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jueves, 2 de marzo de 2017

Un helicóptero de Fuerza Aérea midió los espesores de los glaciares

(Telam) - Esta actividad forma parte del proyecto de monitoreo remoto de variables medioambientales para el estudio de glaciares y apoyo a las operaciones aéreas en Base Marambio.

Un helicóptero de la Fuerza Aérea adaptado con un sistema especial de radar realizó mediciones de espesores de glaciares en islas cercanas a la base Marambio para una investigación del Instituto Antártico Argentino en conjunto con Alemania.
La actividad forma parte del proyecto de monitoreo remoto de variables medioambientales para el estudio de glaciares y apoyo a las operaciones aéreas en Base Marambio, y se realizó con un helicóptero Bell-212 que portaba un Sistema de Radar de Hielo Aerotransportado, informó el ministerio de Defensa.

El proyecto, a cargo del jefe de Departamento de Glaciología del Instituto Antártico Argentino, Sebastián Marinsek se realizó en cooperación con Alemania y tuvo como finalidad medir desde una aeronave espesores de hielo en los glaciares de las islas cercanas a la Base Marambio.

Las mediciones pudieron efectuarse en el Glaciar Gourdon de Isla Ross, a unos 40 kilómetros al oeste de la isla Marambio, durante dos operaciones llevadas a cabo en febrero, en el marco de la Campaña Antártica de Verano (CAV) 2016/17. 

La operación “Radar de Hielo” fue planificada y ensayada en la VII Brigada Aérea de la localidad bonaerense de Moreno antes del despliegue a la Antártida, dadas la complejidad del sistema, la exigencia de la carga externa y las pruebas necesarias para maniobrar el helicóptero durante el despegue y el aterrizaje ante las condiciones climáticas en el continente blanco. 

Para realizar el operativo se estableció un campamento de apoyo con científicos y técnicos, próximo al glaciar de estudio, a fin de preparar y montar en el lugar la antena en el helicóptero. 

Luego, los vuelos desde Marambio hasta la zona del campamento se efectuaron sin la carga externa, la cual sólo se montó para efectuar las mediciones y teniendo en cuenta las condiciones meteorológicas, por tratarse de una antena colgante.

La altura de medición sobre el glaciar fue de 30 a 40 metros y el vuelo se realizó a unos 70 kilómetros por hora, parámetros que debieron mantenerse durante la operación para no alterar las mediciones. 

El sistema de radar de hielo aerotransportado es un dispositivo compuesto por una antena metálica rectangular de nueve metros de longitud, cinco de ancho y uno de espesor, con un transmisor, receptor y GPS, de unos 300 kilos y que va suspendido de la aeronave. 

Para su instalación se adaptó el helicóptero no sólo para el sistema colgante, sino además para colocar el equipamiento de medición y registro de datos en la cabina del helicóptero, junto al operador de radar. 

Ambos dispositivos se enlazan mediante fibra óptica, aunque se alimentan independientemente y se complementan con un tercero, un altímetro láser con un monitor, que sirve al piloto para mantener la altura de medición sobre el glaciar.

El desarrollo emite un pulso sobre el glaciar y el receptor recibe la señal rebotada de la superficie y otra posterior, del lecho, lo que permite efectuar la medición del espesor del hielo.

viernes, 24 de febrero de 2017

El Planetario llegará renovado a los 50 años tras una inversión de $ 95 millones

Resultado de imagen para PlanetarioPor Mauricio Giambartolomei - LA NACION
Será equipado con pantallas de mayor calidad, dispositivos robóticos y simuladores; estará cerrado al menos seis meses.

Los años 60 estuvieron marcados por la revolución de la exploración espacial luego del lanzamiento del satélite soviético Sputnik, a fines de los 50. El boom se replicó en todo el mundo y en la Argentina se materializó con la inauguración del planetario Galileo Galilei, en 1967. Hoy, a pocas horas de otro hito de la astronomía, el descubrimiento de un nuevo sistema solar, el ícono porteño inicia una etapa de reconstrucción tecnológica y arquitectónica para continuar un legado de divulgación que ya lleva medio siglo.

Se trata de un plan para mejorar la infraestructura y los servicios con la incorporación de pantallas interactivas, realidad aumentada, dispositivos robóticos, simuladores y nuevos equipos de proyección con el objetivo de dotarlo de elementos innovadores de cara a su 50° aniversario.

La puesta en valor del edificio y de su entorno, en los bosques de Palermo, ya comenzó y demandará al menos seis meses, durante los que permanecerá cerrado al público. La reapertura está prevista para el tercer trimestre del año.

"El Planetario tiene el mismo valor que una escuela porque los contenidos astronómicos se pueden sacar de Internet, pero acá hay gente especializada que puede contar e interpretar la información. En las redes circula cualquier cosa y si no hay educadores formados en ciencia, se puede interpretar mal", explica a LA NACION el coordinador del área de Divulgación Científica del Galileo Galilei, Mariano Ribas.

Todos los años unas 500.000 personas se acercan al lugar para vivir una experiencia sensorial con el cielo sobre sus cabezas bajo una cúpula de 20 metros de diámetro, la más grande de todos los planetarios de la Argentina; además de en Buenos Aires, funcionan en Rosario, La Plata, Malargüe (Mendoza) y La Punta (San Luis), entre otras ciudades. Al menos la mitad de los visitantes del Galileo Galilei son alumnos de escuelas primarias y secundarias. "El Planetario llena una falencia educativa porque los contenidos sobre astronomía son mínimos en las escuelas", plantea Ribas.
Dos operarios cierran el cerco perimetral que rodea el Planetario para el inicio de la renovación
Dos operarios cierran el cerco perimetral que rodea el Planetario para el inicio de la renovación. Foto: Ricardo Pristupluk

Espectáculos audiovisuales de astronomía, observaciones astronómicas por telescopio, cursos, conferencias, exposiciones, visitas guiadas al edificio y al museo son algunas de las atracciones que ofrece hoy el planetario porteño, cuyo nombre fue sugerido por la Sociedad Italiana Leonardo da Vinci y por la Federación General de Sociedades Italianas de la República Argentina. Además, el organismo edita la revista de ciencia Si Muove -de publicación trimestral- y organiza actividades a pedido para grupos de personas ciegas o sordas.

Toda la oferta se mantendrá vigente cuando se reabran las puertas del espacio renovado. El proyecto, canalizado a través del Ministerio de Modernización, Innovación y Tecnología de la ciudad y avalado por la Comisión Nacional de Museos, prevé cuadriplicar la calidad de la pantalla principal del interior del domo (será de 8K), restaurar todo el edificio y modernizar la ambientación. "Queremos llevar el Planetario al siglo XXI. Hoy es un gran espacio para la divulgación, pero queremos potenciarlo para que también sea una referencia ineludible para la innovación y la tecnología", sintetiza el ministro del área, Andy Freire. El presupuesto inicial es de $ 95 millones. El Ministerio de Ambiente y Espacio Público realizará las obras en todo el entorno del parque, en una superficie de 55.000 metros cuadrados.

Al hablar del Planetario se hace referencia al edificio entendido como una institución y también al proyector de estrellas que se encuentra en medio de la sala con el cual se reproduce en la cúpula el aspecto del cielo con alto realismo. El primer dispositivo fue un Zeiss IV adquirido a la empresa alemana Carl Zeiss de Oberkochen en 1960; en 2011 se sustituyó por un planetario japonés: el Megastar II, que está siendo utilizado en la actualidad.

Como explica Ribas, el Galileo Galilei se originó en los años dorados de la exploración astronómica "con viajes a la Luna y en el amanecer de la era espacial que nace en 1957, cuando los soviéticos lanzaron el Sputnik". Por esos años, las autoridades municipales planteaban la necesidad de construir un centro de divulgación y un acuario en Buenos Aires. El acuario nunca se concretó, pero el proyecto del Planetario germinó rápidamente.

El edificio fue encargado al arquitecto Enrique Jan, que integraba el equipo de profesionales de la Dirección General de Arquitectura de la entonces Municipalidad de Buenos Aires. La primera actividad oficial fue un coloquio sobre la exploración cósmica entre el 19 y el 22 de diciembre de 1966. "Investigadores de las ciencias fundamentales y de la ingeniería espacial abren hoy el diálogo con representantes de las ciencias jurídicas y sociales", fue el mensaje. Sin embargo, su nacimiento se festeja el 13 de junio de 1967: ese día se realizó la primera función para un grupo de alumnos.

viernes, 10 de febrero de 2017

Satélites científicos: un programa que ya cumplió 30 años y se plantea más logros

Por Nora Bär - LA NACION
Desde 1987, cuando se inició la colaboración con la NASA para desarrollar el SAC-I, el país se convirtió en un actor reconocido de la actividad espacial; una aventura a prueba de errores
Integración del SAC-B, en la sala limpia de Invap en 1996
Integración del SAC-B, en la sala limpia de Invap en 1996. Foto: Gentileza de CONAE

En 1987, Astrofísica, revista de divulgación científica que pretendía difundir esta disciplina entre los estudiantes de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, publicó una nota titulada "Los científicos de la NASA, interesados en un proyecto argentino".

Se refería a la llegada a Buenos Aires de una delegación de la agencia espacial norteamericana para interiorizarse de los esfuerzos de un pequeño grupo de investigadores de la Comisión Nacional de Investigaciones Espaciales, de San Miguel, y del Instituto de Astronomía y Física del Espacio, que estaban intentando desarrollar un satélite made in Argentina, el SAC-I.

El artículo, firmado por Horacio Ghielmetti, entonces director del Instituto de Astronomía y Física del Espacio y uno de los involucrados en esa aventura que daría nacimiento al programa de satélites científicos en el país, fue rescatado hace algunos días por Guillermo Giménez Calderón, investigador argentino residente desde hace 20 años en Brasil (y que da rienda suelta a su pasión por la historia de la ciencia en el blog http://historia-ciencia-tecnologia.blogspot.com.ar).

Tres décadas más tarde, la Argentina es un actor reconocido en el área satelital, donde colabora de igual a igual con las agencias espaciales más importantes del globo. Lleva lanzados cuatro satélites científicos, con un récord de 100% de efectividad (SAC-B, SAC-A, SAC-C y SAC-D/Aquarius), y tiene dos más "en las gateras", con fecha estimada de lanzamiento para fines de este año y el próximo (Saocom 1A y 1B) y otros dos (Sabiamar) para 2020.

"Yo había ingresado en la CNIE, que dependía de la Fuerza Aérea, en 1982 -recuerda Daniel Caruso, que fue jefe de proyecto de la misión SAC-D/Aquarius-. Era ingeniero egresado de la UBA y a los 27, cuando me tocó hacer el servicio militar, me destinaron a San Miguel, donde había un grupo de sistemas satelitales y otro de navegación guiada y control."

Caruso, que se formó durante un tiempo en Francia, fue uno de los que estuvieron en esa reunión clave. "Teníamos entre manos un proyecto humilde -cuenta-. Éramos siete, pero la gente de la NASA vio que teníamos ganas y pujanza."
Reunión en Baltimore, en los inicios de la actividad satelital
Reunión en Baltimore, en los inicios de la actividad satelital. 

El SAC-I era un satélite de bajo peso, unos 150 kg, cuya misión científica se centraba en la detección de radiación electromagnética y partículas de alta energía de las fulguraciones solares. Más tarde, cuando el SAC-I se convirtió en el SAC-B, se acordó que el instrumental y el lanzamiento serían aportados por la NASA, y el satélite propiamente dicho sería responsabilidad local.

¿Pero por qué se habían interesado los experimentados científicos norteamericanos en un pequeño equipo de un lejano país en el otro extremo del planeta?

Gran parte de la respuesta a este interrogante está cifrada en un nombre: Mario Acuña, un ingeniero cordobés que había emigrado a los Estados Unidos, donde desde 1969 trabajaba en el Centro Espacial Goddard. Él se convertiría en un pionero de la exploración espacial y daría el puntapié inicial para impulsar los esfuerzos locales.

De la cancha al espacio

"Todo surgió en una cancha de fútbol del Goddard -confiesa, divertido, Marcos Machado, actual director científico de la Conae-. Yo estaba trabajando allá en una misión que se llamaba Solar Maximum o Solar Max. Un inglés viene y me dice: «Che, a vos te tiene que gustar el fútbol. ¿Por qué no venís el viernes?». Me puse los pantaloncitos, fui y ahí conocí a Mario Acuña. Nos hicimos amigos y un día nos fuimos a tomar unas margaritas por ahí cerca, y Mario me dice: «¿Por qué no hacen un satélite? ¿Por qué no intentan? ¡Se puede!». Él reunió a un grupo de técnicos con mucha experiencia, de «los viejos» de la NASA, para que nos asesoraran. Entre ellos, había uno al que apodaban «Doctor Satellite», Henry Hoffman: cuando un satélite tenía un problema llamaban al doctor, lo llamaban a Henry."

Ana María Hernández se había graduado de física en la UBA y después del 66 se había ido a hacer un doctorado en la Universidad de Pittsburgh, Estados Unidos, en el área nuclear experimental. En 1983 volvió desempleada y Ghielmetti le propuso que se fuera a trabajar con él en el germen de un satélite argentino.

"Ghielmetti tenía una estrecha relación con Acuña -recuerda Hernández, hoy investigadora de la Conae (premiada por la NASA por sus servicios excepcionales)-. Entonces propuso que presentáramos el proyecto del SAC-1, en el que habían trabajado la CNIE y el IAFE, a un llamado de la agencia espacial norteamericana para pequeños satélites."

El concurso era internacional y se presentaron 51 propuestas. El SAC-1 se ubicó en los primeros puestos, pero no fue seleccionado por razones programáticas. Sin embargo, abrió la posibilidad de conversar sobre una colaboración firme.

Claro que ni el IAFE ni la CNIE contaban con los fondos necesarios para transformar ese sueño en realidad. Hacían falta no sólo más recursos humanos, sino también materiales. Algunos de los que participaban en el proyecto, entre ellos Mario Gulich, el cerebro que estaba detrás del SAC-B, fueron entonces con la gente de la NASA hasta Bariloche para explorar la posibilidad de que Invap, en ese momento bajo la conducción del doctor Conrado Varotto, se ocupara del diseño y la construcción.

Un salto al vacío

"Ellos [por los técnicos de la NASA] estaban acostumbrados a ver instalaciones de cierto estándar -recuerda Varotto-. Y nosotros en ese tiempo no las teníamos y nos dedicábamos a lo nuclear, todavía no habíamos incursionado en cuestiones satelitales. De todos modos, mi punto de vista era que Invap, como empresa de tecnología, tenía que ser capaz de afrontarlo. Les ofrecimos involucrarnos en el tema y hacernos cargo. Hubo un momento tenso en el que una persona con la que más tarde tendría una gran amistad me sacó un poco de las casillas. Entonces le planteé: «Dígame, ¿cuál es el problema? ¿Ustedes quieren un cuarto limpio [aséptico, para el ensamblaje del satélite]? Venga dentro de un mes y lo va a tener. Él lo tomó como una bravuconada, pero a partir de ese momento nos pusimos manos a la obra. Como la gente del IAFE y la CNIE no tenían presupuesto, le ofrecí a Gulich que Invap lo hiciera a su cuenta y riesgo. Y que si un día aparecían los recursos nos pagaban. Mario quedó espantado por la propuesta."

"El contrato era tan inusual que se lo llevé a un cuñado mío que era abogado para ver si no nos estábamos metiendo en un problema -se ríe Machado-. Y él me dijo que nunca había visto algo como eso."

Así nació, cuando todavía pocos países se animaban al espacio, el programa de satélites científicos locales, que a lo largo de las últimas décadas se convirtieron en los ojos del país en el espacio y ayudan a prevenir emergencias, a elaborar mapas de riesgo de enfermedades de interés agrícola, a tomarle el pulso al clima y a dar alerta temprana de inundaciones e incendios, entre muchas otras aplicaciones.

Los pioneros de esta epopeya vivieron historias impensadas, como mantener dos trabajos porque ganaban algo más de 300 dólares por mes o tener que dormir en la embajada argentina en Washington para ahorrar en alojamiento, o tomar riesgos nada desdeñables.

"Me acuerdo de que cuando lanzaron el Sputnik I yo tenía 8 años -recuerda Machado-. Ese día fuimos a visitar a mis abuelos. Estábamos en Parque Centenario y le pregunté a mi viejo, que era matemático, cuándo la Argentina iba a construir un satélite. Y él me contestó «Lo más probable es que se lo compremos a los que saben hacerlo». Eso me quedó grabado. Me dije que no podía ser, que teníamos que lograrlo. Para mí, fue el sueño del pibe."

Un desafío para los científicos

1987 - Interés de la NASA - Como consigna Guillermo Giménez de Castro (en http://historia-ciencia-tecnologia.blogspot.com.ar), Horacio Ghielmetti, entonces director del Instituto de Astronomía y Física del Espacio, lo comenta en la revista Astrofísica y menciona que se inicia una colaboración con científicos argentinos para desarrollar un satélite con fines científicos.

1991 - Crean la Conae - Se hace cargo del proyecto SAC-B, un satélite de observaciones solares que venían diseñando en colaboración con el IAFE y la Comisión Nacional de Investigaciones Espaciales (CNIE).

1996 - Lanzamiento del SAC-B - El primer satélite científico argentino que llegó al espacio fue desarrollado en colaboración con la NASA. Tenía por objetivo investigar las fuentes explosivas extragalácticas de alta energía.

Mario Acuña - Este ingeniero cordobés, pionero de la exploración espacial que trabajó durante décadas en la NASA, fue una figura clave para el impulso de la actividad espacial en la Argentina.

Mario Gulich - Físico, especialista en control orbital, fue el hombre detrás del SAC-I, luego rebautizado SAC-B.

Teófilo Tabanera - Gracias a la influencia de este visionario, el país estuvo entre los primeros en crear su propia agencia: la Comisión Nacional de Investigaciones Espaciales.

Marcos Machado - Director científico de la CONAE - "A los ocho años supe del lanzamiento del Sputnik I. Para mí era «el sueño del pibe»".

miércoles, 1 de febrero de 2017

Crean unos anteojos eternos: tienen lentes líquidas con autofoco y aumento variable

Por Ricardo Sametband - LA NACION
Los diseñó un argentino en Utah; cambian el foco según la distancia de lo que el usuario está mirando; permiten combinar anteojos de diferentes aumentos en uno solo, y modificar su aumento base a medida que cambian los ojos de su dueño
Un prototipo de los anteojos de foco variable creados en la universidad de Utah; faltan varios años para su disponibilidad comercial
Un prototipo de los anteojos de foco variable creados en la universidad de Utah; faltan varios años para su disponibilidad comercial. Foto: Universidad de Utah

Un grupo de investigadores de la universidad de Utah liderados por el argentino Carlos Mastrangelo (que nació en nuestro país pero hizo toda su carrera universitaria en Estados Unidos) creó un anteojo muy particular. Por empezar, no usa cristales, sino membranas llenas de glicerina, que cambian su curvatura (su concavidad o convexidad) para modificar su aumento gracias a unos actuadores piezoeléctricos en el marco de los anteojos. Pero además los anteojos llevan un sensor en el puente, que mide la distancia del objeto o el texto que está mirando el usuario; esto modifica el foco de las lentes tomando como base el aumento que prescribió el oculista.

Como una cámara, pueden ir haciendo foco en objetos que están a distintas distancias; a diferencia de un bifocal, por ejemplo, no hay zonas con diferente aumento: cambia el foco de todo el anteojo en 14 milisegundos, lo que evita el clásico gesto de subir o bajar la nariz para encontrar el punto en el que el aumento del cristal se corresponde con lo que queremos ver con claridad.

Estos anteojos evitan usar bifocales, lentes de foco variable o tener que estar cambiando entre varios pares de anteojos según el uso: son las gafas mismas las que cambian su estructura (y por ende, su aumento) según si el usuario mira algo cercano o lejano. Es un único par de anteojos para todo.

"Comencé a trabajar en estas lentes por la edad -le explicó Mastrangelo a LA NACION-. Antes veía bien, pero empecé a sufrir presbicia, y necesité lentes para leer. Los que compré no pueden enfocar objetos a varias distancias con un mismo lente. Los odio. Así que empecé a investigar si no se podían hacer lentes de foco variable. Encontré algunos desarrollos sobre lentes líquidas, pero ninguna servía, no eran tan livianas como para usar en anteojos."
Nazmul Hasan y Carlos Mastrangelo, con un prototipo de sus anteojos
Nazmul Hasan y Carlos Mastrangelo, con un prototipo de sus anteojos. Foto: Universidad de Utah.

¿Necesita leer un cartel cercano, luego mirar el número del colectivo que está a una cuadra, la pantalla del celular, etc.? Los anteojos serán capaces de cambiar el aumento de las lentes en un instante para que el usuario vea siempre en forma correcta.

"Las lentes líquidas se usan actualmente en las cámaras de algunos teléfonos -dice Mastrangelo-. Hay dos tipos, uno de cristal líquido, que son muy populares porque no necesitan casi energía, pero sólo para aperturas pequeñas; hay otra tecnología para usar dos líquidos que no se mezclan, pero tampoco sirven; nosotros usamos glicerol, que es inerte, es muy barato y tiene un buen índice de refracción, clave para lograr que sirva como una lente".

Pero "falta reducir el grosor, el peso, y refinar el estilo, ahora se ven un poco raros. Estimamos que reducir los componentes para su producción comercial nos llevará 2 o 3 años", explica Mastrangelo.

Estos anteojos adaptativos tienen otra ventaja: como pueden ajustarse a voluntad y a cada persona, servirán por más tiempo, ya que lo único que requieren es que un médico defina (y actualice) la graduación base que necesita su dueño a medida que avanza su edad para seguir siendo útiles.
Las lentes son membranas con glicerina; cambia su curvatura por unos actuadores controlados por un dispositivo dentro de los anteojos
Las lentes son membranas con glicerina; cambia su curvatura por unos actuadores controlados por un dispositivo dentro de los anteojos. Foto: Universidad de Utah.

martes, 3 de enero de 2017

El Conicet no debe concentrar toda la investigación

Por Hilda Sabato - La Nación
Las universidades resignaron su lugar en la definición de políticas científicas y en la creación de conocimiento.

En los últimos días, el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) ha ocupado un lugar destacado en los medios, y ello por las peores razones. El Gobierno decidió disminuir significativamente el número de nuevas vacantes para ingresar en la carrera del investigador científico en relación con la tendencia observada en los últimos años, lo que desató la protesta generalizada de amplios sectores del ámbito científico y, muy en particular, de quienes se consideraron afectados directamente por esa decisión. 

El conflicto duró varios días y se desactivó cuando las autoridades ofrecieron una solución al reclamo al otorgar unas 500 becas por un año a los que en este concurso quedaron fuera del cupo de ingresantes establecido y con la promesa de estudiar en ese plazo la situación de cada uno de ellos.

De esta manera, el Gobierno pateó la pelota para adelante y eludió encarar la cuestión de fondo acerca de la política científica a seguir en los próximos años y del papel que cumple el Conicet en ese marco. Si bien las declaraciones del ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, Lino Barañao, incluyeron algunas referencias a la necesidad de revisar la dirección que el gobierno anterior venía siguiendo en materia de investigación científica, éstas fueron ambiguas y confusas. Así, no inscribió la medida cuestionada en una propuesta explícita de cambios en ese sentido, de manera que todo quedó reducido a un asunto de índole presupuestaria.

Por su parte, desde el ámbito científico, la reacción fue rápida y hubo sucesivos pronunciamientos contra la medida del Gobierno. Además de reclamar por el bajo cupo establecido para nuevos ingresos a la planta del Conicet, estas declaraciones incluyeron denuncias por el recorte del presupuesto, por la drástica reversión de la tendencia reciente a incrementar año tras año las vacantes para entrar en la carrera de investigador y por lo que se consideran medidas que atentan contra el desarrollo científico del país. Sin embargo, poco y nada se ha dicho sobre el estado en que hoy se encuentra la investigación científica en la Argentina en su conjunto ni sobre los cambios habidos en la última década en el lugar que ocupa el Conicet en ese marco y en relación con otras instituciones del sistema, como las universidades y otros organismos públicos, como el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), la Comisión Nacional de Energía Atómica y el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), entre otros.

Se podrá argumentar que ante la urgencia de los hechos estos temas pueden quedar para después. No es así. El conflicto puso al desnudo uno de los problemas centrales en este sentido: a lo largo de la última década (años más, años menos), el Conicet se fue convirtiendo en el canal obligado para todo el que quisiera dedicarse a la investigación científica. Obtener una de sus becas y luego el ingreso en la planta de investigadores devino prácticamente en la única opción posible para llevar adelante una carrera científica. Tan es así que quienes no entraron en el Conicet porque no alcanzaron el puntaje fijado este año como mínimo para ingresar enunciaron su reclamo en términos laborales: se consideran "despedidos" y privados de sus lugares de trabajo.

La distorsión es evidente: no se trata, como se ha dicho, de "trabajadores expulsados", sino de potenciales ingresantes a una planta que hoy no ofrece lugares suficientes para incorporarlos. Esta formulación en clave laboral tergiversa los términos del problema a la vez que soslaya una cuestión central: la falta de alternativas para los jóvenes científicos. Durante estos últimos años esa falencia se vio compensada, pero a la vez reforzada, por el incremento sustantivo de la planta del Conicet, que casi se duplicó entre 2007 y 2015. Esta tendencia a la expansión del consejo ha sido y sigue siendo celebrada por distintos sectores del ámbito científico, pues ha favorecido la formación de nuevos investigadores y su inserción profesional en el marco de esa institución. Sin embargo, y más allá de la actual coyuntura, habría que preguntarse por las consecuencias de una política que ha llevado a una concentración cada vez mayor de las actividades de promoción y desarrollo científico en ese organismo estatal.

Mientras tanto, otras instituciones con responsabilidades en ese terreno lo han ido abandonando. Pero de eso no se habla. En primer lugar, las universidades. Éstas dedican casi todo su presupuesto a sueldos, la mayoría de los cuales se asignan a docentes con dedicación parcial, esto es, sólo para dar clase. Las dedicaciones exclusivas que permitirían la realización de tareas de investigación son cada vez más excepcionales. Los programas de becas y subsidios a proyectos que varias de las grandes universidades nacionales llevaron adelante en las décadas de 1980 y 1990 se han reducido notablemente, con escasas excepciones. Y ese vacío lo ha ido ocupando el Conicet, que provee a las universidades de la mayor parte de los recursos humanos y materiales para la investigación, en el marco de estrategias de selección, incorporación y sostenimiento propias de ese organismo. Las universidades han resignado así buena parte de su poder en materia de definición y desarrollo de política científica y de su responsabilidad en una de sus misiones fundamentales: la creación de conocimiento. Algo similar ha ocurrido con otras instituciones del sistema estatal, para no hablar del sector privado, que, a diferencia de lo que ocurre en otros países del mundo, aquí siempre se desentendió de las actividades de investigación y desarrollo.

Este escenario no ha sido el resultado de decisiones consensuadas públicamente, sino de las tendencias que de hecho se fueron imponiendo en la última década a partir de la actuación de muy diversos actores de los ámbitos educativo y científico. Mientras hubo dinero para alimentar el crecimiento del Conicet y voluntad política de hacerlo, todos parecíamos contentos. Ahora que un nuevo gobierno decide otra cosa, no atinamos sino a exigir volver a lo anterior y, por lo tanto, a reclamar que el consejo siga engrosando su planta y sus recursos. Sin embargo, más no es necesariamente mejor.

La situación a la que se llegó merece ponerse en discusión para evaluar los alcances de las políticas recientes y sus consecuencias en el conjunto del desarrollo científico y tecnológico del país y para abrir el debate sobre el camino a seguir. El tema no es monopolio del Gobierno ni de los científicos, sino del conjunto de la sociedad argentina (y de sus órganos de expresión y representación), que hoy en su mayoría sólo se entera de estas cuestiones en coyunturas de conflicto abierto y lo hace de la peor manera: con información escasa y sesgada y sin posibilidad alguna de intervenir.

Historiadora

viernes, 23 de diciembre de 2016

Recorte en el Conicet: polémica por las investigaciones de Star Wars, Anteojito y el Rey León

Clarin.com
Reclamo. Los científicos mantienen tomado el Ministerio de Ciencia (AP)
Reclamo. Los científicos mantienen tomado el Ministerio de Ciencia (AP)
Mientras sigue la toma, en las redes se armó un fuerte contrapunto por los temas de trabajo de científicos becados.

El recorte a las becas en el Conicet y la toma que los científicos mantienen en el Ministerio de Ciencia desató una fuerte polémica en las redes sociales al conocerse algunos de los temas de los proyectos de investigación llevados adelante por investigadores de la entidad.

El conflicto en el Conicet se inició porque el Gobierno recortó los ingresos para el año próximo y así 489 científicos que habían sido recomendados por dos instancias de evaluación académica fueron rechazados como ingresantes a la carrera de investigador, que el año próximo tendrá sólo 385 cupos. Por ese motivo, investigadores y agrupaciones universitarias tomaron el lunes la sede del Ministerio de Ciencia. Ayer, el Gobierno propuso cargos en universidades y en otros institutos para parte de los que se quedarán afuera, pero la propuesta fue rechazada.

Ayer también, en Twitter, comenzaron a circular los resúmenes de algunos proyectos de investigación llevados adelante con el financiamiento del Conicet. Los más cuestionados tuvieron que ver con áreas de ciencias sociales, con temas de relevancia cuestionable como el mesianismo en Star Wars, las imágenes de la niñez construidas por las revistas Anteojito y Billiken, las representaciones sociales en la película de Disney "El Rey León" o las letras del cantante Ricardo Arjona.

Otro punto cuestionado fue el apoyo a investigaciones relacionadas con la pasada gestión kirchnerista, como la beca de doctorado de una estudiante de Sociología sobre “la construcción de sentido sobre la democratización de la comunicación en las políticas públicas de comunicación durante el primer gobierno de Cristina Kirchner”, cuyo director fue el ex panelista de 6,7,8 Dante Palma y la codirectora, la decana de la Facultad de Periodismo de La Plata, Florencia Saintout.


Estos señores confunden la "Ciencia y Tecnología" con un "currito". Para progresar hay que trabajar y no buscar diezmos... 

miércoles, 21 de diciembre de 2016

Comienza la expedición científica que recorrerá toda la costa de la Antártida

(Clarin.com) - La integran científicos de 20 países. Y participa un instituto argentino.
El Akademik Treshnikov en su partida hacia la expedición científica en la Antártida. (AP)
El Akademik Treshnikov en su partida hacia la expedición científica en la Antártida. (AP)

La primera expedición con fines científicos que recorrerá la costa de la Antártida parte hoy de Ciudad del Cabo con un ambicioso objetivo: recopilar información que permita a investigadores de diversos campos entender mejor el impacto del cambio climático en el Océano Antártico.

Más de 50 científicos de una veintena de países participan en la Expedición para la Circunnavegación de la Antártida (ACE, en sus siglas en inglés), un viaje alrededor de la Antártida que durará tres meses y es una iniciativa del recién creado Instituto Polar Suizo, informaron a la agencia de noticias EFE sus responsables.
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A bordo del barco ruso Akademik Treshnikov, habilitado especialmente para la investigación, los expertos trabajarán en la primera fase de 22 programas científicos de disciplinas como la biología, la climatología o la oceanografía, cuyos resultados arrojarán luz sobre algunos aspectos del cambio climático.

Algunas de estas investigaciones tratarán de medir el daño provocado por la contaminación de partículas de plástico en la cadena alimentaria del mar, supervisarán las poblaciones de especies amenazadas como albatros y pingüinos, y buscarán respuestas a la pérdida de salinidad de los océanos.
El recorrido previsto de las costas de la Antértida.
El recorrido previsto de las costas de la Antartida.

En uno de los programas científicos que integran la misión, participa el Instituto de Investigaciones en Biodiversidad y Medioambiente, con sede en Bariloche.

Los expertos destacan el carácter trasnacional del proyecto y sus distintas perspectivas científicas, que permitirán obtener unos resultados inéditos y especialmente valiosos para el estudio del clima.

"Algunos de estos proyectos no tienen conexión aparente, pero a largo plazo nos darán la oportunidad de tener una idea mucho más integral del Océano Antártico en su totalidad", declaró el miembro de la ACE David Walton, en una rueda de prensa celebrada hoy en Ciudad del Cabo, antes de que parta la expedición.
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Según los científicos, el conocimiento de la Antártida es clave no solo para su preservación, sino para el futuro de todo el planeta. "Los polos son las regiones de la Tierra más afectadas por el cambio climático y tienen un papel central en dotar a los océanos de corrientes submarinas que regulan el clima del mundo desde el polo al ecuador", explicaron desde la ACE.

La expedición finalizará el 19 de marzo del año que viene en Ciudad del Cabo, después de paradas en la costa de la Antártida, islas cercanas como Tasmania o el puerto chileno de Punta Arenas.

viernes, 18 de noviembre de 2016

5 proyectos descomunales con los que China quiere mostrar su poderío científico

Por Rebecca Morelle - BBC
Las ambiciones científicas del país asiático son inmensas: desde la construcción de las instalaciones experimentales más grandes que se hayan visto jamás, pasando por la puesta en marcha a gran escala de los últimos avances médicos, hasta la superación de los límites de la exploración del océano y del espacio. Hace unas décadas, esta nación apenas aparecía en los ranking científicos mundiales. Ahora, en términos de inversión y ensayos publicados, sólo la supera Estados Unidos.Pero, a pesar de su rápido progreso, China todavía tiene varios retos por superar.

Aquí te ofrecemos 5 proyectos clave que ilustran la gran fortaleza del gigante asiático en materia científica (y también algunas de sus debilidades).

1. El radiotelescopio más grande del mundo

Enclavado en un gran cráter natural, este gigante chino está a punto de empezar a respirar. Una enorme antena curva, rodeada de escarpadas montañas, destella con el atardecer. Los obreros de la construcción están ocupados con los retoques finales de esta estructura que mide 500 metros de diámetro. Se trata del radiotelescopio más grande que jamás se haya construido. "En cuanto a la astronomía, en China estamos muy por detrás del resto del mundo", comenta el profesor Peng Bo, subdirector del Telescopio de Apertura Esférica de 500 metros (FAST, por sus siglas en inglés).
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Pero este gigante, ubicado en la provincia de Guizhou, en el sudoeste del país, empequeñece al resto de los radiotelescopios. Su construcción se hizo en un tiempo récord: cinco años.
Nan Rendong, de los Observatorios Astronómicos Nacionales de la Academia China de Ciencias y cerebro del proyecto, confiesa que algunas veces le pareció que no iban a superar los obstáculos y más de una vez pensó en arrojar la toalla. "Pero al final encontramos el camino". Hasta ahora, el récord lo tenía el observatorio Aricebo, en Puerto Rico, con su antena de 305 metros de diámetro. La apuesta China de buscar vida extraterrestre con el radiotelescopio más grande del mundo.

El enorme telescopio de China simboliza el renacimiento científico del país. Foto: Observatorio Astronómico Nacional de China. El radiotelescopio chino es un poderoso símbolo del renacimiento científico del país, que en 2013 superó a Europa y se posicionó como la segunda nación que más investiga e invierte en ciencia. Se espera que para 2020 supere a Estados Unidos.

2. Córneas de cerdo para ciegos

La industria porcina es enorme en China. Los cerdos son criados para la alimentación, pero ahora hay un nuevo destino para las partes del cerdo que no terminan en la mesa.
Las córneas de cerdo podrían ser la solución para muchas personas que perdieron la vista. Una vez que el animal es sacrificado, se separan sus córneas para ser trasplantadas en seres humanos. Un quinto de la población mundial de ciegos -unos 1.400 millones- se encuentra en China. Y la enfermedad de córnea es la responsable de ello en entre 3,5 y 5 millones de los casos.

Una lesión o infección en la córnea, si no es tratada, puede llevar a la pérdida de la vista; para muchos, un trasplante de córnea es la única solución. Pero la lista de espera es demasiado larga.

En el pasado, la principal fuente de órganos en China eran los prisioneros ejecutados. Pero el año pasado el gobierno canceló esta controvertida práctica y empezó a animar a la gente a que donara sus córneas después de muerta. El problema es que muy pocas personas se sumaron a la iniciativa.
Para contrarrestar este déficit, el gobierno chino dio luz verde a una operación experimental de trasplante de córnea de cerdo a seres humanos, y hasta ahora se han practicado unas 200. 
Hasta ahora se han practicado 200 trasplantes de córnea de cerdo en humanos.
Hasta ahora se han practicado 200 trasplantes de córnea de cerdo en humanos. "Intentamos con muchos animales: cabras, perros, vacas y cerdos", cuenta el doctor Shao Zhengkang, presidente del Centro Internacional de Medicina Regenerativa (CRMI). A Shao le llevó 10 años desarrollar esta técnica. El CRMI ya ha invertido US$150 millones en el proyecto, pero Shao admite que todavía están en una etapa preliminar. "Es un tratamiento completamente nuevo, muy distito al tradicional, así que lleva tiempo introducirlo en hospitales, pacientes y en la sociedad", aclara.

El Centro Internacional de Medicina Regenerativa de China dice que el éxito de las operaciones de trasplante de córnea de cerdo supera el 90%. La empresa asegura que la tasa de éxito de esta operación supera el 90%, aproximadamente la misma probabilidad de éxito en trasplantes de córneas humanas. Pero hay quienes piensan que China se está moviendo muy rápido sin evaluar los riesgos o los conflictos éticos. Y sus avances en células madre, clonación y edición de genes de embriones también está creando controversia en la comunidad científica internacional.

3. Las partículas subatómicas más raras del cosmos

En lo más profundo de una montaña de granito en la bahía Daya del sur de China, a 300 metros bajo la superficie, científicos estudian una de las partículas subatómicas más extrañas del cosmos: los neutrinos. Los neutrinos se generan a partir de reacciones nucleares y son unas de las partículas más abundantes en el Universo. 
El experimento en bahía Daya es uno de los pocos del mundo que puede ayudar a comprender mejor el comportamiento de los neutrinos.
El experimento en bahía Daya es uno de los pocos del mundo que puede ayudar a comprender mejor el comportamiento de los neutrinos. Foto: Instituto de Física de Energía Alta de la Academia China.
Miles de millones de neutrinos pasan a través de nosotros cada segundo, pero no podemos sentirlos o verlos; no tienen carga y apenas una pizca de masa. Estas partículas se han descrito como lo más cercano a la nada que pueda haber. Pero lo más raro de los neutrinos es que constantemente están cambiando; a medida que viajan por el Universo, van variando de formas (o sabores, como lo explican los científicos). Hasta donde sabemos, no hay ninguna otra partícula que haga esto.
El país asiático comenzó a invertir en este área en la década de 1980.
El experimento en la bahía Daya es uno de los pocos en el mundo que puede ayudar a los científicos a entender este extraño comportamiento. "Cada día detectamos miles de neutrinos. Es una edad de oro, es muy emocionante para la física de los neutrinos", afirma el físico Cao Jun. Su equipo de científicos ha logrado calcular con más precisión que nunca qué tan posible es que un neutrino cambie de una forma a otra. 

El país asiático comenzó a invertir en la búsqueda de los neutrinos en la década de 1980. Foto: Instituto de Física de Energía Alta de la Academia China. "Ahora es cuando estamos empezando a ver resultados", comenta el profesor Wang Yifang, director del Instituto de Física de Energía Alta de la Academia China de las Ciencias y supervisor del experimento.

Como muchos científicos en China, Wang pasó un tiempo trabajando en el exterior, en Italia y Estados Unidos, pues el gigante asiático sólo empezó a invertir en este campo en la década de 1980.
Antes, rara vez los científicos regresaban al país. Pero ahora esa fuga de cerebros se está revirtiendo.
Y el retorno de investigadores está ayudando a establecer lazos con otros países. "Creo que para todas las disciplinas, la colaboración internacional es siempre muy importante", explica Wang. "Si hay menos apertura con la comunidad internacional, habrá menos posibilidades de ser líderes".

4. El barco gigante que explorará los oceános

En un astillero al sur de Shanghái suena la música. Leones chinos bailan y globos gigantes se mueven con el viento. Una gran cantidad de gente se reúne para observar el nuevo barco para la investigación científica entrar al agua por primera vez. 
El gobierno chino tiene gran interés en explorar con este barco las profundidades marinas.
El gobierno chino tiene gran interés en explorar con este barco las profundidades marinas. Foto: Shanghai Rainbow Fish Ocean Technology.
La embarcación de 100 metros de eslora está equipada con un laboratorio y lo último en tecnología científica, y tendrá como misión explorar los océanos. Pero también le servirá a China como una plataforma de lanzamiento para que los submarinos puedan llegar a las partes más profundas del océano. "Los seres humanos sabemos mucho menos del océano de lo que sabemos de la Luna y Marte. Por eso quiero desarrollar esta instalación, para que los oceanógrafos lleguen a aguas profundas", explica el profesor Cui Weicheng. Cui tiene una empresa privada llamada Pez Arcoíris, que se encargó de construir el nuevo barco de investigación y desarrolla sumergibles. Uno de sus submarinos no tripulados alcanzó los 4.000 metros de profundidad en su prueba más reciente.

Pero su objetivo último es realizar exploraciones tripuladas y llevar a seres humanos a lo más profundo del océano: la fosa de las Marianas, en el Pacífico, con una profundidad de 11.000 metros.
La primera travesía a la fosa de las Marianas la hizo en 1960 y la segunda -y hasta ahora, última- expedición tripulada la efectuó el director de Hollywood James Cameron en 2012. El gobierno chino quiere ser el siguiente. Las autoridades han dejado claro que el propósito es meramente científico, pero China está involucrada en disputas territoriales en el Mar de la China Meridional, donde ha reforzado su presencia militar. El equipo de Pez Arcoíris, sin embargo, insiste en que se trata de una operación comercial.

5. Viaje a la cara oculta de la Luna y otros proyectos espaciales

La primera incursión de China en el cosmos se produjo en 1970. Un satélite pesado y esférico fue enviado al espacio emitiendo una canción en la que exaltaba las virtudes del presidente Mao.
En las décadas siguientes -con lanzamientos de vehículos orbitales, sondas y taikonautas- el país se posicionó como un actor clave en el espacio.
La carrera espacial es una prioridad para China.
La carrera espacial es una prioridad para China. Foto: Administración Espacial Nacional China (CNSA). A diferencia de la mayoría de las agencias espaciales del mundo, como la NASA (EE.UU.), la ESA (Europa) o Roscosmos (Rusia), el programa espacial chino está dirigido por militares. En 2013, descendió en la Luna la primera sonda china en casi 40 años. El profesor Wu Weiren, director de diseño del programa lunar de China, asegura que "el programa espacial chino pone el énfasis en el éxito".

China ha hecho considerables inversiones en la carrera espacial en los últimos años. Foto: Administración Espacial Nacional China (CNSA). "No es como una investigación básica ordinaria, que acepta fallos. Si falláramos aquí, las consecuencias serían enormes. Todos los directores y diseñadores están muy estresados. Y por eso somos tan reacios a un exceso de publicidad", explica Wu.  El nuevo programa de exploración espacial de China incluye un viaje de ida y vuelta la Luna y una visita a la cara oculta del satélite natural de la Tierra, programada para 2018.

"La Unión Soviética y Estados Unidos han descendido varias veces en la Luna, pero ambos lo han hecho en la parte frontal (la que mira hacia la Tierra), nunca en el lado más alejado", dice Wu.
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Pero China también tiene sus ojos puestos en Marte y anunció recientemente que visitará el Planeta Rojo en 2020. No podrán, sin embargo, ir a la Estación Espacial Internacional, pues a Estados Unidos no le gusta el carácter militar de la agencia espacial china. Por ahora, explica Wu, la solución es crear su propia estación espacial. El primer prototipo se lanzará este año. Llegar a Marte y a la Luna son objetivos fundamentales.

 "El gobierno chino está muy decidido a continuar invirtiendo en ciencia, pero también quiere darle a esta un papel central en la próxima década", dice Charlotte Liu, de la casa editorial científica Springer Nature. Y la exploración tripulada continúa siendo una prioridad.

En 2003, Yang Liwei se convirtió en el primer taikonauta del país. Pasó 21 horas en el espacio y regresó a la Tierra convertido en un héroe nacional. Nueve más le siguieron y -este año- China se prepara para poner en órbita una nueva tripulación.

lunes, 26 de septiembre de 2016

China inauguró el mayor telescopio del mundo para buscar vida extraterrestre

El aparato pretende atraer a investigadores internacionales al país, (AFP)
(Clarín.com) - Tiene un diámetro de 500 metros y cubre una superficie que equivale a 30 campos de fútbol. Esperan conocer mejor el universo y detectar vida inteligente en otros planetas.



El telescopio FAST está ubicado en una región montañosa y aislada de China. (AFP)

Hoy empezó a funcionar el  radiotelescopio más grande del mundo en el suroeste de China,  con el que se espera poder observar mucho más de lo que conocemos hasta ahora del universo y avanzar en la búsqueda de vida en otros planetas .
El radiotelescopio, al que bautizaron FAST, tiene una apertura esférica de 500 metros de diámetro, cubre una superficie equivalente a 30 campos de fútbol, y está instalado en una zona rural de la provincia de Guizhou , una región montañosa de China. La instalación, cuya construcción empezó en marzo de 2011, costó 1.200 millones de yuanes (185 millones de dólares) y supera en tamaño al radiotelescopio de Arecibo, situado en Puerto Rico, que tiene un diámetro de 305 metros.  El aparato pretende atraer a investigadores internacionales al país, (AFP).

Se espera que FAST obtenga información sobre los orígenes del universo mediante el mapeo de la distribución de hidrógeno, el elemento más abundante en nuestra galaxia, y que permita detectar muchas más púlsares, densas estrellas giratorias que actúan como relojes cósmicos-. Esto les dará a los científicos  capacidad de detectar ondas gravitatorias que den información sobre la evolución de las galaxias

El director general de la Sociedad China de Astronomía, Wu Xiangping, declaró el año pasado a la agencia de noticias china Xinhua que el alto grado de sensibilidad de FAST iba a "ayudar a buscar vida inteligente fuera de nuestra galaxia".  “Nos ayudará a buscar vida y a explorar los orígenes del universo”, indicó  Xiangping.

En una reciente prueba experimental, FAST recibió una serie de ondas electromagnéticas de alta calidad enviado desde un pulsar, una estrella de neutrones, situada a unos 1.351 años luz, según informó Xinhua citando a Quian Lei, investigador asociado de la Observación Astronómica Nacional.
El aparato cubre una superficie equivalente a 30 campos de fútbol,

A comienzos de este año,  las autoridades evacuaron a más de 8.000 personas del campo para dejar espacio al proyecto, que requiere la ausencia de señales de radio en un radio de 5 kilómetros para garantizar un entorno de sonido por ondas electromagnéticas. 

Junto a otros complejos e instalaciones científicas que Pekín planea construir en el futuro, este aparato pretende atraer a investigadores internacionales al país, que desde hace unos años está tratando de ponerse a la par de los Estados Unidos en la generación de descubrimientos.

El país también aumentó sus inversiones en el campo de la astronomía, para acelerar su programa de exploración espacial, con la intención de poner en órbita una estación permanente antes de 2020, con el objetivo, dentro de un tiempo, de enviar un hombre a la Luna.
Fuente: AFP y DPA

jueves, 1 de septiembre de 2016

Firman un acuerdo para que la base espacial china de Neuquén tenga sólo uso civil (III)

Por Natasha Niebieskikwiat - Clarin.com. - Nuevo acuerdo entre los gobierno de Macri y Xi.
Lo rubricarán los cancilleres Malcorra y Wang en Hangzhou en el marco de la cumbre del G20.
Base espacial china en neuquen
Foto Diario Río Negro
En un gesto hacia la Argentina, el gobierno de Xi Jinping firmará con el de Mauricio Macri un protocolo adicional en torno a la base espacial que China construye en Neuquén que enfatizará el uso civil de la misma. Así lo hicieron saber a Clarín fuentes del país asiático y lo confirmaron las fuentes argentinas.

El documento se afina en el marco del encuentro bilateral que mantendrán este sábado los mandatarios en la ciudad de Hangzhou, adonde el presidente viajó para participar de la cumbre del Grupo de los 20. Pero lo firmarán los cancilleres Susana Malcorra y Wang Yi. Malcorra está en China con el ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat Gay, con quien participa en las reuniones que tienen lugar en paralelo al plenario presidencial de este grupo de países ricos y emergentes, que tendrá lugar el lunes 5.

“Agradezco la gestión acelerada (del gobierno chino) ya que la la comisión de asuntos espaciales tiene que haber dado autorización al canciller (Wang) para que este adendum se firme” dijo desde Beijing a Clarín el embajador argentino Diego Guelar, que trabajó en las negociaciones para establecer la letra de este nuevo acuerdo. “Es una excepcionalidad que una potencia militar como China acepte de manera voluntaria una autorresctricción semejante cuando ya hubo tienen un acuerdo firmado con el gobierno anterior y que fue ratificado por el Congreso argentino”, remarcó Guelar.

Con este anexo, que posiblemente tenga uno o dos artículos, lo que se hace es enfatizar aún más la letra, con un compromiso más severo de que la base tiene usos civiles y pacíficos sobre el texto original. 

El llamado  “Acuerdo de Cooperación entre Argentina y la República Popular China para la instalación de una estación de investigación del ‘Espacio Lejano’” fue hecho ley en tiempo récord por el Congreso de mayoría kirchnerista, tras los convenios que firmaron Cristina Kirchner y Xi.

La ley prevé una exención impositiva total por los 50 años que durará la concesión de tierras, en unas 200 hectáreas en la localidad de Bajada del Agrio. Y estableció que la Argentina “no interrumpirá las actividades normales” que se realicen en la estación espacial y los empleados de China que trabajen en Neuquén se regirán bajo la legislación china. Pero el gobierno chino “mantendrá indemne a la Argentina de toda obligación que surgiere de reclamos de cualquier naturaleza”.

El PRO formó parte de la oleada de críticas que despertó en la oposición a Cristina los acuerdos con China. Sobre la base de Neuquén, por ejemplo, pusieron el grito en el cielo con el hecho de que estuviera bajo la órbita de las fuerzas armadas. El oficialismo de entonces y los chinos dijeron siempre que no había cláusulas secretas ni en el acuerdo espacial ni en el de inversiones, sobre el que puso reparos la Unión Industrial Argentina pero por otras razones.
La ministra de Exteriores argentina, Susana Malcorra, con su par chino, Wang Ti, durante una rueda de prensa conjunta celebrada tras su reunión en Pekín, China, en mayo. (EFE)
La ministra de Exteriores argentina, Susana Malcorra, con su par chino, Wang Ti, durante una rueda de prensa conjunta celebrada tras su reunión en Pekín, China, en mayo. (EFE)

Al llegar al poder, Macri dio continuidad a la alianza con el titán asiático. Malcorra estuvo en Beijing en mayo con su colega Wang y sellaron la continuación de los proyectos de centrales nucleares y el de la estación espacial de Neuquén con algunos ajustes. Este es uno. La base debería estar lista en 2017 pero ha tenido enormes problemas gremiales. La prensa neuquina ha señalado que de más de 12.500 obreros que iba a tener activos quedan 8000.

También, hay que pensar en la "posibilidad de que realmente nada cambio". 
Para desarrollar actividades militares, no es necesario vestir uniforme u ostentar un grado, especialmente en una época con tan alto grado de desarrollo de sistemas tecnológicos que permite ingresar un programa "especial" mediante un "backup"...

jueves, 18 de agosto de 2016

Desde El Calafate: volar hacia la estratósfera para superar un récord

Por Fabiola Czubaj - LA NACION
Por su clima, la empresa Airbus eligió la Patagonia para lanzar su planeador Perlan II a fines del mes próximo; alcanzar los 27.400 metros es uno de los desafíos

Foto: LA NACION

En pocas semanas, los vientos de la Patagonia servirán para lograr un nuevo récord mundial de altura de vuelo a bordo de un planeador sin motor. Pero también proporcionarán información atmosférica valiosa para avanzar en el conocimiento del clima y la exploración espacial.

A bordo del Perlan II, un proyecto de investigación que lidera Airbus, sus dos pilotos surfearán corrientes de aire únicas cercanas a los polos que permiten alcanzar los 27.400 metros de altura.

Instrumentos científicos irán reuniendo datos que los investigadores de la misión compartirán, en una plataforma online abierta, con la comunidad científica y educativa. La aeronave transportará experimentos de estudiantes y científicos de distintos países. Algunos viajarán en una cubo de 10 por 10 centímetros que diseñaron nueve grupos de alumnos que participan de un programa de promoción de la ciencia en los Estados Unidos.

El escenario elegido para hacer entre 12 y 15 vuelos el mes que viene será El Calafate. En el aeroclub Lago Argentino, que cedió sus instalaciones, un hangar aguarda la llegada del Perlan la próxima semana. Después de un mes de viaje en barco por el Pacífico, desde los Estados Unidos, el planeador llegará mañana a Chile. De ahí, el contenedor de 8000 kg viajará por tierra hasta su destino en el sur del país.

"El objetivo principal del proyecto no es el récord mundial de vuelo en altitud sin motor, sino la investigación científica. El récord es bueno para la publicidad, atraer la atención del público y los de los pilotos, pero lo más interesante es la aplicación científica del Perlan", explicó ayer a LA NACION el CEO del proyecto, Ed Warnock.

Por un lado, es el estudio del clima y la obtención de datos más precisos para los pronósticos meteorológicos. "Eso tiene que ver con corrientes de aire llamadas ondas de montaña, que en ciertas épocas del año en la Patagonia se amplifican con una corriente de viento polar conocida como vórtice polar. Esas ondas pueden ser tan altas, empinadas y fuertes que se rompen y generan una turbulencia estratosférica", indicó Warnock, de paso por Buenos Aires.

Es justamente ese fenómeno lo que puede modificar los modelos computarizados que usan los meteorólogos para los pronósticos. "Hoy, ellos saben que tienen que tener en cuenta esa mezcla [de corrientes] en sus predicciones, pero no tienen forma de determinar cuándo va a ocurrir ni con qué magnitud, así que utilizan estimaciones -agregó el responsable de la misión-. Con los instrumentos a bordo del Perlan vamos a proporcionarles esa información para que puedan hacer pronósticos más precisos. A través del tiempo, las ondas de montaña que navegamos también impactan en el clima del planeta."

Otra aplicación científica de la misión será en el campo de la exploración espacial. Las condiciones a más de 27.000 metros de altura son bastante parecidas a las de Marte. En el espacio, la densidad del aire es baja (menos del 2% de la que existe a nivel del mar) y lo mismo pasa con la temperatura. "Los resultados de las pruebas que vamos a hacer nos permitirán responder si se podría diseñar un avión para volar en esas condiciones y enviarlo, por ejemplo, a Marte para tomar fotografías del suelo. Actualmente, la exploración se hace principalmente con satélites en órbita. Pero ¿podríamos equipar un avión con instrumentos científicos para sobrevolar el suelo marciano? El trabajo pionero será en la Patagonia y también nos ayudará a conocer cuál sería el diseño más útil", indicó Warnock.

Sin trajes especiales

A pesar de la altitud de vuelo que alcanzarán, los dos pilotos no necesitarán trajes especiales porque la cabina del Perlan está presurizada. Un sistema similar al que usan los astronautas les proporcionará el oxígeno necesario durante los vuelos a más de 640 kilómetros por hora, sólo impulsados por las ondas de montaña estratosféricas.

La idea de usar un planeador evita utilizar de motores y combustible para no contaminar el aire a estudiar. Las muestras servirán para monitorear el estado de la capa de ozono, entre otras aplicaciones.

La Fuerza Aérea Argentina y el Servicio Meteorológico Nacional son dos de las instituciones que están trabajando con la misión y la información que produzcan.

Desde Airbus informaron que en esta segunda etapa de la misión, luego de completar las pruebas de vuelo en la localidad de Minden, estado de Nevada, es posible que la altura de los vuelos esté por debajo de los 27.400 metros. Pero anticiparon: "Los pilotos tendrán la oportunidad de superar los 15.500 metros de altitud y batir el actual récord de altura, establecido en 2006 por Steve Fossett y el fundador del Proyecto Perlan, Einar Enevoldson, en el Perlan 1, un planeador no presurizado".

Ellos sí tuvieron que usar trajes especiales y cascos como los que utilizan los astronautas. La experiencia fue suficientemente incómoda como para diseñar el nuevo Perlan con la cabina presurizada. El uso de trajes más cómodos les facilita los movimientos a los pilotos.

Cuando lograron su récord, también se plantearon si un planeador podría aprovechar esas ondas de montaña a gran altitud. "Pero ellos estuvieron muy incómodos en sus trajes y pasaron mucho frío -recordó Warnock-. Así que decidieron que sería necesario un planeador más cómodo para los pilotos. Y el diseño, la construcción y las primeras pruebas del Perlan II demoraron 10 años. Este nuevo avión nos permitirá volver a la altitud (del Perlan I) y superarla con un nuevo récord. El año que viene, el equipo volverá a la Patagonia para alcanzar los 27.400 metros de altura.

La presentación formal del proyecto en el país será el próximo lunes en la Capital. "La visión del Proyecto Perlan es volar a una altitud a la que ninguna aeronave motopropulsada en vuelo sostenido haya conseguido volar jamás y es un privilegio para nosotros poder mostrar un avión capaz de alcanzar este gran reto", señaló a través de un comunicado Allan McArtor, presidente y CEO de Airbus Group.

Luego, el equipo partirá para el Sur, donde los investigadores monitorearán la información meteorológica y las corrientes de aire necesarias para que el Perlan II levante vuelo. "Empezamos en el Sur, en la Argentina, por las características del vórtice polar, hay más luz diurna, la pista del aeropuerto está en buenas condiciones y podemos operar durante más horas del día -detalló Warnock-. En Escandinavia, donde existe el mismo fenómeno de las ondas de montaña, los días son más cortos y hace mucho más frío. Por eso comenzamos aquí, donde las características para la investigación son óptimas."

Ed Warnock - CEO del proyecto PerlAn IIPiloto, lingüista e investigador

Ed Warnock - CEO del proyecto PerlAn II.
Ingeniero aeroespacial, graduado en los Estados Unidos, es especialista en investigación de la termodinámica. Además, ha sido vicepresidente de una empresa petrolera en Texas. Es lingüista ruso y ha piloteado aviones en Filipinas. En sus tiempos libres, pilotea un planeador en las montañas del noroeste del Pacífico
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