Mostrando entradas con la etiqueta guerra QBNR. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta guerra QBNR. Mostrar todas las entradas

miércoles, 23 de noviembre de 2016

La guerra química contra los civiles, otra táctica letal de EI en Siria e Irak

(La Nación) - Según un informe de una consultora británica, usó ese tipo de armamento por lo menos 52 veces desde la creación del califato, en 2014
Resultado de imagen para guerra química + EI
LONDRES.- El temor a una guerra química abierta es cada vez mayor a medida que avanza la ofensiva contra Estado Islámico (EI) . El grupo jihadista usó armas de ese tipo contra la población civil por lo menos 52 veces desde que creó su califato en Siria e Irak en 2014, según un informe de una organización independiente.

Más de un tercio de los ataques con agentes químicos, que incluyeron gas cloro y mostaza sulfurada, se produjeron en torno de Mosul, el principal bastión de los jihadistas en Irak, según Information Handling Service (IHS), una consultora con sede en Londres.

La guerra química contra los civiles, otra táctica letal de Estado Islámico en Siria e Irak The New York TimesEl reporte de IHS, basado en información local, de los medios sociales y de la propaganda de EI, constituye el informe más amplio sobre utilización de armas químicas en el conflicto sirio-iraquí.

La guerra química contra los civiles, otra táctica letal de Estado Islámico en Siria e Irak. Foto: The New York Times.

Funcionarios norteamericanos e iraquíes consultados por el diario The New York Times expresaron una creciente preocupación por el uso de este tipo de armamentos, mientras arrecian los combates en torno de Mosul, en Irak, y también en Raqqa y Aleppo, en Siria. "La coalición está preocupada por el uso de armas químicas por parte de EI", señaló el coronel John Dorrian, vocero militar norteamericano en Irak, a través de un correo electrónico enviado al diario neoyorquino.

"EI usó armamento químico en Irak y Siria en el pasado, y creemos que siguen empleando este tipo de armas", agregó.

Sin embargo, Dorrian dijo que la capacidad de EI de utilizar armas químicas es "rudimentaria" y que las tropas aliadas estadounidenses y las iraquíes están equipadas para hacer frente a este tipo de ataques que normalmente se realizan mediante cohetes, proyectiles de mortero o proyectiles de artillería con agentes químicos. Los efectos de este tipo de químicos por ahora se limitaron al área inmediata donde impactan. A nivel mundial, las armas químicas están estrictamente prohibidas por los tratados internacionales.

Ofensiva

En Mosul, la segunda ciudad más poblada de Irak y bastión jihadista desde junio de 2014, hay fuertes combates desde hace semanas, ya que las tropas iraquíes y las kurdas avanzan desde múltiples direcciones en un intento de hacerse con el control de la ciudad.

Los jihadistas, por su parte, usan francotiradores, misiles guiados antitanque y coches bomba en un esfuerzo para bloquear la ofensiva contra el grupo.

Semanas atrás, EI prendió fuego una mina de azufre ubicada unos 35 kilómetros al sudeste de Mosul como parte de su campaña para retomar el control de la ciudad. El viento llevó luego los humos nocivos sobre las tropas y los civiles desplazados. Los militares se colocaron sus máscaras de gas, pero cientos de civiles sin protección comenzaron a sufrir sangrado nasal, fuertes dolores de cabeza y asfixia. Las fuerzas iraquíes tardaron una semana en apagar el fuego.

"A medida que EI pierde terreno en Mosul, existe un alto riesgo de que el grupo use armas químicas para reducir el avance de las fuerzas enemigas", dijo Columb Strack, analista de IHS.

También es preocupante la situación en Aleppo, donde varias personas sufrieron ayer síntomas de asfixia por un supuesto bombardeo con gas cloro contra los barrios de Dahrat Auad y Al-Qataryi, bajo control rebelde y situados en el este de la ciudad, según el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos (OSDH).

De acuerdo con la ONG opositora con sede en Londres, helicópteros militares lanzaron en las dos áreas cuatro barriles de explosivos que contenían esa sustancia.

En tanto, la Defensa Civil Siria, otro grupo ligado a la oposición que desarrolla labores de rescate y propaganda en el conflicto, confirmó el ataque con gases tóxicos en Al-Qataryi y Dahrat Auad, y señaló que hubo 16 personas con síntomas de asfixia, aunque esta información no fue corroborada por ninguna fuente oficial.

Por otro lado, el OSDH, que citó fuentes sanitarias, informó que seis miembros de una familia -un matrimonio y sus cuatro hijos menores de edad- murieron anteayer afectados por un bombardeo con gas cloro en el distrito de Al-Sajur, también en la parte oriental de Aleppo.

Después de tres semanas de calma, la semana pasada se reanudaron los ataques en el este de Aleppo, cercado por el ejército y en poder de las milicias islamistas rebeldes.

Una guerra sin límites

52 Ataques con armas químicas en Siria e Irak - Según el reporte de IHS, los jihadistas utilizaron armas químicas en Siria e Irak en al menos medio centenar de oportunidades

19 Bombardeos químicos sobre Mosul - El principal bastión jihadista en Irak, Mosul, fue blanco de casi dos decenas de ataques con armamento químico

270.000 Muertos en la guerra civil Siria - Los informes de las Naciones Unidas estiman que en la guerra siria murieron unas 270.000 personas. Pero otros reportes elevan el número a casi medio millón
Agencias AP y EFE

jueves, 14 de abril de 2016

BIOTERRORISMO: LA AMENAZA EN EL CONTINENTE AMERICANO

ORGANIZACIÓN PANAMERICANA DE LA SALUD - El riesgo del terrorismo biológico, químico y radiológico en las Américas es bien conocido, y el terrorismo en el sector agropecuario podría tener grandes repercusiones. A lo largo de la historia ha habido muchos casos en que los suministros alimentarios de la población civil fueron saboteados deliberadamente durante las campañas militares y, más recientemente, para aterrorizar o intimidar a los civiles. 
La contaminación deliberada de los alimentos por agentes químicos, biológicos o radionucleares puede ocurrir en cualquier punto vulnerable de la cadena alimentaria, desde la finca hasta la mesa. Los efectos inmediatos más sobresalientes de las armas biológicas o químicas son la enfermedad y la muerte, las repercusiones económicas y comerciales, la repercusión sobre los servicios de salud pública y las consecuencias sociales y políticas.

Los brotes de enfermedades transmitidas por los alimentos, ya sea espontáneos o deliberados,
se pueden controlar por los mismos mecanismos. La manera más eficiente y eficaz de contrarrestar
muchos tipos de emergencias, incluido el terrorismo alimentario, consiste en adoptar precauciones
sensatas, además de contar con una sólida capacidad de vigilancia y respuesta. El requisito principal
para la detección rápida de una epidemia es contar con un sistema de vigilancia que sea lo bastante
sensible para identificar pequeños conglomerados de casos de la enfermedad. Tales sistemas permiten
identificar todos los brotes de enfermedad, ya sea de origen intencional o espontáneo.

La responsabilidad primaria de la prevención y la respuesta a los actos de terrorismo a menudo recae
sobre las autoridades locales y estatales. La respuesta eficaz se facilita enormemente cuando existen
vínculos fuertes de los ministerios nacionales de agricultura, ganadería y salud con sus homólogos
estatales y locales, y a través de redes internacionales. 

Con este fin, la OPS ha venido colaborando con los Estados Miembros mediante varios programas de cooperación técnica a fin de que fortalezcan su capacidad epidemiológica y de laboratorio para la vigilancia y el control de las enfermedades transmisibles. La OPS ha organizado también redes de laboratorios para la identificación de agentes patógenos específicos y para el diagnóstico de las enfermedades emergentes y reemergentes. 

Antecedentes
La guerra biológica no es un fenómeno reciente. A lo largo de la historia hay muchos ejemplos del uso de agentes biológicos letales o debilitantes contra los enemigos. Dada la relativa facilidad de uso de los ataques biológicos, sorprende que hayan ocurrido pocos incidentes nacionales e internacionales de bioterrorismo agropecuario. Si bien son miles los productos químicos tóxicos y los microorganismos patógenos que se han investigado por su posible utilidad como armas, pocos han resultado satisfactorios; y son menos aun los que se han transformado en armas y se han usado en realidad. Algunos de estos se resumen en los cuadros 1 y 2.
Cuadro 1. Agentes del bioterrorismo

Categoría A 
Microorganismos que entrañan un riesgo para la seguridad nacional porque pueden diseminarse o
transmitirse fácilmente de persona a persona; dan lugar a tasas de mortalidad elevadas y pueden ocasionar importantes efectos en la salud pública; podrían causar pánico entre la gente y
trastornos sociales; y requieren medidas especiales para los preparativos de salud pública.
Carbunco (Bacillus anthracis)
Botulismo (toxina de Clostridium botulinum)
Peste (Yersinia pestis)
Viruela (viruela mayor)
Tularemia (Francisella tularensis)
Fiebres hemorrágicas víricas
(filovirus [por ej., del Ébola, de Marburgo] y arenavirus [por ej., de Lassa, de Machupo])

Categoría B 
Agentes que son moderadamente fáciles de propagar; causan morbilidad moderada y mortalidad baja; y requieren un perfeccionamiento específico de la capacidad de diagnóstico y vigilancia de enfermedades.
Brucelosis (Brucella sp.)
Toxina épsilon de Clostridium perfringens
Amenazas para la inocuidad de los alimentos (por ej., Salmonella sp., Escherichia coli O157: H7, Shigella)
Muermo (Burkholderia mallei)
Melioidosis (Burkholderia pseudomallei)
Psitacosis (Chlamydia psittaci)
Fiebre Q (Coxiella burnetii)
Toxina ricínica de Ricinus communis (semillas del ricino)
Enterotoxina estafilocócica B
Tifus (Rickettsia prowazekii)
Encefalitis vírica (alfavirus [por ej., de la encefalitis equina venezolana, de la encefalitis equina del Este, de la encefalitis equina del Oeste])
Amenazas para la inocuidad del agua (por ej., Vibrio cholerae, Cryptosporidium parvum)

Categoría C
Agentes patógenos emergentes que, a causa de su disponibilidad, podrían modificarse genéticamente
para su propagación masiva; facilidad de producción y propagación; y potencial de morbilidad y
mortalidad altas e importantes efectos sobre la salud. 
Ejemplos: amenazas de enfermedades infecciosas emergentes como el virus de Nipah y los hantavirus Fuente: http://www.bt.cdc.gov/Agent/agentlist.asp

Cuadro 2. Agentes patógenos animales que podrían usarse como armas biológicas

Agentes patógenos que se han convertido o pueden convertirse en armas
Peste porcina africana
Carbunco
Fiebre aftosa
Peste porcina clásica
Psitacosis
Peste bovina
Tripanosomiasis
Poxvirus

Otros agentes patógenos que pueden convertirse en armas
Enfermedad de equinos africanos
Influenza aviaria
Fiebre catarral ovina
Encefalopatía espongiforme bovina
Pleuroneumonía bovina contagiosa
Enfermedad de la piel granulosa
Enfermedad de Newcastle
Paratuberculosis
Peste de rumiantes pequeños
Seudorrabia
Fiebre del Valle del Rift
Viruela de ovinos y caprinos
Enfermedad vesicular porcina
Estomatitis vesicular

Fuente: Norm Steel. Econoterrorism: U.S. Agricultural Productivity, Concentration and Vulnerability to Biological Weapons. Unclassified Defense Intelligence Assessment for DOD [Department of Defense] Futures Intelligence Program, January 14, 2000.

Ha habido sólo 222 incidentes relacionados con el bioterrorismo en un período de cien años, y en sólo 24 casos se han confirmado los ataques, lo que arroja un promedio de uno cada cuatro años en todo el mundo. Catorce de los veinticuatro casos confirmados de bioterrorismo o biodelitos están relacionados con los alimentos y el sector agropecuario; de esos casos, 11 consistieron en intoxicación alimentaria, y sólo tres estuvieron dirigidos a animales o plantas con valor comercial. De los 222 incidentes documentados, sólo seis están claramente vinculados a los ataques contra plantas y animales de valor comercial. Además, sólo un ataque dio lugar a un gran número de víctimas humanas: la contaminación de alimentos con Salmonella por la secta rajneesh en Oregon, en 1984.

Consecuencias del uso de armas biológicas o químicas

Consecuencias a corto plazo
El efecto inmediato más destacado de las armas biológicas o químicas es el gran número de víctimas que pueden causar, y esta característica determina la mayoría de las estrategias de preparativos. La posibilidad de desbordar los recursos y la infraestructura médicos se amplifica por el hecho de que la reacción psicológica de la población civil a un ataque biológico o químico probablemente sea mucho más grave que la causada por un ataque con armas convencionales.

Consecuencias a largo plazo
Las posibles consecuencias a largo plazo del uso de las armas biológicas o químicas, incluidos los efectos sobre la salud retardados, prolongados y mediados por el ambiente, mucho tiempo después del tiempo y el lugar en que se usaron las armas, generalmente han recibido menos atención en la bibliografía que las consecuencias a corto plazo más obvias mencionadas anteriormente. Algunos agentes biológicos y químicos pueden causar afecciones físicas o mentales permanentes o que no se
manifiestan sino meses o años después de que se usaron las armas. Las consecuencias a largo plazo para la salud de la liberación de agentes biológicos o químicos pueden ser enfermedades crónicas, efectos retardados, nuevas enfermedades infecciosas que se tornan endémicas y efectos mediados por cambios ecológicos. Los efectos a largo plazo no previstos de dichos agentes pueden resultar más nocivos que los efectos inmediatos.

Aspectos de guerra psicológica
Aparte de su capacidad de causar lesiones y enfermedades físicas, los agentes biológicos y químicos pueden usarse como un medio de guerra psicológica debido al horror y el terror que pueden inspirar. Aunque no se usen en realidad esos agentes, el temor que suscitan puede causar alteraciones del orden social, incluido el pánico colectivo. Cabe prever que esos efectos empeoren como consecuencia de los relatos exagerados con relación a las armas biológicas y químicas que pueden surgir de ciertos
círculos.

El bioterrorismo como una nueva amenaza para la seguridad alimentaria
El sector agropecuario es parte esencial de la infraestructura nacional. Las actividades agropecuarias son la fuerza impulsora del suministro y la inocuidad de los alimentos de un país, que son los dos componentes principales de la seguridad alimentaria. La contribución general de dicho sector al producto interno bruto (PIB) en los países del continente americano varía desde 2% hasta 32%. El sector alimentario y agropecuario es a menudo el empleador más grande de una nación. 
El multiplicador económico de un producto básico agropecuario es una medida de la actividad económica total asociada con ese producto; refleja el valor del producto básico que sale de una
explotación agropecuaria más el valor que se acumula con el transporte, la comercialización y la elaboración ulteriores. En los Estados Unidos, por ejemplo, el Departamento de Comercio ha llegado a la conclusión de que el multiplicador económico de los productos básicos agropecuarios exportados por el país es de 20 a 1; compárese esta cifra con un multiplicador de menos de 2 a 1 para las ventas internas de las cosechas nacionales de cultivos (y la fabricación de los principales sistemas de armamento) y menos de 3 a 1 para las ventas pecuarias nacionales.

Hay cinco posibles blancos del bioterrorismo agropecuario:
• los cultivos del campo;
• los animales domésticos;
• los productos alimenticios en la cadena de elaboración o distribución;
• los alimentos preparados que se venden al por mayor o al por menor; y
• los establecimientos agropecuarios, incluidas las fábricas, los locales de almacenamiento, los punto de venta al por mayor y al por menor, los elementos de la infraestructura de transporte y los laboratorios de investigación.

La integración vertical generalizada de la industria alimentaria facilita la propagación geográfica de los agentes patógenos. Este problema se agrava por que muchas industrias alimentarias al por menor actualmente no han implantado procedimientos para prevenir la contaminación de los alimentos por los terroristas.

Podría ser difícil distinguir un ataque bioterrorista de un brote natural de enfermedades de los animales o las plantas, lo cual daría protección a un terrorista. Por comparación con los ataques contra los seres humanos, los ataques contra la agricultura y la ganadería son menos peligrosos para los autores. Es más seguro trabajar con agentes patógenos de plantas y animales que con agentes patógenos humanos. También es más fácil obtener y desplegar agentes biológicos contra plantas y animales que contra los seres humanos.

Las pérdidas económicas por un ataque contra los sistemas alimentarios provendrían de varias consecuencias interrelacionadas, como son:
• pérdidas directas de productos agropecuarios básicos por efecto de las enfermedades,
• costos del diagnóstico y la vigilancia,
• destrucción necesaria de los cultivos y animales contaminados para contener las enfermedades,
• costos de la eliminación de las plantas y animales muertos, 
• daño a la confianza de los consumidores y el público,
• necesidad de una cuarentena prolongada de las zonas infestadas,
• pérdidas en las exportaciones y por las restricciones de comercio, y
• trastorno de los mercados de productos básicos.

Cuando uno considera las consecuencias económicas y sociales del brote natural de la encefalopatía espongiforme bovina (EEB) en Gran Bretaña en los años noventa, las posibles repercusiones de un acto bioterrorista bien coordinado y dirigido cobran la debida perspectiva. La EEB ya le ha costado a Gran Bretaña entre US$ 9.000 millones y $14.000 millones en concepto de indemnizaciones a los ganaderos y los empleados despedidos, y al menos otros $2.400 millones en pérdidas de los mercados de exportación. Estos costos siguen aumentando porque la confianza en la carne vacuna británica se ha minado gravemente; será sumamente difícil recuperar la confianza de la gente.

Amenazas terroristas para la inocuidad de los alimentos
A lo largo de la historia ha habido muchos casos en que los suministros alimentarios de la población civil fueron saboteados deliberadamente durante las campañas militares y, más recientemente, para aterrorizar o intimidar a los civiles. La contaminación deliberada de los alimentos por agentes químicos, biológicos o radionucleares puede ocurrir en cualquier punto vulnerable de la cadena alimentaria, desde la finca hasta la mesa, lo cual depende del tipo de alimento y del agente. La
contaminación malintencionada de los alimentos con fines terroristas es una amenaza real y actual, y la contaminación deliberada de los alimentos en un sitio determinado podría tener consecuencias mundiales de salud pública. Los brotes de enfermedades transmitidas por los alimentos, tanto espontáneos como deliberados, pueden ser controlados por los mismos mecanismos.

La manera más eficiente y eficaz de contrarrestar muchos tipos de emergencias, incluido el terrorismo alimentario, consiste en adoptar precauciones sensatas, además de contar con una sólida capacidad de vigilancia y respuesta. Los Estados Miembros de la OPS/OMS deberían considerar la conveniencia de incorporar en los programas existentes para controlar la producción de alimentos aptos para el consumo la posibilidad de actos de sabotaje alimentario. También deberían fortalecer los sistemas existentes de control de enfermedades transmisibles para lograr que los sistemas de vigilancia, preparativos y respuesta sean suficientemente sensibles para hacer frente a la amenaza de cualquier emergencia en materia de inocuidad de los alimentos. El establecimiento y fortalecimiento de tales sistemas y programas aumentará la capacidad de los Estados Miembros de reducir la carga cada vez mayor de las enfermedades transmitidas por los alimentos y les ayudará a afrontar la amenaza del terrorismo alimentario.

Las actividades emprendidas por los Estados Miembros deben ser proporcionales a la magnitud de la amenaza, y los recursos deberán asignarse según las prioridades. Aunque la prevención nunca es completamente eficaz, constituye la primera línea de defensa. La clave para prevenir el terrorismo alimentario es el establecimiento y perfeccionamiento de los programas vigentes de gestión de la inocuidad de los alimentos y la aplicación de medidas de seguridad razonables. La prevención se logra mejor mediante la cooperación entre el gobierno y la industria, dada que los medios principales
para reducir al mínimo los riesgos alimentarios recaen sobre la industria alimentaria.

Posibles efectos del terrorismo alimentario

Enfermedades y muerte
La posible repercusión del consumo de alimentos contaminados en la salud humana, como resultado de actos de sabotaje, puede inferirse de los informes de brotes de enfermedades transmitidas por los alimentos que no han sido intencionales. Por ejemplo, entre los incidentes más grandes y mejor documentados figura un brote de infección por Salmonella typhimurium en 1985, que afectó a 170.000 personas y fue causado por la contaminación de la leche pasteurizada de una fábrica de productos lácteos en los Estados Unidos. En 1991, un brote de hepatitis A asociada con el consumo
de almejas en Shanghai (China) afectó a casi 300.000 personas; este podría ser el incidente más grande de enfermedades transmitidas por los alimentos en la historia. 
En 1994, un brote de infección por Salmonella enteritidis ocasionado por la contaminación de una mezcla líquida pasteurizada para preparar helados que se transportó en camiones cisterna, enfermó a 224.000 personas en 41 estados de este último país. En 1996, cerca de 8.000 niños enfermaron, e incluso hubo algunas muertes, en Japón a causa de la infección por Escherichia coli O157: H7 proveniente de los retoños de rábano contaminados que se sirvieron en los almuerzos escolares. Si un brote no intencional ocasionado por un solo alimento, como las almejas, puede afectar a 300.000 personas, un ataque concertado y deliberado podría acarrear efectos devastadores, especialmente si se emplean varios agentes químicos, biológicos o radionucleares peligrosos. 
Evidentemente, los posibles efectos sobre la salud de un ataque terrorista deben tomarse en serio por la comunidad de la salud pública y por los responsables de evaluar y contrarrestar las amenazas terroristas. 

Efectos económicos y comerciales
La contaminación deliberada de los alimentos también puede tener consecuencias económicas enormes, aunque el episodio sea relativamente menor. En realidad, los daños económicos pueden ser el motivo primario de un acto deliberado dirigido contra un producto, fabricante, industria o país. En realidad, no es necesario que haya un gran número de víctimas para causar pérdidas económicas y trastornos generalizados del comercio. Las amenazas de extorsión dirigidas contra determinadas organizaciones, en particular del sector comercial, son más comunes de lo que generalmente se cree.

Repercusión sobre los servicios de salud pública
Las enfermedades transmitidas por los alimentos, sean intencionales o espontáneas, también pueden paralizar los servicios de salud pública. Si bien el ataque de 1995 con gas neurotóxico contra los pasajeros del metro de Tokio no fue una enfermedad transmitida por los alimentos, ilustra claramente los efectos de un ataque terrorista coordinado contra una población desprevenida. Ese ataque  sumamente divulgado causó 12 muertes y obligó a 5.000 personas a buscar atención médica. La respuesta al incidente fue inmediata y masiva, con la participación de 131 ambulancias, el despacho de 1364 técnicos de emergencias y el traslado de 688 personas a los hospitales por los servicios de
emergencia médicos y de los bomberos. Más de 4.000 personas acudieron ellas mismas a los hospitales y consultorios médicos. Muchos países no tienen la capacidad de responder a tales emergencias masivas. Los establecimientos de servicios de salud pública pueden sobrecargarse excesivamente y afrontar dificultades para hacer frente a este tipo de emergencias y prestar atención continua. Aunque muchos países cuentan con algún plan de respuesta de emergencia, este generalmente no incluye aspectos de inocuidad de los alimentos. Esta deficiencia en los preparativos podría conducir al diagnóstico erróneo, estudios de laboratorio incorrectos y la imposibilidad de identificar e incautarse de los alimentos afectados. A su vez, todo esto debilitaría o incluso impediría una respuesta eficaz a un incidente de sabotaje de alimentos.

Implicaciones sociales y políticas.
Los terroristas pueden tener una variedad de motivos, desde la venganza hasta la desestabilización política. Pueden tomar como blanco a la población civil para crear pánico y amenazar el orden social. Como se pudo comprobar por la respuesta al envío por correo de sobres que contenían Bacillus anthracis en los Estados Unidos, la propagación limitada de agentes biológicos por medios sencillos, que causa pocos casos de enfermedad, puede ocasionar considerables trastornos públicos y generar gran ansiedad en la población. El temor y la ansiedad pueden contribuir a disminuir la confianza en el sistema político y el gobierno, motivo por el cual pueden dar lugar a la desestabilización política. Cuando los efectos son económicos y conducen a la pérdida de  ingresos para algunos sectores de la sociedad, la repercusión política puede empeorar. Por último, aunque es poco probable que se pueda contaminar todo el suministro de alimentos, en caso de escasez alimentaria esta podría empeorar a consecuencia de la contaminación deliberada, lo cual repercutiría en la estabilidad política y social.

Reducción de los riesgos

Vigilancia, preparativos y respuesta
Es muy poco probable que los actos de terrorismo alimentario pueden evitarse por completo; y es aún menos probable, por no decir imposible, evitar los engaños y falsas alarmas. Gran parte de los conocimientos científicos necesarios para obtener agentes químicos y biológicos que podrían usarse para contaminar deliberadamente los alimentos es de dominio público. Sin embargo, las precauciones sensatas, sumadas a sistemas eficaces de vigilancia, preparativos y respuesta, pueden hacer mucho por contrarrestar el terrorismo alimentario. Si bien la mayor parte de la capacidad de prevenir las
emergencias relacionadas con la inocuidad de los alimentos reside dentro de la industria alimentaria, los gobiernos tienen la gran responsabilidad de detectar y responder a los incidentes reales o a las amenazas de terrorismo alimentario, así como a otras emergencias en esta esfera. Los actos encubiertos o manifiestos de terrorismo alimentario deben primero detectarse mediante la vigilancia y otros sistemas de alerta, antes de poder echar a andar una respuesta.

El requisito principal para la detección rápida de una epidemia es contar con un sistema de vigilancia que sea lo bastante sensible para identificar pequeños conglomerados de la enfermedad. Esos sistemas permiten identificar todos los brotes de enfermedad, sean o no intencionales, pero no necesariamente la enfermedad ni su modo de transmisión. Los sistemas de vigilancia también proporcionan información acerca de la frecuencia y la magnitud prevista de diversos brotes de enfermedades; por lo tanto, brindan un punto de comparación para identificar los conglomerados extraños de casos que quizá revelen un incidente terrorista.

La detección temprana de enfermedades secundarias al terrorismo alimentario encubierto depende de los sistemas sensibles de vigilancia de las enfermedades transmisibles a los niveles local y nacional, con estrecha cooperación y comunicación entre médicos, laboratorios y profesionales de la salud pública. Muchos Estados Miembros mantienen sistemas de vigilancia de las enfermedades transmisibles, que son iniciativas de colaboración basadas en sistemas de vigilancia pasiva o activa y a menudo incluyen el requisito de la notificación obligatoria de ciertas enfermedades y los agentes
patógenos correspondientes. 

Los países necesitan examinar sus sistemas de vigilancia en lo que se refiere a la capacidad de reconocer las emergencias rápidamente. Los países con sistemas muy exactos pero lentos deben fortalecerlos para permitir la detección rápida de los incidentes de terrorismo alimentario. La contaminación deliberada de los alimentos puede ser muy difícil de reconocer, especialmente si el agente es poco común y los síntomas no son claros.

Laboratorios
La identificación rápida de los agentes causales durante la investigación de brotes de enfermedades sin causa aparente suele depender de que se solicite la prueba apropiada al laboratorio de diagnóstico. Los médicos que se percatan de la existencia de enfermedades transmitidas por los alimentos deben poder consultar al sector de salud pública para obtener asesoramiento. La capacidad de identificar la causa de un conglomerado de casos de enfermedad como un acto terrorista alimentario depende tanto
de las circunstancias del incidente como de la sensibilidad de los procedimientos de investigación. La respuesta rápida depende de que haya enlaces eficaces con laboratorios dotados de la capacidad de identificar diversos agentes transmitidos por los alimentos, incluso los poco frecuentes. Esos laboratorios deben tener personal capacitado y métodos analíticos apropiados para detectar agentes químicos, biológicos o radionucleares en los alimentos y en las muestras humanas.

Investigaciones epidemiológicas
Los objetivos de la investigación epidemiológica de un brote son los mismos tanto si este obedece a la contaminación no intencional o a la contaminación subrepticia de los alimentos. La identificación del agente causal, el vehículo y el modo de la contaminación es el aspecto más importante de la investigación, pues facilita el tratamiento oportuno de las personas expuestas y el retiro de la circulación de los alimentos contaminados. Puede ser necesario fortalecer la capacitación de los
epidemiólogos para incluir los aspectos alimentarios y los agentes transmitidos por los alimentos. 
Las investigaciones epidemiológicas deben incluir una definición de caso, la búsqueda de casos y la reunión y evaluación de los datos acerca de la posible exposición en diversos lugares. Se deben realizar estudios de casos y testigos para identificar vehículos alimentarios específicos. Las investigaciones también deben incluir la recogida de muestras de laboratorio; el transporte y procesamiento de las muestras; la recopilación de informes acerca de las fuentes de contaminación; y la coordinación con las fuerzas del orden, las autoridades de reglamentación de la inocuidad de los alimentos, y los organismos de respuesta médica de emergencia. 

Instrumentos de investigación
Las redes informatizadas para la comparación de los serotipos bacterianos podrían permitir el reconocimiento rápido de cepas con huellas dactilares de ADN idénticas, lo cual indica la exposición a una fuente común y permite el reconocimiento rápido de cualquier conexión entre casos dispersos por distintos lugares.

Temas fundamentales que se deben abordar
Dado que la responsabilidad principal de la prevención y la respuesta a los actos de terrorismo a menudo recae sobre las autoridades locales y estatales, un plan estratégico tiene que abordar la coordinación y las asociaciones de trabajo entre los organismos nacionales y las autoridades locales. Esto se facilitará enormemente mediante la forja de vínculos fuertes de los ministerios nacionales de agricultura, ganadería y salud con sus homólogos provinciales y locales, así como con los servicios de información, las fuerzas del orden y el poder judicial, sin olvidar las relaciones internacionales y la
diplomacia.

En muchos aspectos, las alianzas más importantes se forjarán con el sector privado, en particular con el sector agroindustrial, que es el blanco más probable de un acto terrorista. Los componentes clave del sector privado que deben participar son los productores de cultivos, ganado, aves de corral y acuicultura. Aunque será importante involucrar a las empresas destacadas que tienen una participación estratégica en el mercado, el criterio más eficaz consiste en colaborar con organizaciones nacionales de productores de productos básicos que representan los intereses generales de sus agremiados, tienen personal sobre el terreno y a menudo están involucradas en asuntos del gobierno y actividades de cabildeo.

Conclusiones
El fortalecimiento de la capacidad nacional de salud pública para detectar y responder con prontitud a los casos o brotes de enfermedades infecciosas que tienen el potencial de propagarse masivamente, así como el mejoramiento de los mecanismos para el intercambio de información entre los países, son sin duda las medidas más importantes para reducir la posibilidad de la propagación internacional de las armas biológicas y el bioterrorismo.

Con este fin, la OPS ha venido colaborando mediante varios programas de cooperación técnica con los Estados Miembros a fin de que estos fortalezcan su capacidad epidemiológica y de laboratorio para la vigilancia y el control de las enfermedades transmisibles, y ha organizado redes de laboratorio para la identificación de determinados agentes patógenos así como de las enfermedades emergentes y
reemergentes. Las medidas adicionales preventivas y de respuesta se resumen en el cuadro 3. 

Cuadro 3. Elementos que deben considerarse en los programas preventivos y de respuesta contra el bioterrorismo

Elementos preventivos
• programas de información especial (identificar posibles amenazas y a los autores de estas; comprender las motivaciones; predecir el comportamiento; y considerar la conveniencia de actuar anticipadamente)
• programas de monitoreo (detectar y seguir el rastro de determinados agentes patógenos y enfermedades)
• investigación dirigida ex profeso
• persuasión moral (desalentar el uso de armas biológicas)
• tratados, protocolos y convenios internacionales (incluidos programas eficaces de comprobación)
• estrategias de ataque preventivo, disuasión
• creación de resistencia específica a determinados agentes en el ganado, las aves de corral y los cultivos
• vacunación contra los agentes específicos de las armas biológicas
• modificación, según convenga, de las prácticas alimentarias y agropecuarias vulnerables, para reducir al mínimo las repercusiones de los actos terroristas
• educación y adiestramiento de los organismos nacionales, estatales y locales en ejercicios de simulación de emergencias
• sensibilización del público mediante programas educativos.

Elementos de respuesta
• tratamiento de las consecuencias (también se incluye en varias de las acciones siguientes)
• detección y predicción tempranas de las características de la propagación
• detección temprana de los agentes específicos de las armas biológicas, los mecanismos de liberación, los puntos de partida y los blancos
• actuación temprana para atajar la propagación y reducir al mínimo la infección 
• epidemiología
• pautas de tratamiento
• atención de las víctimas (incluido el desecho de los cadáveres de animales y la descontaminación)
• respuestas diplomáticas
• respuestas militares
• respuestas jurídicas
• respuestas económicas
• indemnización por las pérdidas 
• abordaje de las consecuencias económicas (incluido el daño a las exportaciones y a los mercados de productos básicos)
• educación y adiestramiento de los organismos nacionales, estatales y locales en ejercicios de simulación de emergencias
• sensibilización del público mediante programas educativos. 

Referencias
World Health Organization. Terrorist Threats to Food: Guidance for Establishing and Strengthening Prevention and Response Systems. Ginebra: OMS; 2002. 
(http://www.who.int/fsf/Documents/Terrorism_&_food_En.pdf)
World Health Organization. Public health response to biological and chemical weapons.
Ginebra: OMS; 2001. (http://www.who.int/emc/book_2nd_edition.htm)
Parker HS. Agricultural bioterrorism: a federal strategy to meet the threat. McNair Paper 65. Washington, DC: Institute for National Strategic Studies, National Defense University; 2002. (http://www.ndu.edu/inss/macnair/mcnair65/McN65cont.html)

Fuente: http://bvs1.panaftosa.org.br/local/file/textoc/rimsa13-18-s.pdf

viernes, 11 de marzo de 2016

Quién es Abu Daoud, el experto en armas químicas del Estado Islámico que capturó EE.UU.

Por Redacción BBC Mundo
EE.UU. inició una reciente operación agresiva contra el Estado Islámico para evitar que continúe con la fabricación de armas químicas.
EE.UU. inició una reciente operación agresiva contra el Estado Islámico para evitar que continúe con la fabricación de armas químicas.
Image copyrightGetty

Estados Unidos cree tener pruebas sólidas de que el autodenominado Estado Islámico (EI) cuenta con armas químicas entre su arsenal en Irak.

Fuentes del Pentágono aseguraron este jueves que fuerzas estadounidenses capturaron en febrero en territorio iraquí a Sulayman Dawud al-Bakkar, experto químico conocido también como Abu Daoud.
El gobierno de Washington dijo que con esta captura se había "eliminado un líder clave (de EI) del campo de batalla".

Peter Cook, vocero del Pentágono, también confirmó que Abu Daoud les dio detalles de localizaciones en las que EI produce y almacena armas químicas en Irak, así como nombres de personas involucradas en el programa de armamento químico de la organización extremista.
Continúa la ofensiva contra el Estado Islámico en Irak.
Según Cook, el conocimiento de esta información facilitó que se llevaran a cabo ataques aéreos de la coalición contra objetivos de EI. Abu Daoud dio detalles de localizaciones en las que EI produce y almacena armas químicas en Irak. Abu Daoud ha sido trasladado y permanecerá bajo la custodia del gobierno iraquí, afirmó el Pentágono.

¿Qué se sabe de Abu Daoud?
Para empezar responde a varios nombres. En un comunicado de prensa, el Pentágono lo llamó Sulayman Daoud Al Bakkar o Abu Daoud y la prensa estadounidense lo nombró como Sleiman Dauod al-Afari. Se estima que tiene unos 50 años y fue el especialista en químicos y armas biológicas del exlíder iraquí Saddam Hussein, derrocado por Estados Unidos en 2003.

También se sabe que Abu Dauod ha sido miembro de EI desde sus comienzos.
Hisham al-Hashimi, un académico iraquí, le dijo al diario británico The Guardian que Abu Dauod es "un técnico experto en armas químicas pero que Taha Rahim al-Dulaimi (otro integrante de EI) es el verdadero ideólogo del programa".

Se presume que el grupo extremista creó una unidad especial para el desarrollo y la investigación de armas químicas, formada por científicos iraquíes del programa de armas de la era de Hussein, junto con expertos extranjeros.

Abu Daoud habría revelado a los investigadores estadounidenses el procedimiento por el cual el EI convirtió el gas mostaza en pólvora y lo introdujo en proyectiles, según publicó el diario estadounidense The New York Times.

El mes pasado, fuentes de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPCW, por sus siglas en inglés), anunciaron EI habría sido utilizado gas mostaza el año pasado en un ataque contra las fuerzas kurdas en Irak.

Si esto se confirma, sería la primera vez que se conoce del uso de armas químicas en Irak desde la caída de Saddam Hussein.
Un soldado estadounidense es entrenado ante un ataque con armas químicas.
Un soldado estadounidense es entrenado ante un ataque con armas químicas. Image copyright Getty

El gas mostaza, que es líquido a temperatura ambiente, es un potente agente irritante que causa graves daños a la piel, los ojos, al sistema respiratorio y los órganos internos.

martes, 7 de octubre de 2014

¿Posee Estado Islámico armas químicas?

KobanePor Redacción BBC Mundo
Los combates en Kobane se han intensificado en las últimas horas. La capacidad del grupo extremista Estado Islámico (EI) de ganar terreno en su ofensiva militar en Irak y Siria parece no haberse quebrado tras el inicio de los ataques aéreos encabezados por EE.UU. y sus aliados.

En las últimas horas EI entró en la localidad de Kobane, en la frontera entre Siria y Turquía, donde los combates se están llevando a cabo calle por calle.

Se cree que unos 160.000 sirios, en su mayoría kurdos, han tenido que huir de la ciudad. Si EI termina tomando Kobane, habrá logrado el control de una amplia franja de la frontera turco-siria.

A esta ofensiva se suma el temor de que Estado Islámico, con sus victorias militares, haya tenido últimamente acceso a armas químicas, sobre todo luego de informes de que fueron usadas en bastiones que controla en el norte de Irak.
Armas químicas
Frank Gardner, experto en temas de seguridad y defensa de la BBC, explora esa posibilidad.
Si hay una cosa en la que tenemos que estar claros es que no existe evidencia creíble que sugiera que el grupo extremista Estado Islámico (EI) tenga en sus manos armas de destrucción masiva. Tampoco que las vaya a adquirir en un futuro cercano.
¿Posee entonces EI armas químicas? 
-La respuesta a eso depende de cuál es la definición que cada quien tiene de armas químicas.
¿Tienen gas nervioso, como el arsenal del mortal gas sarín usado con tal efecto devastador en civiles en Siria el año pasado y luego entregado por el gobierno sirio para su destrucción?
- No, no tienen.
¿Tienen gas VX o el más concentrado gas mostaza?
- Lo más seguro es que no. Incluso si llegara a sus manos tal material, su manejo y despliegue sin sucumbir a sus efectos sería un gran desafío para un ejército no convencional como el de Estado Islámico.
¿Pero qué decir del gas cloro? 
- El cloro no es una sustancia prohibida y está disponible comercialmente para usos benignos como la descontaminación del agua.
Armas químicas
Existe poca evidencia de que EI posee agentes nerviosos como el sarín. Sin embargo, ha habido persistentes informes no confirmados de que EI ha estado utilizando gas cloro en Irak en las últimas semanas.
Uno refiere a un ataque a tropas iraquíes el 16 de septiembre en la provincia de Saladín, en el norte de Bagdad, en el cual 12 soldados resultaron afectados.

Otro caso se refiere a un incidente a finales de septiembre donde 15 combatientes de EI murieron cuando cargaban un cohete con químicos.

Casi acabándose el mes de septiembre funcionarios de los gobiernos de Reino Unido, Francia y Alemania llegaron a la conclusión de que era "plausible" que EI tenía gas cloro y que lo había usado contra tropas iraquíes, pese a que no tenían evidencia contundente.El cloro es calificado como un "agente tóxico". Quema los pulmones cuando es inhalado en suficientes cantidades.

Está muy lejos de ser tan letal como los agentes nerviosos, ya que los pulmones deben estar por lo menos 50% degradados para que una persona muera. Pero puede generar temor, pánico y muchas víctimas puede necesitar tratamiento médico.

De acuerdo al Instituto de Investigación para la Paz Internacional de Estocolmo: "El uso de cloro como método de guerra es definido por la CAQ como uso de armas químicas".

La CAQ es la Convención de Armas Químicas, que prohíbe el uso de armas químicas y que ha sido firmada por casi todo el mundo. "Hay una creciente amenaza de armas químicas improvisadas que EI posee debido a que han visto cuán efectiva es cuando ha sido usada por el régimen en Siria", afirma Hamish de Bretton-Gordon, un reconocido experto en ese tipo de armas.

Bretton-Gordon regresó recientemente de Siria, donde estuvo entrenando a médicos sobre cómo tratar a las víctimas expuestas a estos agentes químicos. "Uno de los efectos ha sido quebrar la moral", agrega.
Armas químicas
El impacto del uso de armas químicas sobre la moral de la población civil siria ha sido devastador según expertos.

Sea cual sea el uso que le hayan dado al cloro los combatientes de Estado Islámico es bastante poco con la escala en la que fueron usadas las armas químicas por el régimen sirio del presidente Bashar al Asad.
Investigadores internacionales indican que el ataque más reciente a zonas rebeldes con bombas de barril cargadas con entre 50 y 100 litros de cloro, ocurrió el pasado 28 de agosto.

Un ataque masivo en zonas rebeldes cerca de Damasco el año pasado mató a cientos de hombres, mujeres y niños y un gran número de países culpó al régimen sirio, que a su vez culpó a los rebeldes.

Esto llevó a Estados Unidos y a sus aliados a casi llevar a cabo ataques aéreos contra blancos del gobierno sirio, pero finalmente fueron suspendidos luego de que Rusia llegara a un acuerdo son Siria para que entregara su arsenal químico a expertos de la ONU.

También ha habido especulación por parte de algunos medios de que los combatientes de EI ya tienen acceso a los restos del arsenal de armas químicas del gobierno iraquí en el complejo de al Muthanna.
Antes de la Guerra del Golfo en 1991, este complejo poseía ojivas listas para ser llenadas con gas nervioso.
Sin embargo, expertos creen que estos agentes se han degradado tanto con el tiempo que tienen poco uso práctico.

Las armas químicas demuestran que Siria no es confiable

Por Emilio Cárdenas |  Para LA NACION
Las acciones militares recientemente emprendidas por la coalición internacional que actúa contra el llamado Estado Islámico son una suerte de bendición para el régimen totalitario de Bashar al-Assad, el presidente de Siria. Porque obviamente procuran debilitar a su peor enemigo en la guerra civil de su país. Reivindican además su temprano argumento en el sentido de que ayudar desde el exterior a la insurgencia siria "sunni" terminaría indefectiblemente provocando el fortalecimiento del ala más radical del fundamentalismo, la que hoy representa precisamente el Estado Islámico. Lúgubre profecía que, lamentablemente, se ha cumplido.

Para la coalición internacional, la pregunta que ahora se abre frente al enemigo común -Estado Islámico-, es: ¿se puede confiar en el régimen sirio del clan Assad y coordinar con él las acciones militares contra el Estado Islámico?

Ambos regímenes -los de Irán y Siria- son violadores permanentes de los derechos humanos de sus pueblos
Lo sucedido con Siria en materia de armas químicas puede servir como catalizador en la búsqueda de una primera respuesta.
A mediados del mes de agosto pasado, los Estados Unidos confirmaron que el régimen de Bashar al-Assad había completado la destrucción de su arsenal de armas químicas, bajo la supervisión de la "Organización para la Prohibición de las Armas Químicas" conforme a lo acordado tras la intervención conjunta en esta cuestión por parte del país del norte y la Federación Rusa.

La referida noticia no era menor, desde que el régimen de Bashar al-Assad es directamente responsable de haber utilizado gas sarin -en Ghouta, uno de los suburbios de Damasco- causando más de un millar de indefensas e inocentes víctimas civiles entre su propio pueblo. Assad, recordemos, preside a Siria desde el año 2000, sucediendo a su padre que estuviera por 30 años enquistado en el timón del poder.

Hablamos de un acuerdo exitoso, en función del cual se han podido inutilizar definitivamente unas 1.300 toneladas de armas y agentes químicos que pertenecieron a Siria. Buena parte de esa destrucción o neutralización -algo así como la mitad- tuvo lugar en un reactor de titanio emplazado en un buque especializado norteamericano. Se trata del "Cape Ray", construido en 1977. El resto del peligroso inventario sirio de armas químicas se destruyó o neutralizó en distintas instalaciones ubicadas en Finlandia, Alemania y Gran Bretaña. Pero, simultáneamente con el anuncio, se dejó entrever que aún existían algunas "discrepancias y omisiones" que debían aclararse en diálogo directo con Siria.

La confiabilidad del régimen despótico de Bashar al-Assad, a la luz de sus antecedentes y de sus recientes conductas, no puede asumirse
Pese al proceso referido, algunos corresponsales de guerra continuaron informando que Siria seguía utilizando (reiterada y sistemáticamente) armas químicas contra los insurgentes en la guerra civil que afecta desde hace casi cuatro años al país y que ha causado ya más de 200.000 muertos.

La información sostiene que se trata ahora de gas clorina. Incluido dentro de las llamadas "bombas barril", que son lanzadas desde helicópteros para dispersar así su contenido. Muestras del suelo tomadas por expertos comenzaron a confirmar las graves sospechas.

Ahora es la propia "Organización para la Prohibición del Uso de Armas Químicas" la que acaba de ratificar que ese gas ha sido, varias veces, usado por las fuerzas de Bashar al-Assad, hasta el pasado mes de abril. Concretamente, en las ciudades de Talmanes, Al Tamanah y Kafr Zeta, en el norte del país.

Hablamos de una entidad internacional importante, que ya ha verificado la destrucción, en siete países, de diversas armas químicas. Cuyos inspectores han actuado con éxito en Bosnia, China, Francia, India, Irán, Irak, Japón, Libia, Rusia, Serbia, Gran Bretaña y los Estados Unidos. Su labor ha sido realmente eficaz, a punto tal que el 80% de los inventarios declarados de armas químicas han sido destruidos y que el 70% de las instalaciones denunciadas en 1993 han sido desarmadas y están ahora sujetas a un régimen de verificación. Útil, entonces.

Volviendo a Siria, cabe aclarar que el gas clorina -que ataca al sistema respiratorio de las personas- no estuvo incluido entre las armas químicas denunciadas por Siria, ya destruidas. Pero su uso como arma química está específicamente prohibido por las normas en vigor.

Siria acaba de denunciar -sorpresivamente- al organismo internacional que la supervisa, que en su momento omitió declarar algunas instalaciones de investigación y desarrollo, así como un laboratorio usado para producir el tóxico gas ricina.

Hablamos de tres emplazamientos, dotados de hangares de hormigón y edificios subterráneos que Siria no denunciara en su oportunidad. Uno de ellos, para producir gas ricina. La falta de transparencia de Siria parece obvia. Y ha quedado acreditada por su propia confesión. Siria, que ahora es miembro de la "Convención sobre Armas Químicas" de 1997, tiene específicamente prohibido desarrollar, almacenar o usar armas químicas.

Algunas de esas instalaciones no denunciadas están en regiones en las que las fuerzas de Assad, apoyadas por Irán, combaten encarnizadamente con las del Estado Islámico, cuyos contingentes podrían, de pronto, acceder a las armas químicas, lo que generaría un cuadro realmente de pesadilla.

Ante la existencia de un enemigo común, esto es del Estado Islámico, algún grado de coordinación en el andar con esos dos países parece necesario y deberá previsiblemente desarrollarse
Cuando la comunidad internacional -a través de la coalición internacional conformada recientemente- ha comenzado a atacar desde el aire al Estado Islámico también en territorio sirio, la confiabilidad del régimen despótico de Bashar al-Assad, a la luz de sus antecedentes y de sus recientes conductas, no puede asumirse. Para nada. Tampoco la de su defensor y sostenedor incondicional: Irán. Y, menos aún, "Hezbollah", el efectivo brazo armado terrosita libanés auspiciado y mantenido por el régimen iraní.

No obstante, ante la existencia de un enemigo común, esto es del Estado Islámico, algún grado de coordinación en el andar con esos dos países parece necesario y deberá previsiblemente desarrollarse. Porque ello parece inevitable, aún ante la comprensible ausencia de confianza respecto de todos ellos.

Ambos regímenes -los de Irán y Siria- son violadores permanentes de los derechos humanos de sus pueblos. Y al propio Bashar al-Assad le cabe la gravísima responsabilidad por el uso de armas químicas contra su propio pueblo, lo que constituye un flagrante crimen de guerra, esto es un delito de lesa humanidad cometido en tiempos de conflictos armados internos. Tan sólo esto justifica actuar con una enorme desconfianza en el andar. Parecería bastante obvio.

El autor fue embajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas.

lunes, 7 de octubre de 2013

Comenzaron a destruir el arsenal químico de Siria

(El Mundo) - Los expertos de la ONU que están en Damasco destruyeron o desmantelaron "cabezas de misiles, bombas aéreas y equipos para mezclar sustancias químicas" en su primer día en el campo

NUEVA YORK.- En el inicio de la destrucción del arsenal químico de Siria, una condición que aceptó el presidente Bashar al-Assad para evitar el ataque de Estados Unidos, el equipo de expertos internacionales destruyó hoy cabezas de misiles, bombas y equipos para mezclar químicos, informó la ONU.

Los expertos supervisaron a personal sirio que "usó sopletes y máquinas trituradoras para destruir o inutilizar una gama de objetos", indicó el comunicado divulgado por la ONU y la Organización para la Prohibición de Armas Químicas (OPAQ). Además, agregan que el mismo operativo será repetido "en los próximos días".

Los trabajadores destruyeron o desmantelaron "una variedad de objetos" como "cabezas de misiles, bombas aéreas y equipos para mezclar sustancias químicas", añadió el comunicado.

Los expertos de las Naciones Unidas y la OPAQ llegaron a Damasco para comenzar las verificaciones de las armas químicas que estaban en manos del régimen y para proceder su destrucción, según la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU que ellos aseguraron que cumplirían.

La resolución que dio inicio el ambicioso programa fue desencadenada por un ataque con armas químicas a mediados de agosto en el que murieron cientos de civiles en las afueras de Damasco y que derivó en un inusual consenso en las Naciones Unidas. "El proceso de destrucción del programa de armas químicas sirias comenzó hoy", afirmó en un comunicado el organismo, confirmando los comentarios iniciales de un agente de la ONU en Damasco.

El equipo internacional también está "observando, verificando y reportando" si el gobierno de Al-Assad suministró la información apropiada sobre su arsenal químico.

El Consejo de Seguridad de la ONU aprobó el 27 de septiembre pasado una resolución que apoya el plan ruso-estadounidense enviado a la OPAQ para el desmantelamiento de las armas químicas sirias, tras el ataque de gas sarín que mató a cientos de personas en agosto pasado.

Bajo este plan, las instalaciones de mezcla y producción de químicos deben ser destruidas antes del 1° de noviembre. El programa completo, que se cree incluye 1000 toneladas de agentes tóxicos, debería ser eliminado para mediados del año próximo.

Se espera que el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, envíe mañana un informe al Consejo de Seguridad con más detalles de la logística de la que es considerada una de las mayores y más peligrosas operaciones de desarme nunca llevadas a cabo, puesto que Siria todavía se encuentra en guerra.

Agencias AFP y AP.

lunes, 16 de septiembre de 2013

Científicos del Ejército de los EE. UU. investigan nuevas tecnologías para capacidades de detección rápida y precisa

El Centro de Química Biológica Edgewood del Ejército de los Estados Unidos en Maryland, evaluó la tecnología ATP-3M Clean Trace Surface, que concuerda con los criterios que buscaban los científicos: simple, compacta y económica. El dispositivo comprueba la presencia de adenosín trifosfatos, que pueden indicar la presencia de un agente biológico. (Foto: Cortesía de Trafalgar Scientific)Dialogo - El Centro de Química Biológica Edgewood del Ejército de los Estados Unidos en Maryland, evaluó la tecnología ATP-3M Clean Trace Surface, que concuerda con los criterios que buscaban los científicos: simple, compacta y económica. El dispositivo comprueba la presencia de adenosín trifosfatos, que pueden indicar la presencia de un agente biológico. (Foto: Cortesía de Trafalgar Scientific)

El personal de socorro suele hallar polvos sospechosos, para lo cual deberían contar con tecnología que les permita analizar las muestras e identificar si se trata de agentes biológicos o químicos.

Con la tecnología actual se pueden realizar pruebas para determinar si existen o no proteínas en la muestra, un factor que indicaría si la muestra está activa o si tiene vida. El nivel de especificidad que se obtiene con esta prueba es bajo; los falsos positivos son comunes y los costos son muy altos: una prueba cuesta US$26.

Los investigadores del Centro de Química Biológica Edgewood del Ejército de los Estados Unidos (ECBC) están buscando tecnologías alternativas que sean más efectivas y económicas. Originalmente financiado gracias a la Sección 219, un esfuerzo del ECBC diseñado para fomentar la investigación aplicada innovadora con fondos adicionales provenientes del Departamento de Seguridad Interna (DHS, por sus siglas en inglés), el equipo evaluó tecnologías existentes para hallar un dispositivo casi listo para poder utilizarse en el campo y determinar qué hace falta para que lo puedan utilizar soldados o el personal de socorro.

El equipo ECBC evaluó diversas tecnologías de preselección y descubrió que, si bien varias podrían ser útiles para detectar una amenaza biológica, los problemas vinculados a la baja precisión y falsos positivos requieren investigación adicional de alto costo para lograr un diagnóstico acertado. Durante la investigación que realizaron científicos del ECBC sobre tecnología existente, hallaron el informe Cara Technology Limited (informe 30606), que hablaba sobre el uso de tecnología basada en adenosín-trifosfatos para detectar contaminación en superficies de alimentos.

Adenosín-trifosfato o ATP es uno de los principales proveedores de energía en las células y todos los organismos capaces de reproducirse cuentan con ello. Históricamente, se creía que las esporas no tenían cantidades detectables de ATP en su superficie, aunque los últimos hallazgos han indicado lo contrario.
“Esto es muy alentador, ya que nos abre el camino hacia la investigación de nuevas tecnologías que podrían analizar polvos sospechosos de forma más efectiva, en comparación a lo que existe actualmente en el mercado para uso del personal de socorro”, señaló James Wright, químico de la División BioScience del ECBC. “Hace 50 años, se realizaron muchas estimaciones que ya no se sostienen. Actualmente, estamos descubriendo que podemos analizar en una magnitud mucho menor de lo que habíamos pensado”.

Uno de los sistemas que el equipo eligió evaluar es la tecnología ATP-3M Clean Trace Surface, que reúne los criterios que buscaban: simple, compacta y económica. Otra característica importante es que los costos iniciales son comparables con los de las tecnologías actuales, aunque cada prueba cuesta US$3 por muestra. Se trata del 10 por ciento de los costos recurrentes de lo que se utiliza actualmente, lo cual significa un significativo ahorro a largo plazo.

El equipo seguirá evaluando otros sistemas basados en ATP. Según Wright, el objetivo es identificar el equipo adecuado que deberá estar en las manos del personal de socorro o de soldados, y la tecnología basada en ATP podría ser la mejor herramienta para expandir lo que actualmente está en el mercado. Uno de los beneficios más importantes de la tecnología ATP es que si una prueba da negativo, el personal de socorro sabrá que la muestra no constituye una amenaza. Con la tecnología actual, se puede obtener un resultado positivo si se encuentra alguna proteína, incluso si es inofensiva.

“Esa es la cuestión con el detector actual. Si se trata de un polvo inocuo que contiene proteínas, dará resultado positivo, por lo cual deberá cerrarse la zona y enviar la muestra al laboratorio de referencia y el laboratorio u oficina estará cerrado durante todo ese tiempo”, manifestó Wright. “Los productos biológicos procesados o altamente refinados, como es el caso de los polvos proteicos o cremas a base de proteínas, no llevan ATP pero sí contienen proteínas. Por lo tanto, si la prueba de ATP da negativo, sabremos que la muestra no está activa o viva y, desde el punto de vista biológico, no tenemos que preocuparnos al respecto”.

El ECBC presentó una segunda propuesta para este proyecto, recientemente aprobado por el DHS, para continuar la prueba de la tecnología 3M en función de los estrictos estándares internacionales ASTM en comparación directa con la actual tecnología. El equipo espera que luego de un año de esfuerzos, la tecnología 3M llegue al personal de primera respuesta en uno o dos años.

miércoles, 11 de septiembre de 2013

La maldición de las armas químicas

En una de sus intervenciones durante la reciente reunión del G-20, nuestra Presidenta, con su habitual afán de protagonismo, se preguntó por qué es distinto matar con armas químicas, que con armas convencionales.

Más allá de que ciertamente debió haber sido previamente advertida sobre esa cuestión por sus asesores de política exterior, la mera formulación de semejante pregunta seguramente asombró, con razón, a muchos. Quizás todavía más que el insólito reconocimiento de las limitaciones y dificultades que le genera el idioma inglés.

Hace pocos días, Steven Erlanger, desde las columnas del The New York Times le contestó la pregunta, aunque sin mencionarla. Porque la condena universal del uso de armas de destrucción masiva es realmente de vieja data. Se remonta a 1675, cuando tanto Francia como el Sacro Imperio Romano acordaran no utilizar balas cargadas con venenos. Lo que fue seguido, algo más tarde, por la prohibición expresa contenida en la Convención de La Haya, de 1899: Armas letales de destrucción masiva que matan indiscriminadamente, a través del sistema nervioso, por asfixia o envenenamiento.

 



Aunque, en rigor, el rechazo -inequívoco, absoluto y universal- de las armas químicas se produjo como consecuencia de los horrores provocados por su uso en la Primera Guerra Mundial, donde Alemania fue el primer beligerante en usarlas masivamente. En Ypres. En abril de 1915, en una acción militar en la que murieran más de 6000 soldados franceses y británicos.

Pese a que apenas un 2% de los muertos en esa guerra fallecieron como consecuencia del uso de armas químicas, la comprensible repulsión que ellas generaran trajo como consecuencia su prohibición, materializada a través del Protocolo de Ginebra de 1925, que fuera oportunamente suscripto por la propia Siria. Norma que pertenece al corazón mismo del derecho internacional de la guerra, que está en vigor desde 1928 y ha sido desde entonces de aceptación universal.

Durante la Segunda Guerra Mundial, ninguna de las partes combatientes utilizó armas químicas en las batallas que fueran libradas. Los nazis, no obstante, las usaron ciertamente en relación con el infame genocidio cometido contra los judíos y con las persecuciones despiadadas que ellos pusieran en marcha contra otros grupos, incluyendo a los gitanos.

El uso de las armas químicas se reiteró, no obstante en 1935, por parte del fascismo italiano, en Abisinia y Etiopía y, luego, por parte de Japón, en 1940-41, que recurriera a ellas en territorio chino. Más tarde, en 1965-67, fueron usadas por el dictador egipcio Gamal Abdel Nasser durante la guerra de Yemen. Y también se las utilizó, en la guerra de Vietnam, con el recurso al uso masivo por parte de los norteamericanos del defoliante denominado "agente naranja", que tuvo ciertamente algún impacto colateral en la salud humana de todos aquellos que quedaran expuestos a sus consecuencias.

El peor incidente de los tiempos recientes provocado por las armas químicas ocurrió durante la guerra que enfrentara a Irán e Irak, a comienzos de la década de los 80. Sadam Hussein las utilizó entonces reiteradamente contra los iraníes, así como contra su propio pueblo. Más concretamente, contra los kurdos, en Halabja, una ciudad en una zona montañosa donde murieron cerca de 5000 personas, en su enorme mayoría civiles inocentes, incluyendo miles de mujeres y niños.


Se las suele denominar las armas nucleares de los pobres

Este terrible episodio provocó la firma de la Convención sobre Armas Químicas de 1993, que ha estado en vigor desde 1997, que no sólo prohíbe el uso en cualquier circunstancia, sino la fabricación y la transferencia de este tipo de armas de destrucción masiva. Por ello se estructuró la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas, con sede en La Haya, que fuera -hasta no hace mucho- presidida por un embajador de nuestro país, Rogelio Pfirter, de excelente desempeño. La autoritaria Siria, cabe puntualizar, no forma parte de ella. Tampoco Corea del Norte, Angola, la recién nacida Sudán del Sur, ni Egipto.

Hablamos de armas letales de destrucción masiva que matan indiscriminadamente, a través del sistema nervioso, por asfixia o envenenamiento por la inhalación de las mismas. Se esté despierto o dormido. En casa o en la calle. Pero masivamente, siempre. Algunas, además continúan asesinando por un tiempo, aun después de haber sido utilizadas, cual sicarios invisibles.

Las armas químicas son, desgraciadamente, relativamente fáciles de producir sin que se requiera mayor esfuerzo económico, ni tecnológico, razón por la cual se las suele denominar las armas nucleares de los pobres.
Por todo esto hoy buena parte de la población israelí convive con máscaras de gas. Y por todo esto también, la comunidad internacional las prohíbe expresamente. Desde hace rato ya. Con normas convencionales universales, que son del dominio público. Con la más absoluta razón..

jueves, 4 de abril de 2013

EE.UU. prepara un batallón químico contra posibles ataques de Corea del Norte


AFP - Jung Yeon-Je- (RT.Com) - EE.UU. ha desplegado en Corea del Sur un batallón químico para hacer frente a ataques nucleares, biológicos y químicos procedentes del Norte, después de que Pyongyang amenazara con emplear 'armas nucleares' contra el país norteamericano.
Se trata de unos 250 soldados del batallón químico número 23 del Ejército de EE.UU. que regresaron a Corea del Sur hace unos meses. 

Las fuerzas que componían dicho escuadrón abandonaron Corea del Sur en 2004. Sin embargo, en enero de este año regresaron a ese país asiático para apoyar a militares surcoreanos y estadounidenses que se encuentran allí, ante las continuas amenazas de Pyongyang a Washington y Seúl.

Las tropas mostraron este jueves su equipo especial de protección ante agentes químicos en un acto para celebrar su retorno oficial a la segunda división de infantería, ubicada en Uijeongbu, al norte de Seúl.
El Comité Norcoreano para la Reunificación Pacífica de la Patria criticó duramente este despliegue.
"Durante la guerra de Corea, EE.UU. utilizó indiscriminadamente armas biológicas y químicas contra el pueblo coreano", declaró el comité este miércoles. "EE.UU. pretende llevar a cabo de nuevo esos crímenes de lesa humanidad", afirmó.

La tensión en la península coreana, que aumentó tras la aprobación por el Consejo de Seguridad de la ONU de nuevas sanciones contra Corea del Norte en respuesta a su tercera prueba nuclear, se agudizó aún más después de que se conociera que Corea del Sur y EE.UU. utilizan bombarderos estratégicos B-52 y submarinos nucleares en las maniobras militares conjuntas que realizan en la región.
Desde entonces, el régimen de Kim Jong-un ha endurecido su retórica belicista. De hecho, este jueves el Ejército norcoreano anunció que emprenderá una serie de acciones militares con el uso de armas nucleares contra EE.UU.

Texto completo en: http://actualidad.rt.com/actualidad/view/90815-eeuu-nuclear-corea-norte-batallon-

lunes, 25 de marzo de 2013

Washington Post: EE.UU. tiene planes de bombardear Siria


(RT) - El Pentágono tiene preparada una serie de "opciones calibradas", entre bombardeos aéreos y envío de tropas, para tomar el control sobre los lugares de almacenamiento de armas químicas en Siria, ha filtrado el diario estadounidense Washington Post.
Washington Post: EE.UU. tiene planes de bombardear Siria
ADaniel Piris / AFP

Al mismo tiempo, el diario detalla que los oficiales no dan los pasos necesarios para llevar estas medidas adelante, debido a los temores ante una posible reacción drástica de la comunidad internacional y la falta de coordinación con los aliados regionales. "Si tuviéramos que intervenir mañana, diría que no estamos preparados", aseguró al Washington Post uno de los miembros de la Administración de Barack Obama bajo anonimato.

El funcionario, que está participando en los preparativos para 'asegurar' los arsenales sirios de armas químicas, puntualizó: "Lo que queremos evitar es tener unas tropas protegiendo el lugar, mientras otras tropas lo están bombardeando".

Cabe recordar que las autoridades sirias acusan a los rebeldes de haber recurrido a las armas químicas el pasado 19 de marzo en la provincia de Alepo y exhorta a la ONU a que investigue el caso. La oposición, a su vez, asegura que fueron las tropas gubernamentales las que lanzaron un misil con carga química. Como resultado del ataque murieron 26 personas y otras 110 resultaron heridas.

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, se comprometió a que la correspondiente investigación comience "lo antes posible en la práctica". Moscú, a su vez, insistió en que en la investigación deben participar también químicos rusos y chinos.

Texto completo en: http://actualidad.rt.com/actualidad/view/89937-eeuu-plan-bombardeo-siria

jueves, 7 de mayo de 2009

Opinión: ¿Es la gripe porcina un arma biológica?

Por Paul Joseph Watson
Hay algunos factores que sugieren que la gripe porcina matando gente en México pueda ser un arma biológica, pero obviamente no se pueden extraer conclusiones en este momento. La Organización Mundial de la Salud y el gobierno de los EE.UU. se han apresurado a negar esas reclamaciones. El virus de la gripe porcina se describe como una cepa completamente nueva, una mezcla intercontinentales de recursos humanos, los virus de la gripe aviar y porcina. Sin embargo, a no se han notificado infecciones por el H1N1 de los cerdos.

Según una fuente conocida de los ex oficiales de la NSA Wayne Madsen, “Un científico de las Naciones Unidas, que ha examinado el brote del mortal virus de Ébola en África, así como a víctimas del VIH/SIDA, la conclusión de que el H1N1 posee ciertos ” vectores “que sugieren que la nueva cepa de gripe ha sido genéticamente fabricada como arma militar de guerra biológica.

Madsen afirma que su fuente, y otra en Indonesia, están “convencidos de que el actual brote de una nueva cepa de gripe porcina en México y en algunas partes de los Estados Unidos es el resultado de la introducción de un patógeno humano de ingeniería que podría resultar en una generalizada pandemía mundial, con consecuencias potencialmente catastróficas para el hogar y los viajes internacionales y el comercio. “ Sin embargo, es importante subrayar que es demasiado pronto para hacer esta suposición. Tenemos que tener en cuenta que el número de víctimas ha sido relativamente bajo si se tiene en cuenta el hecho de que cientos de miles de personas en México contraen cada año las enfermedades infecciosas relacionadas con la pobreza como la tuberculosis y la malaria.

martes, 9 de diciembre de 2008

La unidad japonesa 731

Al terminar la Primera Guerra Mundial en 1918 los médicos de ejército japonés comenzaron a estudiar los productos químicos y biológicos usados durante los combates en Europa. El Comandante Terunobu Hasebe fue asignado para controlar los resultados obtenidos por un equipo de 40 científicos dirigidos por el doctor Ito. Pronto las observaciones del grupo de expertos demostraron que se trataban de armas capaces de producir devastaciones masivas en los ejércitos enemigos, pero para el orgulloso ejército japonés aquello resultó demasiado deshonorable. Sin embargo, esta actitud cambiaría tras el viaje de un, entonces, desconocido médico a occidente.

Ishii Shiro se graduó en la Universidad de Kyoto en 1920, e inmediatamente entró en el ejército. En 1924, volvió a la Universidad de Kyoto para cursar estudios especializados, casándose con la hija de Torasaburo Akira presidente de la universidad, doctorándose en 1927. Un año después fue enviado a Europa con el cargo de agregado militar, viajando durante dos años en diversas ocasiones a América, familiarizándose con las investigaciones biológicas de los países Occidentales. A su regreso a Japón se consagró a promover, investigación y fabricar armas biológicas. Su teoría se basaba en que la guerra moderna sólo podría ser ganada con el uso de la ciencia y su capacidad para producir armas de destrucción masiva.
Un hecho fortuito ayudó a implantar las teorías de Ishii. Tras su regreso de Europa, un tipo de meningitis hizo erupción en Shikoku. Ishii diseñó un filtro de agua especial que ayudó a parar la expansión de la enfermedad. Su capacidad como bacteriólogo comenzó a ser famosa, sobre todo en el ejército, donde presentó la epidemia como una muestra del resultado que podían dar sus armas científicas.
Las armas biológicas industriales resultaban ideales para su país cuyos recursos naturales eran muy pobres. En plena carrera armamentística, poco importó su falta de moralidad, Ishii encontró partidarios poderosos de sus ideas en el ejército: el Coronel Tetsuzan Nagata, jefe de asuntos militares; el Coronel Yoriniichi Suzuki, jefe de lST, la sección táctica del Estado Mayor del Ejército Imperial; el Coronel Ryuiji Kajitsuka jefe de buró médico del ejército; y el Coronel Chikahiko Koizumi, cirujano jefe del Ejército. El apoyo definitivo vino de la mano del Ministro del Ejército Sadao Araki líder de la facción fundamentalista del ejército "proceder imperial".
El 18 de septiembre de 1931, Japón ocupó el todo del nordeste de China. Ishii y su unidad para investigación bacteriológica se estableció al norte de Manchuria, en donde el ejército de Kuantung podía mantener un suministro ilimitado de prisioneros chinos para realizar toda clase de experimentos humanos.

Al final de agosto, 1932, Ishii llevó un grupo de 10 científicos de la Universidad Médica del Ejército hacer una gira de Manchuria y regresó con la decisión para asentar definitivamente su centro de investigaciones en un lugar cerca del rió Peiyin a 20 kilómetros sur de Harbin. El centro se inauguró a finales de 1932 bajo el nombre de Unidad de Kamo o Unidad de Togo. Ishii fue promovido a coronel y recibió un presupuesto de 200.000 yens.

En 1936 se establecieron definitivamente dos unidades por orden de Emperador Hirohito: una era la unidad de Ishii bajo el nombre de "Prevención Epidémica y Sección de purificación de Agua del Ejército de Kuantung" (el nombre no se cambió a Unidad 731 hasta las 1941), que fue trasladada a una nueva base en Pingfan a 20 kilómetros al sudoeste de Harbin. La segunda fue la Unidad de Yujiro Wakamatsu (después cambió a Unidad 100) estableciéndose en Mengchiatun, cerca de Changchun, con el nombre de “Sección de Prevención de la Enfermedad Veterinaria del Ejército de Kuantung”. En junio de 1938, la Unidad 731 tuvo lista su base de Pingfang que ocupaba un área de 32 kilómetros cuadrados ocupada por 3.000 personas entre científicos y técnicos.
En la campaña del 13 de agosto de 1937, y ante la atenta mirada de las armadas occidentales, el ejército japonés usó gas venenoso contra las tropas chinas. Antes de entrar en guerra contra los aliados Japón usó por lo menos en cinco ocasiones productos de guerra bacteriológica en China, intentando producir epidemias y plagas: el 4 de octubre de 1940 un avión japonés dejó caer bacterias en Chuhsien, provincia de Chechiang, causando la muerte de 21 personas; el 29 del mismo mes otro avión japonés lanzó bacterias sobre Ningpo, igualmente en Chechiang, matando a 99 personas; el 28 de noviembre del mismo año, los aliados se enteraron de que aviones japoneses habían dejado caer gérmenes en Chinhua pero no produjeron víctimas; en enero 1941 Japón extendió gérmenes en Suiyuan y Shansi causando erupciones epidémicas de cierta consideración.

Estados Unidos, ante estos resultados no tomó el programa biológico japonés en serio, posiblemente porque Japón estaba muy lejos y no podría lanzar un ataque masivo contra el continente americano. Los informes de la época, sorpresivamente, también afirman que los militares estadounidenses creían que los japoneses serían incapaces de desarrollar sofisticadas armas biológicas sin la ayuda de “hombres blancos”. En agosto 1942, el periódico médico Rocky Mountain publicó un largo artículo con el título "Pruebas de guerra de gérmenes japonesas contra chinos” asombrando a los desprevenidos americanos.
Entre el gran número de prisioneros japoneses capturados en el Pacífico Sur se habían localizados a médicos especializados en la guerra de destrucción masiva. Se averiguó que Japón sólo les había dejado saber lo que les convenía antes de entrar en guerra. Su programa se encontraba mucho más avanzado de lo que jamás habían sospechado. Los americanos se enteraron entonces que Tokio era el centro para la experimentación biológica y por primera vez surgió el nombre de Ishii Shiro como precursor de la guerra biológica japonesa con su unidad camuflada como especialistas en prevención epidémica tras la oficina principal de purificación de agua a Harbin. De pronto, el tamaño de Unidad 731 y sus bombas de gérmenes y virus resultaron un peligro real.

La enorme distancia que separaba a Japón de Estados Unidos parecía su protección más segura, pero los japoneses habían ideado un sistema increíblemente sencillo y barato de alcanzar el continente enemigo. Varios sumergibles nipones ya habían lanzado globos con cargas incendiarias sobre las costas de Estados Unidos y Canadá. Los aliados los consideraban como un arma ridícula que no obtenía ningún resultado, sólo producía pequeños incendios. Aquellos incendios eran observados desde los sumergibles anotándose el éxito o el fracaso de alcanzar la costa, de tal modo que Ishii y sus hombres pudieran calcular la cantidad de globos que se debían lanzar con armas biológicas para que pese a los fallos su resultado fuera letal. Los globos “Fugo” resultaron un peligro inesperado.
Sólo una semana después de Japón se rindió, el coronel Sanders se encontraba entre el primer grupo de americanos que aterrizó en Japón. Su misión era localizar la máquina de guerra biológica japonesa y al propio Ishii lo más pronto posible. En los siguientes tres meses, Sanders interrogó a muchos miembros militares y científicos de Unidad 731, entre ellos a Yoshijiro Umezu, Jefe del Personal del Ejército de Kuantung, al Comandante en Jefe del Ejército, el diputado coronel Tomosa Masuda, al especialista Jun'ichi Kaneko, pero no el propio Ishii que siempre se le escapaba de las manos.
En septiembre de 1945, Sanders descubrió que la Unidad 731 estaba envuelta en horrorosos experimentos con humanos. Informado el general MacArthur de las increíbles torturas y suplicios por los que habían pasado, no sólo los presos chinos, sino los propios americanos contestó: "Necesitamos más evidencias. Simplemente no podemos actuar sin más. Siga yendo. Haga más preguntas. Y quédese callado sobre todo esto".

Sanders estuvo sólo diez semanas en Japón pues comenzó a sentirse enfermo. Se trataba de una tuberculosis que tardó en curar dos años. La segunda fase de investigación fue realizada por el teniente coronel Arvo T. Thompson, un veterinario.

Cuando Coronel Thompson llegó a Japón, el Tribunal Militar Internacional para el Este Lejano apenas había comenzado sus juicios sobre los criminales de guerra japoneses. Por fin fue localizado Ishii Shiro. Intentando ocultarlo a los soviéticos se le declaró muerto, se publicó la noticia en los periódicos y se simuló un entierro en su pueblo natal. El interrogatorio de Ishii duró desde 17 de enero al 25 de febrero de 1946.

Ishii cambió sus conocimientos no sólo por su indulto y el de sus hombres; también por que fuera borrado por completo su historial y pudiera llevar una vida normal. Shiro Ishii tras su estancia en Estados Unidos volvió al Japón recibiendo los máximos honores. Murió en 1959 de un cáncer en la garganta tras haber sido gobernador de Tokio, presidente de la Asociación Médica y del Comité Olímpico del Japón en la posguerra.

Aquella protección a unos científicos que causaron el sufrimiento y el dolor sin el menor remordimiento repelió a muchos de los americanos que intervinieron en su protección y ocultamiento. El coronel Thompson terminó suicidándose y el general MacArthur se manifestó en contra de aquella actuación de su gobierno y fue retirado de la misión por petición propia.
Experimentos con seres humanos similares a los realizados por el grupo de Ishii, se habían condenado como crímenes de guerra por el Tribunal Militar Internacional en el juicio contra los criminales de guerra nazis, comenzado en Nüremberg el 30 de septiembre de 1946. Sin embargo, el gobierno de Estados Unidos perdonó a los científicos japoneses a cambio de sus secretos en la guerra bacteriológica amparándose en la excusa de que se aproximaba un posible enfrentamiento con la Unión Soviética. Experimentos realizados por la unidad 731.
-Disección de personas vivas para experimentos de laboratorio y en ocasiones asesinados simplemente para documentar la muerte. El número de personas utilizado para este fin iba de las 400 a las 600 cada año.
-A partir de la segunda mitad de 1940, las tropas agresoras japonesas empezaron el uso a gran escala de armas bacteriológicas, y desencadenaron todo tipo de enfermedades infecciosas como el cólera, el tifus, la pestilencia, ántrax, difteria y bacteria de la disentería.
- Congelaban a los prisioneros y los sometían a técnicas de deshidratación severas y documentaban la agonía.
-Los exponían a bombas para aprender a curar a los heridos japoneses. Bombardearon poblados y ciudades chinas con pulgas infectadas y dieron a los niños golosinas con ántrax. Después entraban para comprobar los daños a la población y se llevaban enfermos todavía vivos para abrirlos y perfeccionar el arma.
-Contaminaron las fuentes de agua.
-Algunos de los experimentos llevados a cabo allí incluían inyectar a los sujetos con bacteria causantes de la peste bubónica producidas en moscas infectadas, para luego registrar la evolución de la enfermedad e incluso disecarlos en estado consciente.
-Los japoneses no dejaron nada sin probar: hongos, fiebre amarilla, tularemia, hepatitis, gangrena gaseosa, tétano, cólera, disentería, fiebre escarlata, ántrax, muermo, encefalitis de las garrapatas, fiebre hemorrágica, difteria, neumonía, meningitis cerebroespinal, enfermedades venéreas, peste bubónica, tifus, tuberculosis y otras endémicas de China y Manchuria.
-Realizaron pruebas con cianuro, arsénico, heroína, con veneno de serpientes y de pez erizo. En este programa murieron más de 10.000 personas.
-Algunos murieron como consecuencia de las investigaciones. Otros fueron ejecutados cuando quedaron tan débiles que no podían continuar en la Unidad 731 y en otros tantos puntos se hicieron tests con insectos, y todo tipo de gérmenes. Se probaba la resistencia humana al botulismo, ántrax, brucelosis, cólera, disentería, fiebre hemorrágica, sífilis y también la resistencia a los rayos X.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...