asiático son inmensas: desde la construcción de las instalaciones experimentales más grandes que se hayan visto jamás, pasando por la puesta en marcha a gran escala de los últimos avances médicos, hasta la superación de los límites de la exploración del océano y del espacio. Hace unas décadas, esta nación apenas aparecía en los ranking científicos mundiales. Ahora, en términos de inversión y ensayos publicados, sólo la supera Estados Unidos.Pero, a pesar de su rápido progreso, China todavía tiene varios retos por superar.

Aquí te ofrecemos 5 proyectos clave que ilustran la gran fortaleza del gigante asiático en materia científica (y también algunas de sus debilidades).

1. El radiotelescopio más grande del mundo

Enclavado en un gran cráter natural, este gigante chino está a punto de empezar a respirar. Una enorme antena curva, rodeada de escarpadas montañas, destella con el atardecer. Los obreros de la construcción están ocupados con los retoques finales de esta estructura que mide 500 metros de diámetro. Se trata del radiotelescopio más grande que jamás se haya construido. "En cuanto a la astronomía, en China estamos muy por detrás del resto del mundo", comenta el profesor Peng Bo, subdirector del Telescopio de Apertura Esférica de 500 metros (FAST, por sus siglas en inglés).
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Pero este gigante, ubicado en la provincia de Guizhou, en el sudoeste del país, empequeñece al resto de los radiotelescopios. Su construcción se hizo en un tiempo récord: cinco años.
Nan Rendong, de los Observatorios Astronómicos Nacionales de la Academia China de Ciencias y cerebro del proyecto, confiesa que algunas veces le pareció que no iban a superar los obstáculos y más de una vez pensó en arrojar la toalla. "Pero al final encontramos el camino". Hasta ahora, el récord lo tenía el observatorio Aricebo, en Puerto Rico, con su antena de 305 metros de diámetro. La apuesta China de buscar vida extraterrestre con el radiotelescopio más grande del mundo.

El enorme telescopio de China simboliza el renacimiento científico del país. Foto: Observatorio Astronómico Nacional de China. El radiotelescopio chino es un poderoso símbolo del renacimiento científico del país, que en 2013 superó a Europa y se posicionó como la segunda nación que más investiga e invierte en ciencia. Se espera que para 2020 supere a Estados Unidos.

2. Córneas de cerdo para ciegos

La industria porcina es enorme en China. Los cerdos son criados para la alimentación, pero ahora hay un nuevo destino para las partes del cerdo que no terminan en la mesa.
Las córneas de cerdo podrían ser la solución para muchas personas que perdieron la vista. Una vez que el animal es sacrificado, se separan sus córneas para ser trasplantadas en seres humanos. Un quinto de la población mundial de ciegos -unos 1.400 millones- se encuentra en China. Y la enfermedad de córnea es la responsable de ello en entre 3,5 y 5 millones de los casos.

Una lesión o infección en la córnea, si no es tratada, puede llevar a la pérdida de la vista; para muchos, un trasplante de córnea es la única solución. Pero la lista de espera es demasiado larga.

En el pasado, la principal fuente de órganos en China eran los prisioneros ejecutados. Pero el año pasado el gobierno canceló esta controvertida práctica y empezó a animar a la gente a que donara sus córneas después de muerta. El problema es que muy pocas personas se sumaron a la iniciativa.
Para contrarrestar este déficit, el gobierno chino dio luz verde a una operación experimental de trasplante de córnea de cerdo a seres humanos, y hasta ahora se han practicado unas 200. 
Hasta ahora se han practicado 200 trasplantes de córnea de cerdo en humanos.
Hasta ahora se han practicado 200 trasplantes de córnea de cerdo en humanos. "Intentamos con muchos animales: cabras, perros, vacas y cerdos", cuenta el doctor Shao Zhengkang, presidente del Centro Internacional de Medicina Regenerativa (CRMI). A Shao le llevó 10 años desarrollar esta técnica. El CRMI ya ha invertido US$150 millones en el proyecto, pero Shao admite que todavía están en una etapa preliminar. "Es un tratamiento completamente nuevo, muy distito al tradicional, así que lleva tiempo introducirlo en hospitales, pacientes y en la sociedad", aclara.

El Centro Internacional de Medicina Regenerativa de China dice que el éxito de las operaciones de trasplante de córnea de cerdo supera el 90%. La empresa asegura que la tasa de éxito de esta operación supera el 90%, aproximadamente la misma probabilidad de éxito en trasplantes de córneas humanas. Pero hay quienes piensan que China se está moviendo muy rápido sin evaluar los riesgos o los conflictos éticos. Y sus avances en células madre, clonación y edición de genes de embriones también está creando controversia en la comunidad científica internacional.

3. Las partículas subatómicas más raras del cosmos

En lo más profundo de una montaña de granito en la bahía Daya del sur de China, a 300 metros bajo la superficie, científicos estudian una de las partículas subatómicas más extrañas del cosmos: los neutrinos. Los neutrinos se generan a partir de reacciones nucleares y son unas de las partículas más abundantes en el Universo. 
El experimento en bahía Daya es uno de los pocos del mundo que puede ayudar a comprender mejor el comportamiento de los neutrinos.
El experimento en bahía Daya es uno de los pocos del mundo que puede ayudar a comprender mejor el comportamiento de los neutrinos. Foto: Instituto de Física de Energía Alta de la Academia China.
Miles de millones de neutrinos pasan a través de nosotros cada segundo, pero no podemos sentirlos o verlos; no tienen carga y apenas una pizca de masa. Estas partículas se han descrito como lo más cercano a la nada que pueda haber. Pero lo más raro de los neutrinos es que constantemente están cambiando; a medida que viajan por el Universo, van variando de formas (o sabores, como lo explican los científicos). Hasta donde sabemos, no hay ninguna otra partícula que haga esto.
El país asiático comenzó a invertir en este área en la década de 1980.
El experimento en la bahía Daya es uno de los pocos en el mundo que puede ayudar a los científicos a entender este extraño comportamiento. "Cada día detectamos miles de neutrinos. Es una edad de oro, es muy emocionante para la física de los neutrinos", afirma el físico Cao Jun. Su equipo de científicos ha logrado calcular con más precisión que nunca qué tan posible es que un neutrino cambie de una forma a otra. 

El país asiático comenzó a invertir en la búsqueda de los neutrinos en la década de 1980. Foto: Instituto de Física de Energía Alta de la Academia China. "Ahora es cuando estamos empezando a ver resultados", comenta el profesor Wang Yifang, director del Instituto de Física de Energía Alta de la Academia China de las Ciencias y supervisor del experimento.

Como muchos científicos en China, Wang pasó un tiempo trabajando en el exterior, en Italia y Estados Unidos, pues el gigante asiático sólo empezó a invertir en este campo en la década de 1980.
Antes, rara vez los científicos regresaban al país. Pero ahora esa fuga de cerebros se está revirtiendo.
Y el retorno de investigadores está ayudando a establecer lazos con otros países. "Creo que para todas las disciplinas, la colaboración internacional es siempre muy importante", explica Wang. "Si hay menos apertura con la comunidad internacional, habrá menos posibilidades de ser líderes".

4. El barco gigante que explorará los oceános

En un astillero al sur de Shanghái suena la música. Leones chinos bailan y globos gigantes se mueven con el viento. Una gran cantidad de gente se reúne para observar el nuevo barco para la investigación científica entrar al agua por primera vez. 
El gobierno chino tiene gran interés en explorar con este barco las profundidades marinas.
El gobierno chino tiene gran interés en explorar con este barco las profundidades marinas. Foto: Shanghai Rainbow Fish Ocean Technology.
La embarcación de 100 metros de eslora está equipada con un laboratorio y lo último en tecnología científica, y tendrá como misión explorar los océanos. Pero también le servirá a China como una plataforma de lanzamiento para que los submarinos puedan llegar a las partes más profundas del océano. "Los seres humanos sabemos mucho menos del océano de lo que sabemos de la Luna y Marte. Por eso quiero desarrollar esta instalación, para que los oceanógrafos lleguen a aguas profundas", explica el profesor Cui Weicheng. Cui tiene una empresa privada llamada Pez Arcoíris, que se encargó de construir el nuevo barco de investigación y desarrolla sumergibles. Uno de sus submarinos no tripulados alcanzó los 4.000 metros de profundidad en su prueba más reciente.

Pero su objetivo último es realizar exploraciones tripuladas y llevar a seres humanos a lo más profundo del océano: la fosa de las Marianas, en el Pacífico, con una profundidad de 11.000 metros.
La primera travesía a la fosa de las Marianas la hizo en 1960 y la segunda -y hasta ahora, última- expedición tripulada la efectuó el director de Hollywood James Cameron en 2012. El gobierno chino quiere ser el siguiente. Las autoridades han dejado claro que el propósito es meramente científico, pero China está involucrada en disputas territoriales en el Mar de la China Meridional, donde ha reforzado su presencia militar. El equipo de Pez Arcoíris, sin embargo, insiste en que se trata de una operación comercial.

5. Viaje a la cara oculta de la Luna y otros proyectos espaciales

La primera incursión de China en el cosmos se produjo en 1970. Un satélite pesado y esférico fue enviado al espacio emitiendo una canción en la que exaltaba las virtudes del presidente Mao.
En las décadas siguientes -con lanzamientos de vehículos orbitales, sondas y taikonautas- el país se posicionó como un actor clave en el espacio.
La carrera espacial es una prioridad para China.
La carrera espacial es una prioridad para China. Foto: Administración Espacial Nacional China (CNSA). A diferencia de la mayoría de las agencias espaciales del mundo, como la NASA (EE.UU.), la ESA (Europa) o Roscosmos (Rusia), el programa espacial chino está dirigido por militares. En 2013, descendió en la Luna la primera sonda china en casi 40 años. El profesor Wu Weiren, director de diseño del programa lunar de China, asegura que "el programa espacial chino pone el énfasis en el éxito".

China ha hecho considerables inversiones en la carrera espacial en los últimos años. Foto: Administración Espacial Nacional China (CNSA). "No es como una investigación básica ordinaria, que acepta fallos. Si falláramos aquí, las consecuencias serían enormes. Todos los directores y diseñadores están muy estresados. Y por eso somos tan reacios a un exceso de publicidad", explica Wu.  El nuevo programa de exploración espacial de China incluye un viaje de ida y vuelta la Luna y una visita a la cara oculta del satélite natural de la Tierra, programada para 2018.

"La Unión Soviética y Estados Unidos han descendido varias veces en la Luna, pero ambos lo han hecho en la parte frontal (la que mira hacia la Tierra), nunca en el lado más alejado", dice Wu.
Resultado de imagen para Administración Espacial Nacional China (CNSA)
Pero China también tiene sus ojos puestos en Marte y anunció recientemente que visitará el Planeta Rojo en 2020. No podrán, sin embargo, ir a la Estación Espacial Internacional, pues a Estados Unidos no le gusta el carácter militar de la agencia espacial china. Por ahora, explica Wu, la solución es crear su propia estación espacial. El primer prototipo se lanzará este año. Llegar a Marte y a la Luna son objetivos fundamentales.

 "El gobierno chino está muy decidido a continuar invirtiendo en ciencia, pero también quiere darle a esta un papel central en la próxima década", dice Charlotte Liu, de la casa editorial científica Springer Nature. Y la exploración tripulada continúa siendo una prioridad.

En 2003, Yang Liwei se convirtió en el primer taikonauta del país. Pasó 21 horas en el espacio y regresó a la Tierra convertido en un héroe nacional. Nueve más le siguieron y -este año- China se prepara para poner en órbita una nueva tripulación.
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