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jueves, 30 de noviembre de 2017

La ocupación territorial marítima del Atlántico sur

Por César Augusto Lerena - Infobae.com
La lamentable desaparición del submarino ARA San Juan puso a la vista de todos los argentinos el descontrol que, en forma sostenida y creciente, se manifiesta en el Atlántico sudoccidental desde hace al menos 40 años. De hecho, mucho peor hoy que la incapacidad en la que se encontraba la Argentina en los recordados episodios de febrero de 1960 en el Golfo Nuevo.
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Desde 1982, los británicos no sólo están en posesión de los 11.410 kilómetros cuadrados de nuestras islas, sino, lo que es más grave aún, y los sucesivos gobiernos lo han invisibilizado a los argentinos, que estos están ocupando millones de kilómetros cuadrados del territorio marítimo argentino, explotando nuestros recursos naturales, entre ellos, los pesqueros, con los que sostienen la economía de Malvinas y avanzan sobre la exploración de hidrocarburos y minerales.

Todo esto defendido por el Reino Unido con la base misilística más importante del Cono Sur, el importantísimo aeropuerto de Monte Agradable, con dos pistas de asfalto, asiento militar de tropas de la Royal Air Force británica, y las periódicas operaciones marítimas con las que reafirman la ocupación británica de nuestro Atlántico sur y océano Austral, además de reivindicar derechos sobre la Antártida Argentina.
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A ello debemos sumarle la extracción clandestina de más de un millón de toneladas anuales de recursos pesqueros migratorios, dentro y fuera de la zona económica exclusiva argentina, por parte de embarcaciones extranjeras. Muchas de ellas se reabastecen en puertos del Uruguay y mantienen relaciones de amistad con la Argentina. Tal es el caso de los pesqueros españoles que, con o sin bandera británica de las islas, pescan en aguas argentinas o recursos migratorios de estas.

En este escenario, ¿alguien podría explicar qué hacía el antiguo submarino ARA San Juan sumergido en aguas al este de Malvinas o en el talud continental, cuando todas las autoridades de la Subsecretaría de Pesca, de la Armada y Prefectura conocen perfectamente la posición de los barcos extranjeros que, año tras año, extraen clandestinamente nuestros recursos? Instituciones que además reciben cientos de denuncias de los capitanes de pesca argentinos. Amén de las fotografías satelitales de la NASA que muestran las potentísimas luces de cientos de poteros extranjeros que están a la captura del calamar en el límite de la zona económica exclusiva.

No era necesario que 44 tripulantes y un submarino argentino desaparecieran para darse cuenta de que un amplísimo territorio nacional está sin control. Venimos denunciándolo hace décadas y parece cierto aquello de que los argentinos y nuestros gobiernos viven de espalda al mar. Así nos va.

El autor es referente de Proyecto Sur Mar del Plata, ex candidato a diputado.

lunes, 28 de agosto de 2017

Firmará el Gobierno un acuerdo de cooperación con Londres

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Por Alan Soria Guadalupe - LA NACION

Habrá tareas científicas conjuntas; el Irízar vuelve a navegar.

El deshielo de las relaciones entre la Argentina y el Reino Unido llegará también a la Antártida. El Gobierno ultima los detalles de un convenio de cooperación científica que prevé firmar con Londres este año y que potenciará el trabajo conjunto entre ambos países en ese territorio.

Según explicaron a LA NACION en la Subsecretaría de Malvinas, Antártida y Atlántico Sur, que depende de la Cancillería, el escrito del convenio está "muy avanzado", al punto de que "se está buscando la ocasión para firmarlo".

El entendimiento, que contempla el trabajo científico conjunto en zonas donde no hay disputas de soberanía -como establece el Tratado Antártico en su artículo cuarto-, prevé que se intensifiquen los contactos entre profesionales de ambas naciones y que se genere un mayor intercambio de información y tecnología. Este último punto, explican en el Ministerio de Relaciones Exteriores, será provechoso para la Argentina por los equipos avanzados con los que cuentan los ingleses.

El convenio formalizará los contactos que ya se estuvieron generando estos meses en el territorio y que representan el mayor acercamiento entre ambos países en esa región en los últimos tiempos.

Aunque las conversaciones siempre se limitaron a las áreas no disputadas -al sur del paralelo 60-, no se descarta que en el futuro se negocien trabajos conjuntos más allá de ese límite político. "Éste es un primer paso. Siempre se trató de evitar que haya rispideces en los acuerdos y así hemos tenido mucho éxito", afirman en la Cancillería.

Vuelve el Irízar

Por su parte, la atención en la campaña antártica de este año estará depositada en un histórico protagonista. Diez años después del devastador incendio que dejó inservible al rompehielos Almirante Irízar, los extensos trabajos de restauración concluyeron y se prevé que en los próximos meses la nave vuelva a estar activa, como lo hizo hasta 2007.

Antes, sin embargo, el buque deberá concluir una serie de pruebas que demuestren su capacidad para volver a operar en altamar. Antes de que comience la campaña de verano, el Irízar hará pruebas en el hielo.

Según el Gobierno, la vuelta al ruedo del buque representará un ahorro cuantioso para las arcas estatales, a pesar de que la restauración costó más de US$ 284 millones. Es que una vez que vuelva a funcionar no se gastará en el pago de alquileres de otros buques rompehielos preparados para trabajar en esa región antártica, una práctica que se volvió indispensable mientras el Irízar estaba en arreglo.

Este año tendrá lugar, también, la primera campaña antártica del nuevo canciller, Jorge Faurie. El año pasado viajó Susana Malcorra.

domingo, 6 de agosto de 2017

Sueño blanco: cómo sobrevivir 365 días en la Antártida

Sueño blanco: cómo sobrevivir 365 días en la AntártidaPor Emilia Vexler - Clarin.com
Clarín habló con el cocinero, la experta en geomagnetismo y el jefe de la Base Orcadas a 7 meses de haber anevizado en el fin del mundo.


Foto: Un operativo inédito de la Armada y la Fuerza Aérea Argentina en la Base Orcadas de la Antártida.

Es su cuarta vez en la Antártida pero su primera invernación. Anevizó el 16 de diciembre de 2016 en un grupo de 17 personas. Hoy quedan 16. A 1.100 kilómetros del Polo Sur, está lejos de Villa del Parque, de su segunda esposa y de sus 3 hijos, pero cumplirá con sus compañeros un "sueño blanco" que se da una sola vez en la vida. O que él no va a poder repetir.

Sueño blanco: cómo sobrevivir 365 días en la Antártida
No es un eufemismo. El clima, la comida, la convivencia y un rescate de vida o muerte en los primeros 7 meses de una odisea que arranca la cuenta regresiva en 365 días sobre un continente helado. Volverán al calor el 16 de diciembre próximo. Si el clima lo permite. Si no, el repliegue será los primeros días de enero.


Marcelo Palacios habla con Clarín desde un teléfono fijo que tiene los mismos dígitos y costo de llamada que uno de Buenos Aires pero se conecta a la ficha en la pared de un módulo en el fin del mundo.


Marcelo Palacios, jefe de la base. Es capitán de corbeta, tiene 45 años, y una disciplina militar en el detalle que hace que el frío -llega a los -54ºC- se sienta hasta Capital pero no congele su historia. Es el jefe de la Base Orcadas, la estación ubicada en la Isla Laurie de las islas Orcadas del Sur que da el apoyo logístico a las tareas científicas organizadas por la Dirección Nacional del Antártico y el Instituto Antártico Argentino. Es la más antigua de las 13 bases antárticas de Argentina.
Sueño blanco: cómo sobrevivir 365 días en la Antártida
Las bases antárticas argentinas.

La Armada la mantiene activa todo el año pero este sábado fue noticia por el rescate histórico del suboficial electricista Héctor Bulacio. Una semana antes, el domingo, el hombre de 38 años, sufrió la fractura expuesta del fémur de su pierna derecha y otra fractura en la pierna izquierda. Cayó en una grieta mientras hacía snowboard y requirió cerca de 3.000 kilómetros de vuelo en las condiciones climáticas más que extremas sobre el mar y el aterrizaje de un avión en una pista improvisada sobre un glaciar adyacente. Algo que no se había hecho jamás en los 113 años de presencia argentina.

La Antártida es el continente más frío, más seco, más ventoso y con mayor altura media del planeta. Y es el peor lugar para sufrir un accidente en pleno inverno polar.

Bulacio fue operado 2 veces y hoy se recupera de las lesiones en el Hospital Regional de Ushuaia. Pero el teniente de fragata y médico Pablo Florenciañez-el único en toda la base y quien unto al enfermero lo atendió durante 6 días porque el clima abortó un rescate que estaba listo a las 24 horas- no habla en esta nota.

Se está recuperando del estrés de mantener con vida y sin dolor a un hombre al que ya le faltaba el oxígeno y podía haber muerto en esa Casa de Emergencia de la base.

“Cuando se sale de la seguridad de la base todos deben ir acompañados de al menos una persona y hay puntos de comunicación fijos para notificar dónde se está todo el tiempo. Bulacio estaba con un compañero disfrutando del domingo libre, pero le podría haber pasado durante una patrulla o acompañando a los guardiaparques a buscar datos de los pingüinos", explica Palacios sobre el momento previo a recibir el pedido de auxilio en uno de los 2 handies que carga en su cintura las 24 horas.
Sueño blanco: cómo sobrevivir 365 días en la Antártida
El avión Twin Otter de la Fuerza Aérea que anevizó en la Base Orcadas sobre el glaciar adyacente.

"Los 16 sabíamos qué teníamos que hacer ante una emergencia. Colocar un collar para inmobilizar al herido, abrigarlo, darle los primeros auxilios y atarlo a una tabla rígida. Estuvimos ahí a los 5 minutos", detalla.

Los elegidos

Los seleccionados de la Armada para ir a la Antártida tienen casi un año de entrenamiento de esquí, moto de nieve, bote, evacuación, lucha contra incendios, patrulla, caminatas, escaladas y rescate junto al Ejército Argentino en la Escuela de Capacitación Antártica. Luego llega el "mes de supervivencia" en Caviahue, Neuquén, para empezar a templar el espíritu al sentir el frío de la nieve estando en una carpa especial. "La mayoría de los preseleccionados para invernar un año ya hicieron alguna campaña de días en verano en la Antártida. Este año, de los 17 hay 4 que vienen por primera vez."

Arranca a principios de febrero, un verano antes de vivir en el hielo. Pasan por preselecciones, exhaustivos exámenes psicológicos, físicos y rondas médicas de 2 meses de estudios que incluyen de 2 a 3 visitas al hospital naval por semana. Un diabético tipo 2 -la más común de las diabetes- no puede someterse al aislamiento de un año. Tampoco quien tenga presión baja, cataratas ni otras afecciones que no serían inhabilitantes más que en ese lugar donde sólo se pisa hielo.

Sueño blanco: cómo sobrevivir 365 días en la Antártida
Charla sobre primeros auxilios a cargo del teniente de fragata y médico Pablo Florenciañez.

Aparte del entrenamiento de sus compañeros, el médico recibió una capacitación especial de tres meses en el Hospital Naval Pedro Mallo de Buenos Aires. Rotó por odontología (al momento sólo tuvo que arreglar una amalgama que se salió), cirugía, cardiología, traumatología, kinesiología y oftalmología para adecuarse a cada emergencia. Él administra los remedios: desde el ibuprofeno hasta los de infecciones urinarias producto del frío o el roce con la vestimenta.
Sueño blanco: cómo sobrevivir 365 días en la Antártida
Para no morir en la nieve.
Uno de los grandes mitos del continente blanco es que está lleno de solteros. Ideales para estar concentrados sin extrañar a nadie. "No es así ya. Acá tenemos nada más 4 sin pareja, el resto casados con hijos", señala Palacios, que se declara el más "viejo" de la base. "Se busca a quienes estén es su plenitud física y mental. Entre los 25 y 35 años."

Pero hay una curiosidad que no es mito. A todos los que invernan en la Antártida antes les quitan el apéndice. No hay lugar para una muerte por peritonitis. En marzo ya todos estaban operados.

De los 14 militares que quedaron, 12 son de la Marina y 2 de la Fuerza Aérea.
Sueño blanco: cómo sobrevivir 365 días en la Antártida
Desayuno especial por el Día Internacional de la Mujer.

Pero este año, por primera vez en la historia de la Base Orcadas, invernan a 2 mujeres civiles: la técnica en geomagnetismo y la jefa científica o guardiaparque, Catalina Martínez. "Hago observaciones de lunes a lunes con un instrumento que se llama teodolito. Con eso obtengo mediciones de la inclinación y la declinación del campo magnético terrestre", dice Sabrina Juarez, de Saavedra, soltera y de 34 años, que 2 veces por día camina 100 metros desde la casa central hacia las 2 "casitas de geomagnetismo".

Desde ahí toma los valores y los carga en un sistema que remite mensualmente al Servicio Meteorológico Nacional. Parece algo muy alejado a nuestro día a día pero Sabrina explica por qué es importante ver esas variaciones: "A menor magnetismo, mayor radiación solar ingresando a la atmósfera terrestre. De esa protección del campo magnético depende la fauna y flora".

El aislamiento

No hay posibilidad de arrepentirse. ​Cuando llegan en rompehielos a la base, los 17 elegidos quedan solos hasta que se descongela totalmente la Bahía Scotia, al sur.

La bases Marambio, Carlini y Esperanza -la más grande, con 54 personas- son las que más contacto tienen ya que realizan vuelos entre sí. No es el caso de Orcadas donde no se ve el espectáculo natural de luces de las auroras australes.
Sueño blanco: cómo sobrevivir 365 días en la Antártida
Aurora austral sobre la Base Belgrano II, Antártida, el sábado 27 de mayo de 2017 (Servicio Meteorológico Nacional)

Junto a las otras dos del Ejército, la San Martín y la Belgrano II -la más austral de todas, con 4 meses de noche total y 4 de intenso día-, es la que queda más aislada en el fin del mundo durante el invierno polar. "La bahía norte tiene enormes placas de hielo. Un viaje desde acá hasta Buenos Aires duraría más de 10 días", ejemplifica Palacios.

Sueño blanco: cómo sobrevivir 365 días en la Antártida
"Lo más difícil de estar acá es el comportamiento humano. Si bien pasamos casi un año juntos en todo el entrenamiento y los estudios, esto es como una gran familia y hay que saber respetar los momentos del otro."


En esta época la noche ya se está haciendo de día. "Por suerte, a las 7:30 ya tenemos luz y a las 16:30 es de noche. De a poquito vamos a recuperar la normalidad."


Colocan una veleta para obtener la dirección del viento sobre el Monte Mossman

En julio, Palacios veía el sol recién a las 8:30 y su cuerpo se tenía que adaptar a un ritmo cicardiano -los cambios físicos, mentales y conductuales que siguen un ciclo de luz y oscuridad dentro de 24 horas- donde para las 15:30 afuera ya nada se veía.

"Al haber tantas horas de noche el cuerpo baja tu nivel de actividad. Te levantás de noche y te acostás de noche. Te acostás a las 5 de la tarde y podés dormir hasta el otro día a las 8 de la mañana", advierte.

"Es la oscuridad misma." Por eso es vital estar activo y mantener horarios estrictos. "El cuerpo tiende a querer acostarse en pleno día. Porque es de noche."

En Orcadas todo está programado: la hora para levantarse (6:30), el desayuno (de 7 a 8, luego llega la formación general donde se dan las directivas de las actividades diarias), el almuerzo (a las 13), la merienda (a las 17), la cena (a las 20:30). Todo "sí o sí".

Cronometrados "hasta los momentos de esparcimiento a la tarde -donde los 16 aprovechan la lenta internet de la base para hablar por WhatsApp con sus familiares- antes o después de la labor".

Los militares y las dos civiles hacen turnos de día y noche -porque no siguen las horas sol del resto del mundo-, incluso los sábados a la tarde. Ese día -también sí o sí- hay pizza. Los domingos ven la nueva temporada de Game of Thrones y, de vez en cuando, hay torneos de pool y metegol.

Está la cocina, el comedor, la sala de estar, la enfermería, y el gabinete de los guardiaparques. Los suboficiales y las civiles viven en módulos individuales -los llaman camarotes- intercomunicados por pasillos. Palacios, el subjefe de la base, el teniente de navío Santos López y el médico viven en otro sector de módulos.

Hay tres baños compartidos. Uno es exclusivo para las mujeres. En las duchas se gira un cartelito con un pingüino para indicar que adentro se está bañando un hombre o una mujer. "No es que hay cola. A la semana ya estábamos organizados. En eso es todo armonioso." Cada uno es responsable de la higiene de su camarote y dos veces por semana está estipulada la limpieza general de la base. Se asigna un sector y se va rotando "para que el baño no le toque siempre al mismo".

La comida

El hielo y la vida saludable en condiciones extremas no hace que los 16 dejen a un lado el paladar argento.​Chizitos, papas fritas, fiambre, turrones y fernet -todo en su justa medida- se pueden encontrar en el depósito de comida de Orcadas junto a las carnes, frutas y verduras congeladas y en lata. Pero eso sólo es "picoteo". El clima obliga a consumir casi el doble de calorías que en el continente: unas 3.500 diarias, especialmente si se se hace algún desplazamiento a la intemperie.

Se quedan un año pero, ante cualquier eventualidad en las heladeras o conservas que los pueda lleva a la muerte por inanición, tienen comida para 1 año y medio racionalizada por mes.
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La despensa de la casa principal. Ahí se guarda la mayor cantidad de víveres.

El más chico de la base a la vez es el cocinero. Un miembro fundamental para todos. Y esa es la gran diferencia para quienes comparan el estilo de vida de los invernantes de la Antártida con los astronautas. Les hace hasta milanesas napolitanas. Además de los platos preferidos de cada cumpleañero. Ya sabe que Sabrina quiere asado para su festejo, en octubre.

"Hacemos un menú semanal con el doctor para respetar las vitaminas y energías necesarias y vamos evaluando los gustos de todos. Por ejemplo, a Palacios no le gusta el morrón y a otros no les gusta el pescado, y tengo en cuenta eso en los platos de cada uno", dice a Clarín Matías Bonfigli, de 25 años y de Puerto Belgrano en Punta Alta, que cocina de lunes a sábado y descansa los domingos, cuando el jefe de la base toma su lugar. ​

Es la primera vez que pisa la Antártida. Hace el pan y las facturas. Soltero y sin hijos, este jueves hizo milanesas de pescado con guarnición de remolachas que descongeló para el almuerzo.

"Preparo un mediodía fuerte y una cena liviana. Necesitan mucha energía para estar afuera. Los fines de semana puedo llegar a hacer tacos o rabas. Las cenas grupales de los sábados son parte de la integración del grupo. Que a veces se pone muy duro esto de estar aislado."

Durante el verano toman el agua directamente de un pozo que​ se llena del deshielo. Son dos tanques de 9.000 litros cada uno. "Para cuando comienza el invierno tenemos un derretidor de nieve", dice Palacios. Es una enorme pileta de acero inoxidable con un serpentín de aceite caliente que derrite las bateas con nieve.

La temperatura es tan tenaz que salir sin guantes es sinónimo a perder dedos por hipotermia. Así y todo, lo que los 16 elegidos más extrañan en estos 7 meses de invernación, justamente, son "los frescos". Con ellos llega la carga de acelga, berenjena, zapallo, papa, zanahoria, manzana y naranja. Se deben consumir lo antes posible para que no se echen a perder. "¡Lo que daría hoy por comer una ensalada de lechuga y tomate o una de rúcula!", bromea el capitán Palacios, que en su carrera también hizo campañas de 4 meses en el rompehielos Irízar.

Es que -también a diferencia de los astronautas- no pueden crear una huerta. Argentina firmó el Tratado Antártico el 1° de diciembre de 1959 y con eso aceptó que no puede hacer nada que modifique el medio ambiente del fin del mundo. Por ejemplo, se prohíbe llevar animales o semillas.

Sueño blanco: cómo sobrevivir 365 días en la Antártida
Ceremonia del 9 de julio
La basura vuelve con ellos, no se deja nada. "Nada puede quedar al alcance de las aves predadoras, como los cormoranes. Si se nos cae algo en el camino y lo agarra un ave, puede generar una variación en la cadena alimenticia." 

Los desechos se clasifican en 4 tachos: latas, vidrios, plásticos y orgánicos. También se hace un tratamiento de los residuos peligrosos: combustible, grasa, aceite, que surgen del mantenimiento y la reparación de los equipos. Todo se guarda en tambores de 200 litros, sellados y codificados. Se pasa un parte mensual de lo que se acumula para el estudio de cómo trasladar la basura a Buenos Aires ya clasificada.

La energía la genera el gasoil antártico de YPF, con un aditivo anticongelante.

El sueño blanco

"Te levantás a la mañana, salís y ves la Bahía Scotia. El blanco no termina nunca. Es de una inmensidad que te deja sin palabras. Si bien es todo del mismo color, blanco, ves día a día cómo va cambiando el paisaje, un viento norte puede despejar la bahía o uno sur puede acumular el hielo. Ya cuando ves el 'viento blanco' no la podés creer", relata Palacios.

Durante 2 días seguidos fue testigo de vientos de 110 km por hora que hacen que nada sea visible 10 metros después de las pupilas. Eso podría representarse como una habitación inmaculada, sin bordes ni vértices, que a una persona sin preparación podría llevar a la locura.

A él lo hunde en un sueño blanco en el que hoy quedan 16 argentinos.

miércoles, 2 de agosto de 2017

Avión desaparecido en el Delta: el misterio del control aéreo

Por Fernando Morales - Infobae.com
Cuando “desaparece” un avión y a más de siete días de ocurrido el hecho nadie, absolutamente nadie es capaz de decir a ciencia cierta si la nave pasó a la clandestinidad o tuvo un accidente, la cosa se complica.

La columna de hoy pretende algo que, al parecer, no está lo suficientemente internalizado a nivel social, ni tampoco, lamentablemente, en los diferentes estamentos del Estado responsables de la conducción de algunas áreas sensibles de la nación.

Debemos reconocer que los argentinos somos excelentes cultores del valor de la palabra "soberanía". Desde la sacrosanta reivindicación de dominio sobre nuestras Islas Malvinas hasta la soberanía económica y cultural, la palabrita nos motiva y entona para darle pelea al que se atreva a cuestionar nuestra argentinidad. La nación argentina, su mar adyacente y su espacio aéreo configuran un todo indivisible donde el Estado nacional ejerce soberanía plena, política, policial, económica y tantas otras. Pero lamentablemente la pregunta subyacente e inevitable es: ¿la ejerce realmente?

Aun a riesgo de reiterarme una y mil veces, repito que al parecer las estrecheces presupuestarias y las urgencias terrenales (entiendo por tales las que suceden en la porción terrestre de nuestro país) dejan un tanto desguarnecidos a nuestros mares y cielos, los que en general se cuidan solos, hasta que algún hecho casi siempre trágico nos tuerce la mirada hacia las costas o nos hace levantarla hacia el firmamento.

Dentro de todo, las contingencias marítimas son atendidas por la propia gente de mar. El brazo del Estado a través de la Prefectura Naval y la Armada siempre estará para dar una mano en la emergencia. Los funcionarios políticos de turno saben que, incluso con medios siempre escasos y con más talento personal que tecnología, la vocación de servicio de los uniformados hace milagros. Al menos algunas veces.
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Ello no es óbice para dejar de marcar que papá Estado no presta demasiada atención a lo que sucede mar adentro y, cuando ocurre una tragedia, como la de hace algunos días, el naufragio de un pesquero que se cobró diez vidas, la culpa termina siendo de quien ya no está entre los vivos para defenderse.

Ahora, el aire es otra cosa. Durante muchos años la actividad de la aeronáutica civil estuvo atada al férreo control de la Fuerza Aérea Argentina. Brigadieres y comodoros reglamentaban y decidían sobre todo aquello que no era regulado de alguna forma por la normativa internacional, y con mayor o menor razón, desde los sectores de la aviación civil se reclamaba con vehemencia "el fin de la pesada bota militar en el control de una actividad netamente comercial". Suena sensato mientras no desafine, claro está.
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Con la tradicional épica K se le quitó a la Fuerza Aérea el manejo de las torres de control de los aeropuertos. Luego, por un paro gremial de controladores, se lo devolvimos y después, se lo quitamos de nuevo. Además, se creó la policía de seguridad aeroportuaria, cuidando bien de que en sus formas y en su fondo quedara en claro que nada tenía que ver con la vieja y "facha" Policía Aeronáutica. Sus funciones nada tienen que ver con la seguridad de los vuelos, sino más bien se ocupan del orden y la seguridad de los aeropuertos, aunque también se los puede ver allanando el domicilio de algún funcionario procesado o en lugares en los que no vuela ni un avión de papel.

También se creó al ANAC, que viene a ser la Administración Nacional de Aviación Civil, entidad que entiende en todo lo relacionado con la habilitación de personal de vuelo, control de aeronaves y alguna que otra cosa más. En el afán de sumar a la confusión general, ahora tenemos también a la EANA, Empresa Argentina de Navegación Aérea, cuya principal función es la de atender lo vinculado con las aeronaves en vuelo y competir con la anteriormente nombrada ANAC por el control de cualquier cosa que vuele, desde un drone hasta el más sofisticado avión comercial.

Mientras todo anda bien, es como que nada pasa, que nada hace ruido, que nada huele mal. Ahora, cuando "desaparece" un avión y a más de siete días de ocurrido el hecho nadie, absolutamente nadie es capaz de decir a ciencia cierta si la nave pasó a la clandestinidad o tuvo un accidente, la cosa se complica.

SAR es un apocope de la frase search and rescue, es decir, 'búsqueda y rescate'. Hay un SAR marítimo y un SAR aéreo, lo que indica la existencia, al menos en teoría, de una estructura de medios, personal apto y dispuesto a entrar en acción ante un acaecimiento marítimo, aéreo o mixto.

En el agua, la Armada ejerce el papel de autoridad de búsqueda y rescate. En general, los distintos acontecimientos suelen ser atendidos con los medios de la Prefectura Naval, que opera como organismo subsidiario de esa responsabilidad de la marina militar.

En el aire, debería suceder algo parecido, pero, a la luz de lo que informan los propios funcionarios de las entidades aéreas civiles (una de ellas con formato de empresa y no de autoridad), en el presupuesto nacional no hay partida presupuestaria para el SAR aéreo. Tampoco hay medios propios de búsqueda, no hay protocolos definitivamente uniformes para proceder y tal como pasa en este preciso momento, ante un hecho determinado, se arma un comité de crisis que parece más bien un grupo de autoayuda.

Llega la emergencia y los radares no andan o no andan como deberían, entonces, al margen de que el avión siniestrado tuviera o no tuviera el transponder encendido, sólo un radar militar detectó su eco-radar en una pantalla. ¿Y entonces qué hacemos? "Larguemos el llamado a la solidaridad, que vengan la Fuerza Aérea, a la que habíamos echado, la Gendarmería y la Prefectura, que se sumen la Armada y las fuerzas vivas del lugar". Aunque no lo crea, mi querido amigo, hasta se requirieron los servicios de una médium. Todo supervisado por la jueza que entiende en la causa, y la presidente de la Junta de Accidentes, más el asesoramiento de conspicuos pilotos civiles con experiencia en vuelo, pero que obviamente no son rescatistas.

Todo dependiendo del Ministerio de Transportes de la Nación, el mismo que acaba de destinar doscientos millones de pesos a una Dirección de Bicicletas que depende de una Dirección Nacional de Transporte sin Motor, pero que no cuenta con los menores medios para ejercer de por sí un mediano control del espacio aéreo nacional y mucho menos para encarar un rescate.

Parafraseando a una diputada de la nación, "reflexionemos", hoy es tarde para hacer un papel medianamente decoroso en la búsqueda y el rescate del avión recientemente siniestrado. Pero estamos a tiempo de comenzar a prepararnos para la próxima contingencia, la que, por mucho que deseemos, no podremos evitar para siempre.

Nunca podrá, ni la mejor estructura de control ni la existencia del mejor plantel de profesionales, evitar que la desgracia o la negligencia originen un accidente, pero tal vez sí podremos evitar lo que hoy sucede cuando vemos a algunos funcionarios desconcertados, otros, aterrados y, lo peor, descubrir la ausencia en la escena de los máximos responsables de un área que hace rato está huérfana y a la deriva.

martes, 6 de junio de 2017

Parques nacionales marinos

(La Nación) - La creación de áreas protegidas en nuestro mar permitirá restaurar las pesquerías, proteger las especies emblemáticas y ejercer la soberanía nacional.
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Luego de tres décadas de paciente labor, la Argentina logró que la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar aprobara su pedido de extender el límite de nuestra plataforma continental. Como señalamos ayer en esta columna, ese límite se ha extendido hasta las 350 millas, con un aumento del 35 por ciento sobre la superficie anterior.

Por eso, hoy la conservación de la biodiversidad marina reviste aún más importancia para el país y el bienestar de sus habitantes. Las Naciones Unidas han convocado a la Conferencia de los Océanos en Nueva York, que comenzó ayer y se extenderá hasta el próximo viernes. Es la primera de ese organismo destinada a que el mundo revierta el deterioro de la salud de los océanos y los mares con soluciones concretas y para que los países miembros redoblen sus esfuerzos en pos de su protección.
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En ese sentido, el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable y la Administración de Parques Nacionales han organizado recientemente una Consulta Nacional de Océanos y Sistema Nacional de Áreas Marinas Protegidas con el apoyo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y con el objetivo de acordar una posición activa de nuestro país en la materia.

La administración actual se ha propuesto impulsar el desarrollo de nuevos parques nacionales y reservas naturales. El Presidente, en su discurso ante el Congreso, se comprometió a duplicar la superficie de áreas naturales protegidas. Es por eso que el incremento en la cantidad, superficie y eficacia de las áreas marinas protegidas en aguas nacionales puede ser clave para cumplir la promesa presidencial.
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Nuestro país debe lograr progresos sustanciales en la protección del ecosistema marino y necesita mitigar los daños que las prácticas no sostenibles y la pesca ilegal de buques extranjeros están ocasionando a nuestros recursos del mar.

Los países más avanzados del mundo dedican importantes esfuerzos a proteger sus ecosistemas marítimos y estas prácticas generan beneficios ambientales, económicos y sociales. En algunas se permiten usos como la pesca de bajo impacto ambiental; en otras se realiza investigación científica, y existen sectores que pueden implicar una protección estricta, sin usos extractivos, con el objetivo de proveer áreas de refugio a las especies vivas y puntos de referencia para la gestión del resto del mar. De este modo se contribuye a la restauración de las pesquerías. La mayor abundancia y biomasa de especies de interés comercial puede así contribuir a repoblar los sectores donde la pesca está legalmente permitida.
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En nuestro país, un 36% del territorio argentino está ocupado por mar. Sin embargo, sólo un 3% está protegido. Posee 61 áreas costeras marinas protegidas, aunque solamente una es estrictamente marina: Namuncurá-Banco Burdwood, ubicada en aguas nacionales. Es conocido que existen diversas amenazas que prueban que es necesario redoblar esfuerzos para la implementación efectiva de una política de largo plazo de conservación de la biodiversidad marina. En algunos sectores, la contaminación es acuciante. La sobrepesca y otras prácticas pesqueras no sostenibles afectan las especies, el trabajo de miles de argentinos y el patrimonio natural. Las especies introducidas degradan los ambientes costeros.

La Argentina es signataria del Convenio de Diversidad Biológica y al mismo tiempo ha adherido a los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, comprometiéndose de esta manera a proteger al menos el 10% de la superficie marina para 2020. En diciembre de 2014 se sancionó la ley que establece el Sistema Nacional de Áreas Marinas Protegidas y brinda el marco para el manejo y la implementación efectiva de las áreas marinas protegidas en aguas nacionales. La actual administración trabaja para reparar un atraso que viene de anteriores gestiones en la instrumentación del Sistema Nacional de Áreas Marinas Protegidas. Para ello se requiere, en primer término, la pronta designación de una autoridad de aplicación idónea, capaz de coordinar los esfuerzos de todos los organismos nacionales que intervienen en la conservación del ecosistema marino y de la creación de, al menos, cinco nuevas áreas marinas protegidas nacionales en sectores relevantes para la vida marina y los procesos ecológicos mediante ley del Congreso.

La creación de parques nacionales marinos no sólo logrará que la sociedad valorice al mar, sino que también contribuirá a restaurar las pesquerías; ofrecerá áreas seguras de alimentación y migración para especies emblemáticas, como pingüinos y ballenas, que sostienen el turismo de naturaleza en las costas; fomentará la presencia pacífica y el ejercicio de la soberanía de la Argentina en el Atlántico Sur, y aportará a una estrategia de adaptación al cambio climático, ya que los océanos regulan el clima del planeta. Se trata de establecer una política de Estado de largo alcance para beneficio de todos los habitantes, que a su vez representa un aporte para la sostenibilidad de los océanos, los mares y los recursos marinos del planeta.

lunes, 5 de junio de 2017

Un mar de riquezas y oportunidades desaprovechadas

(Editorial del La Nación) - Urge recuperar el potencial de la Armada Argentina para el patrullaje aéreo y marítimo permanente del océano

En marzo pasado, la Comisión de Límites de Plataformas Marítimas, dependiente de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (Convemar), aprobó unánimemente el pedido argentino de extensión del límite de nuestra plataforma continental.

En un hecho calificado de histórico, tras décadas de silencioso y pacífico trabajo que abarcó varios gobiernos, se agregan así un millón setecientos mil kilómetros cuadrados a los cuatro millones ochocientos mil ya reconocidos como argentinos, esto es, un aumento del 35% sobre la superficie anterior y que pasa a representar el 48% del territorio nacional.

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Esta valiosa ampliación, además de reafirmar nuestros derechos sobre minerales, hidrocarburos y especies ictícolas, se traduce en implicancias por demás favorables para los intereses argentinos en temas como Malvinas, Islas del Atlántico Sur y Antártida. Ya no hay límites de profundidad y el límite de la base se extendió desde la costa hasta las 350 millas, todo un leading case.



Foto: Sobrevuelo de una aeronave de exploración de la Marina en la milla 200, donde se observan las luces de barcos pesqueros extranjeros ilegales. Gentileza Armada Argentina.

El actual gobierno promueve aumentar las áreas protegidas, entre ellas las orientadas a conservar la gran diversidad de recursos del Mar Argentino, así como el manejo costero integrado. Por otro lado, el Ministerio de Ciencia y Tecnología está impulsando el proyecto Pampa Azul, una iniciativa que se suma a la paciente tarea del Instituto de Investigaciones y Desarrollo Pesquero (Inidep) para explorar, investigar y conservar los innumerables recursos que nos ofrece el mar, vasta fuente de riquezas sujeta a normas que aseguren su sustentabilidad y el control de la desenfrenada pesca ilegal.

Nuestras exportaciones de pescado ascienden a mil millones de dólares anuales; sin embargo, se extraen ilegalmente del Mar Argentino recursos pesqueros por otros tres mil millones de dólares todos los años a manos de flotas extranjeras que no contabilizan beneficio alguno ni para el trabajo argentino ni para el comercio exterior, evadiendo cuantiosas imposiciones fiscales. La pesca clandestina en nuestra plataforma es un grave problema que debemos afrontar.

Las flotas extranjeras cuentan con medios electrónicos para detectar tanto el movimiento de cardúmenes como la posición de navíos argentinos, lo que demanda un mayor esfuerzo de control.

No sabemos qué pasa en el Mar Argentino milla por milla, día por día. Por falta de recursos, la Armada Argentina no puede empeñar sus medios de superficie y aéreos en adecuada secuencia de patrullas para asegurar el cumplimiento de las leyes vigentes. Las 200 o 350 millas náuticas, y aún más allá, según los compromisos internacionales, exigen a la Armada esfuerzos de distancias y tiempos de permanencia en el mar con barcos adecuados y personal idóneo, con los cuales no cuenta.
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Urge recuperar el potencial de la Armada nacional para el patrullaje aéreo y marítimo permanente del océano. La flota está envejecida y con graves problemas de mantenimiento, además de carecer de combustible suficiente para el patrullaje sistemático. Los bajos sueldos han provocado la disminución de personal, tanto de navegación como en la fuerza aeronaval. Algunas de las corbetas de nuestra maltrecha flota son de la década del setenta, y las únicas incorporaciones recientes son algunos remolcadores y aviones usados de origen ruso. Se impone un programa para retener al personal que se retira, tanto por las bajas remuneraciones como por la frustración de la inactividad, consecuencia de la reducción de las horas de navegación por la falta de medios.

Mientras tanto, las encendidas arengas sobre nuestros derechos en el Sur pronunciadas en distintos ámbitos contrastan con esta escena de permanente expoliación de nuestra riqueza ictícola.

En este campo, la ausencia del Estado en cuestiones de seguridad y defensa nacional paga un altísimo costo y pone en serio riesgo nuestra soberanía. Una soberanía que se construye no sólo en negociaciones con buenos resultados como los que reseñamos, sino también cotidianamente en un terreno económica y estratégicamente tan importante como el Atlántico Sur.

miércoles, 17 de mayo de 2017

Un mar de oportunidades y riesgos

Por Marcelo Eduardo Hipólito Srur - Clarin.com
La Armada Argentina celebra su día el 17 de mayo conmemorando del Combate de Montevideo. Ese día, el Almirante Brown vencía a una fuerza realista muy superior en número. La plaza, sitiada desde 1812, sostenía el esfuerzo contra la Revolución. Desde allí, bloqueaban Buenos Aires asfixiándola. España dominaba la dimensión marítima de la estrategia. En la Armada, este es un día de reflexión para identificar valores que nos inspiren para pensar el futuro del país en clave de mar.
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El mar es una fuente de oportunidades y riesgos para la humanidad y el país y nos exige un esfuerzo en el pensamiento y en la acción para salvaguardar la seguridad, la estabilidad y la sustentabilidad. Los espacios marítimos son fuente inigualable de alimentos, energía, minerales y biodiversidad. El mar es fuente de desarrollo, pero también de tensiones: la prospectiva estratégica indica que el crecimiento demográfico, la globalización y la revolución tecnológica imponen grandes presiones sobre los recursos naturales.

El empleo del mar se hace más intenso cada día y la sustentabilidad más incierta. Frente a este panorama, cabe reflexionar, hoy como lo hizo Brown, ¿cuáles son las líneas estratégicas necesarias en relación al escenario marítimo? Para diseñar el largo plazo es vital saber que la relación entre el país y el mar gira en torno a tres ejes conceptuales de acción: conocer, proteger y emplear.

El conocimiento científico es un medio para impulsar el desarrollo económico y social que permite formular diagnósticos del estado y pronosticar la evolución del mar como fuente de desarrollo. La Armada tiene una relación histórica con la ciencia, operando y manteniendo los buques oceanográficos del CONICET y contribuyendo con buques y bases al esfuerzo conjunto para apoyar la actividad científica antártica. La remodelación del Rompehielos ARA “Almirante Irízar”, que amplió 7 veces los espacios para ciencia es un punto de inflexión. La iniciativa “Pampa Azul” provee una estrategia orientada al fortalecimiento de la presencia del Estado en el mar. El conocimiento del mar está relacionado también con la dimensión psicosocial: lo que la gente y las organizaciones saben, piensan y sienten acerca del mar constituye la conciencia marítima. Su fortalecimiento es un desafío.

En el mar, el Estado tiene el imperativo estratégico de proteger. La protección de los intereses vitales de la Nación en el mar y los ríos es la razón de ser de la Armada, para lo cual alista medios, adiestra su personal y sostiene capacidades militares. La protección de la vida humana en el mar es el primer mandato. La protección de los recursos naturales es un deber del Estado. El instrumento militar tiene la misión principal en tiempo de paz de vigilar y controlar en forma permanente los espacios marítimos de jurisdicción y de interés.

Los primeros son aquellos donde rigen de manera irrestricta los derechos soberanos otorgados por el orden internacional, como es el caso de la Zona Económica Exclusiva. En los segundos, no hay tales derechos pero existen asuntos territoriales sin resolver, potencialidad de reclamos o intereses como el caso del área adyacente a la ZEE, una de las más ricas en recursos alimentarios del planeta.

El primer paso para proteger es la vigilancia y el control de los espacios, con dos propósitos: garantizar la libre disponibilidad presente y futura de los recursos naturales y proveer datos e información a la diplomacia para fortalecer posiciones del país en agendas bilaterales y multilaterales con los más de 70 países que operan en nuestro entorno marítimo. La delimitación de la Plataforma Continental, expande casi al doble el desafío de vigilancia y control.
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Conocer y proteger sirven para el empleo del mar para el desarrollo económico. De poco vale conocer o proteger lo que no se usa. El transporte, la pesca, la acuicultura, la explotación de recursos energéticos, el desarrollo de soluciones de biodiversidad, el deporte y el turismo son usos del mar que generan impacto económico relevante. El empleo del mar requiere de una trama de políticas y un marco regulatorio que incentiven la inversión. Una flota mercante dinámica y una industria naval activa son fuentes de desarrollo económico por sí y por los efectos de derrame y generación de empleo. El mar esconde una de las llaves más poderosas y menos empleadas para el desarrollo económico, social y cultural del país.

Conocer, proteger y emplear el mar constituyen la esencia de la relación de la Nación con el mar. La celebración de un nuevo aniversario de la Armada nos da la oportunidad de merodear estas ideas pensando en el desarrollo económico del país. Hace un siglo, en sus célebres conferencias, el Almirante Storni llamó la atención en torno a los intereses argentinos en el mar.

Hoy, en gran medida, el país sigue de espaldas al mar aumentando riesgos y perdiendo las valiosas oportunidades de tener un mar privilegiado. Del legado de nuestros grandes hombres de mar, ningún desafío es más relevante que el diseño de una estrategia marítima argentina que permita desatar y fortalecer las potencialidades de la sociedad en el empleo del mar para el desarrollo económico de nuestra Nación. El mar es determinante del futuro de nuestros hijos y nietos. Nuestra obligación es conocerlo, emplearlo y protegerlo.

El almirante Marcelo Eduardo Hipólito Srur es el jefe del Estado Mayor General de la Armada

sábado, 13 de mayo de 2017

Argentina y Uruguay negociarán sus nuevos límites marítimos

Argentina y Uruguay negociarán sus nuevos límites marítimosPor Natasha Niebieskikwiat - Clarin.com
Comenzarán las conversaciones en los próximos días. Se trata de zonas sensibles para la exploración pesquera y de hidrocarburos.

Argentina y Uruguay negociarán sus nuevos límites marítimos - Mauricio Macri y Tabaré Vazquez

Definidas ya las nuevas extensiones de su plataforma continental por la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar hasta las 350 millas, los gobiernos de Argentina y Uruguay comenzarán en los próximos días negociaciones a fin de establecer los límites mutuos, confirmaron a Clarín autoridades de la Cancillería.

La necesidad de fijar estos límites cobra relevancia y apuro se trata de zonas sensibles de exploración pesquera e hidrocarburífera, aunque este caso, con Uruguay no hay conflicto como con los casos de las islas del Atlántico Sur y la Antártida, en disputa con Gran Bretaña.
Argentina y Uruguay negociarán sus nuevos límites marítimos
La Canciller Malcorra (en pantalla) y el ex vicecanciller Carlos Foradori junto a legisladores y autoridades de la Armada y Prefectura, en una de las presentaciones sobre el límite exterior de la plataforma continental

En cuanto a la importancia de las nuevas fronteras marítimas con Uruguay, vale recordar que Ancap, la compañía estatal uruguaya de petróleo, manifestó hace años su intención de explorar en la zona; y los funcionarios consultados no descartan que lo haga YPF ni tampoco que pueda haber operaciones conjuntas o a través de otras firmas asociadas entre ellas.

Tener claros los límites externos con los vecinos -Uruguay lo debe hacer con Brasil también- es clave además para los alcances de los patrullajes, que eviten, por ejemplo incursiones ilegales en las zonas exclusivas.

A la altura del paralelo 39, y al oeste del meridiano 50, las aguas con Uruguay llegan los 4 mil metros de profundidad. “No hay conflicto de ningún tipo con Uruguay pero en algún momento tenemos que continuar el nuevo límite que logramos establecer”, dijo a Clarín la embajadora Teresa Kralikas, subsecretaria de Malvinas y Atlántico Sur. "Estamos trabajando en un proyecto de ley con los bloques del Congreso para que se implementen los nuevos cambios (del territorio marino). Con Uruguay deberá fijarse el límite lateral y se hará con el método conocido como de equidistancia, es algo que deben hacer los dos países y de común acuerdo", señaló por su parte Frida Armas Pfirter, titular de la Comisión Nacional del Límite Exterior de la Plataforma Continental (COPLA).

Con los límites establecidos con Uruguay, los ministros Susana Malcorra (Relaciones Exteriores) y Esteban Bullrich (Educación) más las distintas áreas que manejan mapas y cartas de navegación deben incorporar los kilómetros establecidos.

En marzo pasado, Malcorra anunció que la Argentina había incorporado a su territorio 1.633 kilómetros cuadrados más, después de que la Comisión de Límites de la ONU autorizara un planteo argentino que quedaba desde 2016. Hasta 2009, cuando tras un llamado de la Comisión de la ONU a los países que quisieran demostrar que podían extender sus límites de las 200 millas marinas a 350, Argentina tenía un límite exterior de 1.782.645 km2. Con la extensión de 1.633 kilómetros cuadrados más esta pasó a ser de 1.783.278 kilómetros cuadrados. La presentación lleva muchos años elaborándose entre técnicos y científicos.

Uruguay aumentó en 83.000 kilómetros cuadrados su plataforma continental respecto a lo que había solicitado cuando se abrió el “llamado” de la ONU. Con lo cual pasará a tener más a tener más mar (208.057) que su superficie terrestre (176.215 kilómetros cuadrados).

Antes de que se hicieran los anuncios de marzo, con Uruguay habían quedado dos puntos en la zona norte de lo que se conoce como mar continental argentino. Los expertos señalaban que la Comisión de Límites de la ONU no aceptaba argumentos geológicos argentinos y esperaba que se corrigieran, en trabajos donde también aportó mediciones la petrolera YPF. Pero los expertos argentinos se negaban a desplazar puntos del pié de talud hacia el continente. Finalmente se presentaron otros puntos del talud continental y se aceptó la medición argentina.

Con respecto a Malvinas, Atlántico Sur y Antártida, quedaron congelados los límites que había solicitado la Argentina al considerar la ONU que hay disputa.

domingo, 9 de abril de 2017

Gibraltar teme perder sus privilegios

Resultado de imagen para Gibraltar teme perder sus privilegios(La Nación) - El peñón depende vitalmente de la UE y enfrenta un futuro sombrío con el Brexit
MADRID (De nuestro corresponal).- En ningún otro lugar se siente con más fuerza la angustia del Brexit que en Gibraltar, el enclave británico de apenas 6 km2 anclado en el sur de la península ibérica.

Para sus 32.000 habitantes la ruptura con la Unión Europea (UE) revive la claustrofobia de la frontera cerrada por el dictador Francisco Franco en 1969 para forzar la discusión de la soberanía. Vivieron 16 años así, limitados entre la verja y el mar. El paso sólo se normalizó cuando España entró en el club europeo.

Pero, además, perder el acceso al mercado comunitario podría empujar al desastre a una economía hasta ahora floreciente, basada en los servicios bancarios, los seguros, el turismo y la industria de las apuestas online.

El gobierno de Mariano Rajoy aprovechó la brecha del Brexit para incluir en la agenda el reclamo diplomático. Ofrece a Gibraltar -en manos británicas desde hace 300 años- que acepte la soberanía española (o al menos un régimen compartido) como vía para retener su membresía europea.
"Nos tratan como matones, con extorsiones. Nunca, jamás, va a flamear la bandera española sobre el Peñón", se queja Fabian Picardo, el ministro principal de Gibraltar.

El conflicto escaló esta semana como pocas veces a raíz de unas incendiarias declaraciones de Michael Howard, ex líder de los conservadores y actual miembro de la Cámara de los Lores. Dijo que el gobierno de Theresa May está dispuesto a defender Gibraltar de la misma forma que lo hizo la ex primera ministra Margaret Thatcher en 1982 en las Islas Malvinas: con una intervención militar.

May bajó el tono dos días después, pero insistió en que la soberanía "es innegociable". Se lo dijo en Londres a Donald Tusk, presidente del Consejo Europeo, a quien recibió para avanzar con las tratativas de salida.

Tusk había irritado a los británicos cuando anunció que la UE le otorgará a España poder de veto ante cualquier acuerdo concerniente a Gibraltar al que el bloque llegue con Gran Bretaña como parte del proceso del Brexit.

Eso aceleró la ansiedad de los gibraltareños. Si España busca forzarlos a cambiar de nacionalidad, la lógica indica que bloqueará un eventual pacto que le otorgue a Gibraltar libertad de circulación y el acceso al mercado común, dos aspectos vitales para que el enclave sortee una crisis grave. Mucho menos logrará ser aceptado como "territorio asociado", el objetivo de máxima que persigue Picardo.
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"La frontera y el acceso al mercado común son cruciales. Nosotros importamos todo lo que consumimos. Un tercio de los trabajadores cruzan a diario desde España. Y el turismo también depende de la libre circulación", señala Edward Macquisten, jefe de la Cámara de Comercio local.

Tal como ocurre con Malvinas, el caso de Gibraltar se discute desde hace décadas en el Comité de Descolonización de las Naciones Unidas. A pesar de recurrentes chisporroteos en el paso fronterizo, la UE ejerció siempre de árbitro para mantener las buenas relaciones entre España y Gran Bretaña, dos de sus mayores socios.

Los gibraltareños reconocen el papel decisivo que juega Europa en su destino. El 95,9% votó allí en contra del Brexit en junio pasado, más que en ninguna otra circunscripción electoral. Pero aun así es unánime el deseo de mantener el vínculo con Gran Bretaña. En 2002 lo reafirmó el 99% en un referéndum y las encuestas actuales ratifican esas cifras.

En gran medida eso se explica por el contraste entre cómo se vive a uno y otro lado de la verja que separa el territorio británico del español. En Gibraltar el PBI creció 49% en los últimos cuatro años, la renta per cápita fue de 69.000 dólares en 2016 -sólo por debajo de tres países, según el FMI- y tiene pleno empleo. El pueblo andaluz vecino La Línea de la Concepción sufre un récord de desocupación, por encima del 30%.

viernes, 31 de marzo de 2017

Sin política para las Malvinas

Por Andrés Cisneros, Dante Caputo - LA NACION
No alcanza con tener una estrategia de acercamiento al Reino Unido, es necesario sostener un plan de reivindicación territorial activa

El 2 de abril quedará como una exasperada impotencia, el intento agónico de hacer valer un derecho de la peor manera posible: con el sacrificio imperdonable de vidas inocentes, cuando no había ninguna posibilidad de imponerse.

Desde entonces, hay quienes evocan esa fecha con nostalgia (lo contrario de la esperanza), a falta de algún éxito en la reivindicación argentina. Al fin se ha comprendido que con tener razón no basta, algo más hay que hacer. Pero deberíamos entender que no todos los males vienen de la intransigencia británica, porque el éxito sobrevendrá cuando nuestro país ordene su vida interna, se reinserte con peso propio en el escenario regional y haga valer el prestigio que gane en consecuencia.


La idea o propuesta central de este artículo sostiene que con Gran Bretaña podríamos trabajar cooperativamente explotando conjunta o coordinadamente los recursos y -con la debida reserva de nuestros derechos- suspender todo enfrentamiento con el acuerdo de que dentro de 15 o 20 años ambas partes evaluarán el comienzo de la discusión sobre la soberanía. No sería ilusorio: Londres, en 1976, y la mismísima Thatcher, en 1981, ofrecieron soberanía inmediata semejante a Hong Kong, y la descartamos.



Foto: Eulogia Merle
Los tonantes histrionismos del kirchnerismo nada cambiaron. Hoy contamos con una política activa, en potencia exitosa, de acercamiento al Reino Unido, aunque todavía sin indicios que la vinculen a una reivindicación territorial capaz de arrojar resultados ciertos. La diplomacia no se agota en las buenas maneras: los acercamientos siempre han sido un medio, pero hay que destinarlos a un fin, una acción concreta que hoy no se ve. A menos que detrás de la agenda pública exista otra, reservada, que articule ambas cuestiones, sin que los reclamos de unos u otros involucrados traben las posibilidades conjuntas de avance. Muchas veces la diplomacia mundial funcionó así.

Acerca de los secretos inviolables, el barón de Münchhausen sentenció que "ese secreto nunca podrá ser develado porque guarda un hecho que no existió; un tal suceso no puede ser escondido y menos aún hallado". Paradoja del secreto perfecto, el que esconde algo que no pasó.

Ante la falta de información relevante, y revisando lo que hace este gobierno, se podría pensar que, además de lo que se muestra, hay gestiones reservadas en marcha, para crear las condiciones futuras, no necesariamente cercanas, de una discusión de soberanía que desplace el diálogo de sordos que caracterizó la última década larga. Naturalmente, si los isleños supieran esto, el gobierno de Theresa May terminaría abandonando esas tratativas. Si fuera así, sería erróneo pensar que no hay una política sobre las Malvinas, sino más bien, que está celosamente guardada porque su conocimiento público llevaría a su autodestrucción. Münchhausen puro y duro.

Quizás sea así, pero el quizás es muy leve, casi no existe. Lo más probable es que, sencillamente, no haya ninguna política, ya sea porque no interesa el tema o porque se ignora cómo hacerla. Antes de ser presidente, Macri dijo: "Nunca entendí los temas de soberanía en un país tan grande como éste [...] Las Malvinas serían un déficit adicional para el país". La frase puede irritar a muchos, pero él tenía todo el derecho a decirla y a algunos podría no parecerles insensata. Comparando los 2.800.000 km2 de nuestro territorio continental con los 12.000 km2 de las Malvinas se podría concluir que no parece justificarse un esfuerzo mayor. Macri incluso afirmó que mantener las islas sería muy caro, lo cual en el planeta CEO podría señalar -lejos de un beneficio- un peligro para la estabilidad macroeconómica del país. Después de todo, ¿cuál es la calidad del asesoramiento internacional a un presidente que, luego de una charla de pasillo con la premier británica, convocó a una conferencia de prensa para anunciar que acordaron discutir la soberanía?

El problema no está en lo que dijo, sino en la ausencia de una visión política. Las Malvinas son más que un territorio, su superficie y su costo, se necesita un criterio que exceda lo inmobiliario. En un país que se ha quedado sin "pegamento social," representan uno de los pocos temas que reúnen a una amplia mayoría de argentinos. La solución no es imposible, pero requiere de estadistas que posean "cierta idea de la Argentina".

Abstenerse de mantener la discusión de soberanía como condición previa a cualquier relacionamiento bilateral con Londres no supone debilitar el más firme de los reclamos en la ONU, los organismos internacionales, las universidades y la prensa internacional para mantener activada la opinión pública mundial, ese enorme dispensador de las prioridades que obligan al mundo a ocuparse. No existe nada más poderoso. Pero algunos gobernantes aún no comprenden lo que cualquier piquetero sabe desde hace años: "Es la opinión pública, estúpido".

Cualquier opción viable debería cumplir con algunas condiciones. La primera: una política debe ser realista, lo cual no implica que sea resignada. Debe hacer crudamente públicas las limitaciones, sin sazonarlas con expectativas triunfalistas incumplibles en el corto plazo. Soberanía en el segundo semestre, por favor no. Por ejemplo, si se desconoce el tremendo retroceso que implicó la toma de las islas el 2 de abril de 1982, se ignora la realidad. Nada desde 1833 hizo tanto mal como que una dictadura tenebrosa apelara a la fuerza para recuperar las islas. Los históricos prejuicios del mundo exterior sobre la Argentina -"fascista", "violenta", "intolerante", "pronazi"- terminaron validados por juicios bien fundados, con lo cual la gestión posterior de los gobiernos democráticos se tornó más difícil que nunca.

En segundo lugar, la política sobre los isleños. Nuestro país reconoce sus intereses, no así sus deseos, dado que llevarían automáticamente al reconocimiento del principio de autodeterminación (que para Londres parece no funcionar en Escocia), en detrimento del de integridad territorial que sostiene la Argentina. Sin embargo, el gobierno británico jamás discutirá la soberanía contra la voluntad de los isleños. En consecuencia, de lo que se trata es de ingeniar cómo los habitantes de las islas pueden cambiar también la suya y cómo les resultaría atractiva alguna forma gradual y creciente de integración, dentro de muchos años, entre ambas sociedades.

Alguien como Francisco no propone solamente que dialoguemos con los ingleses, como invitó a los norteamericanos y Cuba. También exhorta a que internamente generemos una política que trascienda al próximo gobierno y a varios subsiguientes. La más urgente política sobre las Malvinas es interna, no externa.

Quienes escribimos esta nota estuvimos enfrentados en muchas discusiones sobre las políticas de los respectivos gobiernos que integramos. Lo veníamos disputando desde que cursamos juntos la universidad. Podrá llamar la atención nuestra convergencia en lo que afirmamos en este artículo, pero lo dicho aquí es lo que pensamos para hoy, lo que creemos que debe ser hecho a partir de nuestra experiencia. Ambos venimos del mundo del análisis político, transitamos difíciles años de gestión y hemos reunido en ambos caminos suficiente sensatez como para estar hoy mucho más de acuerdo que enfrentados. Para argentinos y británicos -incluyendo a los isleños- no existe otro camino: el futuro es por ahí.

Caputo fue canciller durante la presidencia de Raúl Alfonsín y Cisneros, vicencanciller durante la presidencia de Carlos Menem

sábado, 25 de marzo de 2017

La Argentina sumó 1.633 kilómetros cuadrados a su plataforma continental

(La Nación) - Es por un reclamo en la ONU que había quedado pendiente.

La canciller Susana Malcorra anunció hoy que la Argentina incorporó 1.633 kilómetros cuadrados a su plataforma continental. Fue luego de obtener el aval de la Comisión de Límites de la Plataforma Continental de la ONU en un planteo que había quedado pendiente desde 2016. En aquel momento, el país había logrado ampliar un 35 por ciento su plataforma.

El espacio marítimo en cuestión se ubica entre los 39 y los 42 grados Latitud Sur, debajo del límite con Uruguay demarcado en las aguas del Río de la Plata. "Cuando se tiene un Norte claro que trasciende las distintas administraciones se logran estos resultados", celebró Malcorra durante una conferencia de prensa realizada en el Palacio San Martín.
La Argentina sumó 1.633 kilómetros cuadrados a su plataforma continental
La Argentina sumó 1.633 kilómetros cuadrados a su plataforma continental. Foto: Prensa Cancillería

El año pasado, cuando Argentina logró un importante reconocimiento de sus planteos en las Naciones Unidas (ONU), este punto había quedado pendiente de resolución, ya que la Comisión de Límites de la Plataforma Continental le recomendó reducir sus pretensiones.

Pero la diplomacia argentina aportó material extra para sostener que la franja de subsuelo marítimo que reclamaba era una prolongación natural de su territorio, explicó la canciller.
Resultado de imagen para La Argentina sumó 1.784.000 kms2 kilómetros cuadrados a su plataforma continental.
Para eso recurrió a expertos en Batimetría (técnica de medición de las profundidades acuáticas), Sismología, Geología, Geodesía, Geofísica y Cartografía, entre otras especialidades, que sostuvieron su postura. Para la presentación argentina colaboraron diferentes ministerios y hasta la empresa estatal YPF, que aportó técnicos y estudios respaldatorios.

El reclamo

"Finalmente el reclamo de Argentina fue aceptado en un 100 por ciento, es decir que el país logró incorporar 1.633 kilómetros cuadrados de plataforma marítima por arriba del planteo previo que se había efectuado en 2009. Ahora deberemos incorporar estos cambios a los mapas y cartas náuticas", explicó Frida Armas Pfirter, coordinadora de la Comisión Nacional del Límite Exterior de la Plataforma Continental (Copla).

Qué significa

Se trata de un territorio marítimo más allá de la zona económica exclusiva de las 200 millas marítimas. En la plataforma continental (a diferencia de la zona económica exclusiva) se permite la pesca internacional, pero el país tiene todos los derechos sobre las riquezas del suelo y del subsuelo.

"Es una zona de mucho espesor de sedimentos, que posiblemente posea hidrocarburos y gas metano, pero está todo por descubrir", indicó la coordinadora de Copla.

Como indicó Malcorra, con esta definición internacional Argentina ya tiene todo el límite de su plataforma continental definido, con excepción de la zona de las islas Malvinas, en litigio con el Reino Unido, y la que abarca el Tratado Antártico, que no son materia de análisis en la ONU por encontrarse en litigio de soberanía o bajo un tratado internacional.

miércoles, 3 de agosto de 2016

China alerta sobre una "guerra en el mar"

(La Nación) - El régimen urgió a estar preparados por las disputas en el mar de China Meridional
PEKÍN (EFE).- El ministro de Defensa chino, Chang Wanquan, advirtió ayer sobre las "amenazas a la seguridad" desde el exterior y urgió a que el país esté preparado para "una guerra del pueblo en el mar" para salvaguardar la soberanía, en pleno aumento de tensiones por territorios del mar de China Meridional.
Chang lanzó la advertencia durante una inspección a las fuerzas de defensa nacionales en la costa de la provincia oriental de Zhejiang, según la agencia oficial Xinhua.

Las palabras de Chang se producen en medio de un aumento de las tensiones en la zona, después de que, el mes pasado, la Corte Permanente de Arbitraje de La Haya falló a favor de Filipinas en su contencioso con China por unos territorios del mar de China Meridional.

El régimen chino calificó entonces el fallo de "nulo" y dijo que el proceso había sido "ilegal". Pekín urgió a Filipinas, aliado de Estados Unidos, a sentarse a negociar de forma bilateral, una propuesta sobre la que Manila todavía no se ha pronunciado.

Control - Pekín reclama la soberanía de las islas del mar de China Meridional

Contencioso - El régimen chino mantiene diferencias principalmente con Filipinas y Japón, aliados de Estados Unidos

Tensión - Tras el fallo de La Haya a favor de Filipinas, Pekín ha redoblado sus advertencias bélicas

Lamentable, que no se pueda vivir en paz...

jueves, 14 de julio de 2016

Afianzar soberanía en el Río de la Plata

 Afianzar soberanía en el Río de la Plata Por HORACIO TETTAMANTI / Ex subsecretario de Puertos y Vías Navegables de la Nación. Ingeniero UBA Mat 374. - Cronista.com

La Argentina debe reponer la boya kilómetro 196 del canal Magdalena como objetivo central y estratégico de política marítima y fluvial.


La Argentina a través de la disposición 584 /2013 de la Subsecretaría de Puertos y Vías Navegables de la Nación  (BO 32.691 del 31 07 2013) habilitó para la navegación a profundidades naturales el llamado canal Magdalena. A los efectos de demarcar tal traza la Armada Argentina conjuntamente con el Servicio de Hidrografía Naval y el ministerio de Interior y Transporte de la Nación colocó en su sitio la boya IALA media canal kilómetro 196, al mismo tiempo que las cartas náuticas oficiales argentinas así lo señalaban .

La presencia de dicha boya en aguas compartidas del Río de la Plata fue objetada por la  Republica Oriental del Uruguay a pesar que dicho canal no afectaba ni comprometía ningunos de sus intereses.

Si bien la Argentina entendía que había dado cumplimiento con anterioridad a los prescrito  por el artículo 17 del Tratado del Río de la Plata (TRP ) procedió a retirar la boya, que hoy se encuentra en el frente del edificio sede de la autoridad portuaria nacional. De esa manera, se dio satisfacción al reclamo, y al mismo tiempo se reiniciaba en el ámbito de la Comisión Administradora del Río de la Plata (CARP) la correspondiente solicitud de aprobación de dicho proyecto.

Luego de un extenso proceso, la Argentina acreditó todas las evidencias necesarias y suficientes a los efectos de dar como probado que el canal Magdalena no afecta ningún interés de la navegación del Uruguay ni tampoco modifica el régimen de las aguas del Río de la Plata.

Inobjetable

La Argentina en un trabajo extenso y técnicamente inobjetable realizado con el concurso de la Armada, Prefectura e Hidrografía Naval y los ministerios de Relaciones Exteriores e Interior y Transporte, dio satisfacción a todas los puntos presentados por las autoridades uruguayas sin merecer objeción alguna, Se dio cumplimiento a todos los pasos y plazos prescritos por el artículo 17 del TRP y en consecuencia se encuentra habilitada a proseguir con el emprendimiento del canal Magdalena.

Este proyecto debe constituir un objetivo central y estratégico de nuestra política marítima y fluvial. La habilitación y apertura del canal Magdalena se debe definir como una política de estado en tanto y cuánto constituye una piedra angular de su soberanía marítima. No reponer la boya del kilómetro 196 del Magdalena volcando en las cartas náuticas oficiales la traza de este canal y no continuar las acciones para lograr la concreción de una vía navegable que sirva a los intereses de la Nación, volverá a debilitar la posición Argentina en el concierto internacional. Asimismo, se permitirá que continúe consolidándose una estructura logística por agua cuasi colonial que condena a nuestro país a una dependencia de las economías centrales, y compromete aspectos esenciales de nuestra soberanía e intereses nacionales.

Esperemos que las nuevas autoridades dispongan el traslado de la boya a su lugar, que es marcar la soberanía nacional en la puerta del Río de la Plata y evitar  que termine como una nueva pieza en la triste colección de reliquias de un país que quiso ser y no pudo.

martes, 12 de julio de 2016

La Haya falla contra Pekín en la disputa por el Mar de China Meridional

El fallo tiene implicaciones globales, advierten los expertos.Redacción BBC Mundo
El fallo tiene implicaciones globales, advierten los expertos.


Los derechos históricos que alega Pekín para reclamar el poder sobre el Mar de China Meridional "no tienen base legal". Eso es lo que ha decidido la Corte Permanente de Arbitraje en La Haya en relación a la disputa territorial que mantienen China y Filipinas por ese pedazo del Pacífico, ubicado en medio de varios países de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático.

El fallo es vinculante, pero la corte no tiene facultades ejecutivas. Además, Pekín ya adelantó que no reconocería el fallo, fuera el que fuera. Y es que no reconoce la competencia de la Corte para dirimir el caso, y por ello se negó a participar en el proceso.

La "línea de nueve puntos"

Pekín alega derechos históricos para reclamar el poder sobre un 90% de las aguas del Mar de China Meridional, y los islotes, arrecifes y rocas que alberga esa zona situada a hasta 2.000 kilómetros de sus costas. Los chinos denominaron a la delimitación como la "línea de los nueve puntos", y así se la presentaron a Naciones Unidas en 2009. Desde entonces, ha ido construyendo allí islas a partir de arrecifes.

En esta imagen tomada en mayo de 2015 se ven buques chinos alrededor de Mischief Reef (arrecife Mischief) en las islas Spratly, que están en disputa en el Mar de China Meridional. Image copyright REUTERS. China ha construido islas rápidamente a partir de arrecifes en el mar de la China meridional.
En esta imagen tomada en mayo de 2015 se ven buques chinos alrededor de Mischief Reef (arrecife Mischief) en las islas Spratly, que están en disputa en el Mar de China Meridional.
Ese mar alberga más de 200 islas de pequeña extensión enmarcados en cinco grupos: Paracel, Spratly, Pratas, Macclesfield y Scarborough.

Después de que China tomara el control de un arrecife conocido como los bancos de Scarborough- situado a 225 kilómetros de la costa filipina-, en 2013 Filipinas presentó una denuncia ante el tribunal de La Haya.

Manila acusó a Pekín de violar el derecho internacional, de interferir así en la pesca, de poner en peligro el tráfico marítimo y de no proteger lo suficiente el medio ambiente marino.

Además, basándose en la convención de la ONU sobre Derecho Marítimo (UNCLOS, por sus siglas en inglés), pidió a la corte que rechazara las alegaciones de soberanía que China hace sobre las aguas comprendidas dentro de la "línea de los nueve puntos". Por su parte, Estados Unidos acusa a Pekín de utilizar la zona para albergar instalaciones militares.

Reclamos de seis países

Durante meses, el contencioso ha tensado las relaciones de las naciones vecinas de estas aguas.
Hasta seis países -además de China y Filipinas, Vietnam, Malasia, Taiwán y Brunei- reclaman para sí diferentes partes del territorio.
Mapa del mar de China Meridional que muestra las zonas en disputa.
Mapa del mar de China Meridional que muestra las zonas en disputa.

Mientras, EE.UU. permanece muy atento a todo lo que allí sucede. Con el fallo, la corte no concede la soberanía de los territorios a ningún país en concreto. Pero los expertos advierten que el resultado podría tener consecuencias directas en las aspiraciones de China de consolidarse como una superpotencia económica y militar.

"Implicaciones globales"
Además, la decisión tiene implicaciones globales, ya que la zona es vital para el comercio internacional. Por allí transitan al año mercancías por el valor de más de US$8.000 millones.
Además, el área es muy rica en recursos naturales y podría albergar importantes depósitos de gas y petróleo.

Según el Instituto de Ciencia Marina y el Departamento de Ecología y Biodiversidad de la Universidad de Hong Kong, puede contener hasta 1.500 millones de barriles en la zona sur de China y unos 490 millones en las aguas cercanas a Filipinas.

En cuanto al gas natural, que ocupa entre un 60 y 70% de los recursos de hidrocarburos de la región, se prevé que haya miles de millones de metros cúbicos en la zona, según un informe del Servicio Geológico de EE.UU.

domingo, 26 de junio de 2016

El equipo que agrandó el mapa de la Argentina

Por Pablo Calvo - Clarin.com - Un logro histórico.
Gracias a una de las pocas políticas de Estado que se mantuvo durante las últimas dos décadas, científicos y diplomáticos consiguieron extender un 35% los espacios marítimos nacionales. Cambiarán los manuales de Geografía.
Festejo. Los científicos que lograron extender el límite de la plataforma continental hasta la milla 350, en el Palacio San Martín. (Foto de Rubén Digilio)
 Festejo. Los científicos que lograron extender el límite de la plataforma continental hasta la milla 350, en el Palacio San Martín. (Foto de Rubén Digilio)

- Trabajaron 20 años para trazar una línea en el agua.
- Consiguieron ampliar un 35 por ciento los espacios marítimos del país.
- Ensancharon la Argentina.
- Hicieron mediciones en las profundidades marinas con precisión científica y espíritu de Julio Verne.
- Soportaron olas de 18 metros y se enfrentaron a horizontes inclinados.
- Zarparon en un barco el 17 de diciembre de 2001 y cuando volvieron, el país había sido gobernado por cinco presidentes.
- Pasaron la Navidad de 2008 lejos de sus familias, cerca de las islas Orcadas.
- Recogieron 195.700 kilómetros de datos, equivalentes a 4,89 vueltas al mundo.
- Descubrieron una meseta submarina frente al golfo San Jorge y la llamaron “Francisco ‘Perito’ Moreno”, en honor a ese pionero en la demarcación del territorio nacional.
- Encontraron formaciones minerales muy escasas en todo el planeta, ricas en manganeso, níquel, hierro y fósforo, nódulos polimetálicos constituidos a partir de una costilla de ballena o un diente de tiburón.
- Demostraron que la plataforma continental argentina se extiende mucho más allá de la milla 200 y corrieron la frontera azul hasta la milla 350, e incluso unas brazadas más.
- Lograron que las Naciones Unidas admitieran los argumentos de la nueva demarcación. Y entonces el límite que construyeron (salvo en las zonas donde existen controversias de soberanía) se convirtió en definitivo y obligatorio para la comunidad internacional.

El sujeto de todos estos predicados debería ser un plural, pero es un singular. Y no es que esté mal conjugado: “Ellos”, los expertos que agrandaron la Argentina, son un equipo. Todos para uno, uno para todos. Y Viva los reunió por primera vez desde que conquistaron lo que parecía imposible, estirar el mapa hasta donde la prolongación natural del territorio del Estado da.

Desde este año, gracias a ellos, el país es un tercio más grande bajo el mar.  A partir de ahora, cambiarán los mapas oficiales, las cartas marítimas, los manuales escolares y los libros de geografía.

En esos documentos habrá una nueva línea, formada por 6.336 puntos de coordenadas geográficas, que brindarán certeza sobre la extensión de los derechos argentinos sobre los recursos del lecho y del subsuelo marino.

El nuevo límite. Fue presentado por la Cancillería, aprobado por la ONU y solo falta la ratificación del Congreso.
El nuevo límite. Fue presentado por la Cancillería, aprobado por la ONU y solo falta la ratificación del Congreso.
Los números ilustran la magnitud del logro. La superficie argentina es de 2.780.000 kilómetros cuadrados y la plataforma continental, que entre la línea de base y las 200 millas marinas era de 4.799.000 kilómetros cuadrados, suma ahora 1.782.000 kilómetros cuadrados, es decir el equivalente al 48 por ciento del territorio emergido.

Aclaración necesaria de la nueva demarcación: la superficie ganada que no admite discusión es de 350.000 kilómetros cuadrados, pero el resto es el vasto territorio antártico, un área internacionalizada sin disposición definitiva sobre la soberanía; y el espacio que contiene a las islas Malvinas, habitadas por kelpers y ocupadas por militares británicos.

Lo científico y lo político difieren. Críticos de la decisión de la ONU, como el intelectual Carlos Escudé, sostienen que Argentina habla de un “territorio imaginario”. Vicente Palermo, investigador del Conicet y presidente del Club Político Argentino, entiende que la decisión de las Naciones Unidas “no consiste en otorgar soberanía” y que el equipo de la Cancillería “no puede pronunciarse en materia territorial”. En una columna que publicó en Clarín, Palermo consideró además que “tanto el mapa oficial como la retórica que lo acompaña constituye un macaneo”.

En las pruebas geológicas presentadas, la contigüidad geográfica de las Malvinas con la Argentina es indudable: Tierra del Fuego y las islas están sobre la misma plataforma continental. En derecho internacional, eso no es definitorio. Pero en una eventual reapertura de las discusiones sobre la situación colonial de las islas, podría convertirse en elemento a favor del país.

Logro con yapa. En base al trabajo de geólogos, geofísicos, cartógrafos, oceanógrafos, hidrógrafos, geodestas, expertos en sistemas y en derecho internacional, la Comisión Nacional del Límite Exterior de la Plataforma Continental (COPLA) presentó en Naciones Unidas el límite completo del territorio argentino –continental, insular y antártico– el 21 de abril de 2009.

A partir de allí, se abrió un proceso de intercambio de información con los expertos de la ONU. Fue cuando los científicos argentinos vislumbraron la posibilidad de marcar el límite en algunas zonas con criterios todavía más favorables para el país que los que habían tenido en cuenta en el proceso inicial.

Y gracias a que aprovecharon las nuevas coordenadas, sumaron 906 kilómetros cuadrados más para la Argentina, que en la inmensidad del mar son un pañuelo, pero en tierra equivalen, por ejemplo, a una vez y media Madrid. El pasado 21 de abril, cuando la Comisión de Límites de la Plataforma Continental aprobó en Nueva York la demarcación impulsada por el equipo argentino, el país obtuvo más del 100 por ciento de lo que reclamaba.

Los funcionarios de la ONU se sorprendieron por el tamaño de la presentación argentina, la segunda más grande del mundo, después de la australiana. Tenía 13 volúmenes para el cuerpo principal, 24 tomos de bibliografía y 13 carpetas más con gráficos de líneas sísmicas e infografías. Y ahora ocupan dos paredes de una oficina en la Gran Manzana, justo donde el metro cuadrado es uno de los más caros del planeta.

Mapa XL. Las carpetas de la presentación argentina.“Queda una base de datos para el país con datos únicos y muy actualizados, información estratégica que vamos a compartir con todos los organismos interesados”, destaca la doctora en derecho internacional Frida Armas Pfirter, coordinadora general de COPLA. Rosarina, con siete años de experiencia técnica en la Corte Suprema de Justicia, Armas dedicó su tesis doctoral al Derecho del Mar y está en la comisión del límite desde el minuto uno.

Desde ese momento, el equipo trabajó 900 mil horas-persona, el tiempo que necesitaron los egipcios para levantar la Gran Pirámide de Guiza.

Selección nacional. Cuando Lidia Maffía se integró al equipo, hace 18 años, dibujaba los mapas a mano. Abría su cartuchera de lápices Rotring y chequeaba los pocos datos que había en los archivos oficiales para afinar sus representaciones. Es cartógrafa y tienen la capacidad de volcar información técnica en un planisferio, en un corte transversal o en gráficos, como los que sirvieron para armar la presentación argentina.


Yo quiero a mi bandera. Los miembros del equipo de trazó el nuevo límite, en el Palacio San Martín. (Foto de Rubén Digilio)Yo quiero a mi bandera. Los miembros del equipo de trazó el nuevo límite, en el Palacio San Martín. (Foto de Rubén Digilio)

Yanina Berbeglia entró como estudiante y llegó a profesional. Se recibió de geóloga mientras analizaba la morfología submarina ubicada entre los 200 y los 4.000 metros bajo el nivel del mar. “Colaboré más que nada en el estudio del contexto geológico del margen y en la búsqueda de argumentos para justificar el pie del talud”, dice la integrante más joven del team, que ocupa la oficina 717 del séptimo piso de la Cancillería.

María Cristina Díaz Rondoni armó el Sistema de Información Geográfica (GIS por su sigla en inglés) que se usó para mostrar los datos recolectados. “En una computadora, vos te ponés en un punto del mapa y preguntás qué profundidad hay ahí, cuáles datos tenemos cargados de esa zona, aparece la línea sísmica. Y este sistema no sirve sólo para el límite. Ahora, la Argentina tiene un set súper completo de datos del Atlántico Sur, perfectamente estructurado y actualizado”, destaca “Kitty”, como llaman aquí a esta ingeniera geodesta, geofísica y consultora en sistemas.

Darío Papandrea, abogado especializado en derecho administrativo y derecho internacional, se encargó de contratar el personal, administrar la oficina y hacer de enlace con diputados y senadores del Congreso de la Nación, donde se aprobaban los presupuestos para la salida de los buques oceanográficos.


Mapa XL Buque Puerto Deseado. Revista VivaMapa XL Buque Puerto Deseado. Revista Viva

La expedición que zarpó horas antes del estallido social de 2001 costó 4.000.000 de dólares. Cuando el presidente Adolfo Rodríguez Saá declaró la cesación de pagos, un oficial del barco, de bandera noruega, llamó a la Cancillería y lanzó una advertencia insólita: “Si no me pagan, tiro los científicos al agua”. Se acordó que no dejaría bajar los datos obtenidos hasta recibir el último centavo. Y la información finalmente llegó... ¡un año y medio después!

Verónica Pagola es diseñadora gráfica y trabaja en COPLA desde hace 17 años. Diseñó la página www.plataformacontinental.gov.ar que cuenta cada paso dado en favor de la ampliación del mapa nacional y participó de la construcción de la imagen de la presentación ante Naciones Unidas.

El agrimensor Edgardo Monteros fue clave en la confección del mapa azul que se utilizó como síntesis de la presentación. Es un experto en sistemas de información geográfica y su labor consiste en expresar datos en modelos 2D y 3D. “Para el mapa final hubo que hacer estudios referidos al tipo de proyección, porque lo yo buscaba era algo donde la Antártida no se llevara el protagonismo. Quería una imagen equilibrada y eso requirió diversos análisis también de las bases de datos públicas, que complementamos con nuestra información”, explica.

Aparecieron entonces los cartógrafos, marcaron curvas sobre las olas, vieron cómo lucía en la computadora, imprimieron una copia, la miraron a trasluz, cotejaron los datos y alumbraron la silueta marítima argentina más panzona de toda su historia en su “frontera con la Humanidad”, como se la llama en los documentos de trabajo.

“Cada profesional tiene una manera de trabajar. A veces, el mismo dato es interpretado por un geólogo y un oceanógrafo de manera distinta. Por eso no es sencillo acoplar tantas visiones en un resultado, y menos para un grupo de argentinos, pero nosotros, con esfuerzo y dedicación, lo hemos logrado”, resalta el ingeniero geógrafo Marcelo Ancarola, miembro del equipo de cartografía.

Corrientes submarinas, olas gigantes. Juan Bautista Allegrino se encargó del procesamiento matemático de los datos batimétricos, sobre las profundidades del mar. Licenciado en oceanografía física de la Universidad de Buenos Aires, intervino en el control de calidad de esa información y desarrolló un método nuevo para aplicar la regla general del “máximo cambio de gradiente”, tan preciso que despertó la atención de otros países que tienen que actualizar sus límites en el mar.

Tormenta. En el indomable Atlántico Sur. (Foto de Rubén Digilio)
Tormenta. En el indomable Atlántico Sur. (Foto de Rubén Digilio)

Para esta misión, el buque oceanográfico Puerto Deseado fue equipado con tecnología de última generación: sonda náutica, sonar, gabinete batimétrico y dispositivo de posicionamiento.

No bien instalaron todo, el barco partió hacia el Pasaje de Drake, ese tramo de olas salvajes entre Ushuaia y la Antártida, allá donde el mundo recrea leyendas de abismos y finales. Una tormenta inmovilizó cuatro días la nave. Pero fue en ese primer viaje, con instrumentales a full, que marinos y científicos establecieron el punto límite al sur de Tierra del Fuego, el FOS 49.

El capitán de navío Ariel Troisi, jefe del Departamento de Oceanografía del Servicio de Hidrografía Naval, coordina la subcomisión técnica de COPLA. Sabe del mar, pero mejor maneja el inglés, habilidad que resultó fundamental en las discusiones en Nueva York con los expertos de las Naciones Unidas. “Fui una suerte de intérprete de lo que estábamos queriendo decir. Estábamos discutiendo un límite de Argentina y era una responsabilidad muy grande para nosotros, pero todos los del equipo le pusimos ganas y salió todo bien”, subraya Troisi, licenciado en oceanografía.

¿Qué los motivaba?

La pregunta de Viva logra el primer silencio en medio de un tropel de argumentos volcados por estos expertos en ciencias del mar.

Contesta el hidrógrafo y agrimensor Martín de Isasi: “A mí la República Argentina me dio todo, la educación, la vida, el trabajo. Por eso ahora buscamos dar todo por ella. La formación de un equipo es eso, buscar el mejor resultado entre todos, poner los datos sobre el mapa y ejercer la soberanía. Y nosotros hicimos eso, pusimos el alambrado”.

“Soy profesor de hidrografía en la Universidad de La Plata y les enseño a mis alumnos que la Argentina no termina en el Canal Beagle, sino que es todo, las Malvinas, las Georgias, la Antártida”, cuenta De Isasi, redactor del pliego de licitación para la compra del instrumental que se usó para medir las profundidades oceánicas.

En la página web del equipo, el logro se describe bajo el título “Éxito de una política de Estado sostenida durante casi 20 años”, a propósito del carácter inusual de la iniciativa, ininterrumpida desde 1997, pese a los profundos cambios que hubo en la política exterior.

El ingeniero geofísico Carlos Caporossi llegó a la comisión por un aviso en Internet. Formado en la industria petrolera, con una década de experiencia en YFP, se desempeñó en la parte de interpretación sísmica del equipo. “A través de cálculos, demostramos que el trabajo hecho por COPLA era totalmente creíble”, resumió.

Riquezas. ¿Hay gas o petróleo en la plataforma continental? Es probable, pero esos datos estratégicos permanecen bajo cláusulas de confidencialidad.

En el lecho y el subsuelo marino hay especies sedentarias, langostas, vieiras, pepinos de mar. Y el país, ahora, tiene soberanía exclusiva hasta la milla 350 sobre esas especies. Para la pesca se mantiene el control de la zona económica exclusiva hasta la milla 200, pero las riquezas del fondo oceánico son argentinas hasta el nuevo límite, como las formaciones de coral.

Los mapas se transforman. Se encontró uno de 1786, depositado en los Archivos Estatales de España, donde a la Patagonia le faltaban lagos. Es que algunos no habían sido descubiertos. Ahora aparecieron montes submarinos rodeados de peces Orange Roughy. Los llaman también “Relojes del Atlántico” y algunos llegan a tener 149 años de edad. La virtud de esta especie es la paciencia. pcalvo@clarin.com

​Fotos: Rubén Digilio​
Infografía: Alejandro Tumas​
Materiales gráficos: COPLA, Cancillería argentina.​

Gracias compatriotas, siempre estaremos agradecidos...
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