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viernes, 16 de marzo de 2018

El agente nervioso contra el ex espía ruso envenenado pudo esconderse en la valija de su hija

Video. Una de las últimas imágenes del ex espía ruso Serguei Skripal en un comercio de Salisbury (AFP).
(Clarin.com) - Los afirman fuentes de inteligencia citadas por un diario británico. Creen que se usó a Yulia Skripal para atacar a su padre.



El exespía ruso Sergei Skripal, de 66 años, y su hija, de 33, fueron atacados el pasado 4 de marzo con un agente nervioso militar de fabricación rusa y permanecen en "estado crítico". 

Espías, venenos y dos potencias mundiales en pugna. Los elementos no forman parte de una película de acción, aunque podrían, sino del episodio que tiene en vilo a Europa y podría abrir las puertas de una segunda Guerra Fría.

El envenamiento del ex espía ruso Sergei Skripal en Reino Unido suma un nueva capítulo, ya que trascendió que el agente nervioso que que lo dejó al borde de la muerte en Inglaterra hace doce días pudo haber sido escondido en el equipaje de su hija Yulia, hallada inconsciente junto a él, antes de que ésta abandonara Moscú.

La versión fue publicada por el diario británico The Daily Telegraph que, citando a fuentes de los servicios secretos afirma que se baraja ahora esta nueva hipótesis para explicar el envenenamiento el pasado día 4 del exespía, de 66 años, y de su hija, de 33, que siguen hospitalizados en un centro médico de la localidad de Salisbury (sur de Inglaterra) en "estado crítico".

Las mismas fuentes, no identificadas, señalaron al periódico que están convencidas de que el componente químico de tipo militar y fabricación rusa, denominado Novichok, usado en la agresión, fue escondido en el equipaje que portaba Yulia Skripal, antes de que ésta tomara un vuelo a Londres para visitar a su padre.

Según esa teoría, la toxina pudo haber impregnado algún artículo del vestuario o de los cosméticos de Yulia, o algún otro objeto guardado en la maleta, que pudo abrirse en el domicilio inglés de Skripal, en la citada localidad de Salisbury. Eso implicaría, apunta el Telegraph, a que la hija del ex-agente doble fue tomada como objetivo de manera deliberada a fin de atacar a su padre.

Mientras la policía y efectivos del ejército británico siguen investigando en el lugar de los hechos para tratar de esclarecer las circunstancias del incidente, las tensiones entre el Reino Unido y Rusia se tensaron en los últimos días por las acusaciones de Londres contra Moscú por estar detrás del envenenamiento.

La primera ministra británica, Theresa May, que visitó este jueves Salisbury para "agradecer" las labores realizadas por los servicios de emergencia ante lo ocurrido, anunció esta semana la expulsión de 23 diplomáticos rusos frente a la actitud de "completo deprecio" mostrada por el Kremlin ante los hechos. May reveló además una batería de medidas de represalias que su Ejecutivo adoptará contra Rusia, entre ellas la suspensión de las relaciones bilaterales a alto nivel, un aumento de los controles a ciudadanos rusos que visiten el Reino Unido al tiempo que confirmó que no habrá representación británica por parte de la realeza ni dignatarios en el Mundial de Fútbol de Rusia este verano.

Rusia ha negado desde el primer momento cualquier implicación en el suceso y su ministro de Exteriores, Sergei Lavrov, aseguró que prepara represalias contra este país y que las anunciará pronto.

Los principales aliados del Reino Unido, Estados Unidos, Francia y Alemania, mostraron este jueves públicamente su apoyo a este país, ante el agravamiento de la crisis.

En un comunicado conjunto, la canciller alemana, Angela Merkel, el presidente estadounidense, Donald Trump, y el francés, Emmanuel Macron, se unieron a la primera ministra británica para condenar el ataque y denunciar que se trata de la primera ofensiva en Europa con un agente nervioso desde la II Guerra Mundial.

El embajador ruso en Londres, Alexandr Yakovenko, definió hoy la relación con Reino Unido en el caso del envenenamiento del exespía Serguéi Skripal y su hija Yulia como una "gran partida de ajedrez". "Es una gran partida de ajedrez, que vamos a jugar", dijo el diplomático en una entrevista con la cadena de televisión local Rossía-24.

El embajador ruso en Londres habló del caso Skripal. (Rossia-24) . El diplomático definió el caso Skripal como una campaña informativa contra Rusia, que presenta un "gran número de incongruencias". Y agregó que el propósito de Rusia es "aclarar todas las circunstancias relacionadas con esta provocación (en referencia al envenenamiento de Skripal y su hija)".

"Llegará el día cuando el pueblo de Gran Bretaña entenderá que necesitan a otras personas en el Gobierno, que mantendrán otro tipo de relaciones con Rusia", manifestó Yakovenko, quien subrayó que Moscú siempre está abierta a la cooperación constructiva.

Yakovenko marcó que su país tiene una "paciencia estratégica", pero de ninguna manera tolera que se le hable del modo como lo hizo el ministro de Defensa británico, Gavin Williamson, quien dijo ayer que Rusia debería "irse y callarse".

"Nosotros tenemos una cultura política diferente; a propósito, en la declaraciones de las autoridades rusas nunca oirá groserías, como las que oímos de sus autoridades (de las británicas)", dijo Yakoveko al entrevistador.

La pintada frente a la embajada rusa. REUTERS/Hannah McKay
En las últimas horas, cerca de la embajada de Rusia en Londres y de la residencia del embajador en esa ciudad, apareció una llamativa pintada en la calle que llamó la atención de la agencia Reuters.


"Dine at the Russian Emabassy. Pasta Polonium, Spaguetti Sarin ​& Novichokolate . Who knows what we Put in", dice el irónico grafiti. Su traducción es: "Cene en la embajada de Rusia. Pasta Polonium (veneno con el que fue asesinado el -por el agente nervioso Novichok- usado contra Skripal). ¿Quién sabe qué le ponemos?". La última palabra es la traducción del apellido del presidente ruso Vladimir Putin al castellano. Put in quiere decir "poner en".

Fuente: EFE

jueves, 15 de marzo de 2018

El gas Novichok "está diseñado para producir daños irreparables y no tiene cura"

Cuidados. Militares británicos levantan con precaución algún elemento que pudo estar en contacto con el agente químico en Salisbury. AFPPor María Laura Avignolo - Clarin.com
Lo dice un científico que huyó de Rusia, especialista en guerra química. Fue el que usaron para atacar al ex espía ruso. En Salisbury hay al menos 60 personas afectadas.

Cuidados. Militares británicos levantan con precaución algún elemento que pudo estar en contacto con el agente químico en Salisbury. AFP

Al menos son 60 las víctimas colaterales del intento de asesinato del doble espía Sergei Skripal y su hija con el gas nervioso ruso Novichok en Salisbury. Vil Mirzayanov, un científico especialista en guerra química rusa que huyó 20 años atrás después de trabajar en el proyecto, dijo que cualquier persona expuesta “aún a pequeños partículas de este letal gas nervioso va a desarrollar síntomas en los años que vienen”.
"Está diseñado para producir irreparables daños al cuerpo humano y no tiene cura", especificó.

El doctor Mirzayanov, que huyó de Rusia en la década del 90, explicó que Sergei y Yulia Skripal “quedarán inválidos si sobreviven y van a necesitar asistencia médica por el resto de sus vidas” por el daño neurológico que sufrirán. “No tiene cura”, afirmó.

El científico describió los “dolores de cabeza, dificultades para enhebrar el pensamiento, coordinación, imposibilidad de respirar” como los signos más visibles de contaminación.

Cuando el servicio médico británico dijo que “había bajo riesgo para la salud” de los habitantes y luego se rectificó y pidió a los ciudadanos de Salisbury -que estuvieron en las cercanías de los lugares contaminados- que se bañaran y aislaran en bolsas de plástico zapatos, joyas, relojes y celulares, el doctor Mirzayanov alertó que “estas medidas no son suficientes”.

Para el, todas las personas expuestas a la contaminación “deben estar bajo una permanente vigilancia médica”.

La población de Salisbury se siente vulnerable ante estos trazos invisibles del gas nervioso, que ya han dejado a 60 personas afectadas. Al mismo tiempo, el gobierno advertía que solo existía un “bajo riesgo de contaminación”. Una falsa evaluación y un sistema de salud británico que no podía reconocer los síntomas inicialmente y los mandó a su casa. Desconocían el riesgo.

Hoy la población de Salisbury quiere seguridad y saber cómo va a afectar su vida, cuando sus calles están cubiertas de militares y científicos con trajes de protección. Se llevan objetos, automóviles, cocinas del restaurante Zizzis y mesas y todo lo que estuvo al alcance del paso del doble agente ruso y lo queman.

La policía antiterrorista está buscando poder construir un calendario del recorrido que hizo Skripal y su hija antes de colapsar en el banco del shopping Center el pasado 4 de marzo. Descubrieron su automóvil BMW en el parking del shopping center, que se convirtió en otro lugar de contaminación. Se llevaron hasta la grúa que la trasladó por su contaminación.

El Novichok fue diseñado en un laboratorio de un complejo militar soviético en el oeste de Uzbekistán, que era un laboratorio mayor para la guerra química de la entonces Unión Soviética. Fue descontaminado por especialistas norteamericanos en 1999, cuando se firmó un acuerdo para el desmantelamiento del instituto. En él operaban únicamente especialistas rusos y solo cuando se fueron en 1993, el verdadero alcance de sus creaciones comenzaron a conocerse.

El Novichok, que es una toxina formada por dos químicos, fue diseñada para que no fuera detectada por los inspectores internacionales. La testearon en las cercanías de Ustiurt, un desierto, violando los tratados que Moscú firmó. En Salisbury sería la primera vez que es usado.

El nombre Novichok significa “recién llegado” en ruso y se aplica un grupo de agentes nerviosos avanzados desarrollados por la Unión Soviética en las décadas de 1970 y 1980. Uno de los agentes incluidos en el grupo conocido como Novichok, el Novichok A-230, es descrito como entre 5 y 8 veces más potente que el agente nervioso VX, que se usó para asesinar al hermano del líder norcoreano.

Aunque algunas variantes del Novichok son líquidas, se cree que existen otras en estado sólido. También pueden esparcirse como un polvo extrafino.

Algunos de estos agentes son considerados “armas binarias”, lo que significa que el agente puede almacenarse dividido en dos ingredientes químicos menos tóxicos. Es cuando estos se mezclan y reaccionan cuando producen el agente tóxico activo.

El embajador británico ante la organización de Armas químicas con sede en La Haya acusó a Rusia de no declarar su stock de gas nerviosos a los organismos internacionales.

martes, 11 de abril de 2017

102 años de terror químico letal

102 años de terror químico letalPor Urgente 24
Guerra Química es la guerra que usa las propiedades químicas tóxicas de sustancias químicas para matar, herir o incapacitar al enemigo. La guerra química es diferente del uso de armas convencionales o armas nucleares porque los efectos destructivos de las armas químicas no tienen ninguna fuerza explosiva. 

El uso ofensivo de organismos vivos u otros productos tóxicos (como el carbunco o la toxina botulínica) no son considerados guerra química; sino que es llamado guerra biológica. Las armas químicas son clasificadas como armas de destrucción masiva por las Naciones Unidas, y su producción y almacenamiento fueron hechos ilegales por la convención de armas químicas de 1993. Sin embargo, evidentemente, se siguen usando.

Los gases más poderosos que se conocen son los que suelen ser clasificados como "vesicantes, paralizantes e incapacitantes".

El empleo de sustancias tóxicas en la guerra había sido prohibido por la Conferencia de la Haya en 1899, sin embargo, cuando los frentes se estabilizaron, los alemanes, que tenían una industria química muy desarrollada, pensaron en este tipo de armas como una solución para acabar con la guerra de trincheras.

A las 4 de la tarde del 22/04/1915 en el frente de Ypres en Bélgica, aprovechando el viento favorable, los alemanes abrieron unos recipientes cilíndricos de cloro y una nube tóxica se dirigió hacia las líneas francesas. La sorpresa y el pánico fueron totales. Tras sucesivos ataques, los alemanes consiguieron en unos días avanzar 16 kilómetros. El 1er. ataque causó 20.000 bajas, 5.000 de ellas fatales.

La respuesta inglesa apareció 6 meses más tarde.

La industria química y armamentística inició la producción de nuevos gases (fosgeno, bromuro de xileno, arsénico, ácido cianhídrico...). El repertorio del horror tóxico se fue ampliando. Los gases empezaron a lanzarse en bombas de artillería para evitar que un repentino cambio del viento hiciera que las propias tropas murieron asfixiadas. Los ejércitos desarrollaron sistemas de defensa y alarma. Los soldados tuvieron que proveerse de máscaras anti-gas, dando lugar a una de las múltiples imágenes siniestras de la Gran Guerra.

Cuando terminó el conflicto, los gases tóxicos habían causado 1.300.000 bajas, de las cuales 92.000 habían sido fatales.
Equipo de fútbol británico en Francia, con máscaras antigas en plena 1ra. Guerra Mundial. BIBLIOTECA NACIONAL DE FRANCIA
Equipo de fútbol británico en Francia, con máscaras antigas en plena 1ra. Guerra Mundial. BIBLIOTECA NACIONAL DE FRANCIA

Alberto Rojas escribió en El Mundo madrileño: "La muerte llegó con un silbido. Eran las 17:00 del 22 de abril de 1915. Los meteorólogos militares determinaron la fuerza y la dirección del viento y dieron la orden de abrir el gas, que salió por las bocas de miles de tubos y viajó de trinchera a trinchera en forma de nube verdosa en medio del campo de batalla. Primero murieron las ratas y los pájaros. Después, los hombres y los caballos comenzaron a asfixiarse.

El ejército francés entró en pánico y huyó de sus posiciones cerca de Ypres, dejando una cicatriz sin vida de diez kilómetros de largo en las líneas aliadas. Los alemanes, lejos de alegrarse por su victoria sin disparar un solo tiro, se negaron a ocupar la zona abandonada por miedo al gas venenoso.

El arma química irrumpía con terror en la guerra moderna. El cloro, la primera gran arma química de origen industrial, facilitado por el fabricante IG Farben -que lo usaba para el tinte de prendas de vestir- fue tan efectivo durante la Gran Guerra que aún se utiliza. Concretamente, por el régimen de Bashar Asad para gasear a la población civil de Jan Shijun.

Tras algunos experimentos más o menos mitificados de la Antigüedad, tal como las hogueras de alquitrán y azufre de los espartanos frente a las murallas de Atenas en la guerra del Peloponeso, la 1ra. Guerra Mundial marca un momento decisivo en el uso de estos venenos. El gas mostaza, la estrella de la guerra química, pesaba más que el aire y se extendía como un líquido entre los pies de los soldados hasta que empezaba a evaporarse. Las quemaduras que provocaba eran atroces, así como los daños a los ojos, los pulmones y otros órganos internos. La piel enrojecía y se llenaba de grandes ampollas.

En 1925, la 3ra. Convención de Ginebra prohibió el gas venenoso en una declaración que afirmaba: "El uso en guerra de gases asfixiantes, venenosos o de otro tipo, y de todos los líquidos, materiales o dispositivos análogos, han sido justamente condenados por la opinión pública del mundo civilizado".

En los años posteriores, varios países usaron estas armas de manera industrial: los británicos en Irak en 1920, el Ejército español en la guerra del Rif (1925), los italianos en la invasión de Etiopía (1935) y los japoneses en China (1941).

Uno de los heridos más célebres por este gas fue el propio Adolf Hitler, soldado de primera durante la Gran Guerra. Los biógrafos de Hitler sostienen que los daños que sufrió como soldado en la Gran Guerra le convencieron de no volver a recurrir a esos terrores químicos en la 2da. La realidad es que el Ejército alemán desarrolló agentes nerviosos como el gas sarín, también usado por Bashar Asad en Siria, el tabun y el soman. Si no los usaron, fue porque los servicios secretos pensaban que los aliados también los conocían y podían usarlos contra la población del Tercer Reich.

En cambio, no les importó incorporar a la llamada "solución final" el pesticida Zyclon B para culminar al genocidio nazi. Curiosamente, el hombre que lo creó en 1934, el judío alemán Fritz Haber, murió por los efectos de ese tóxico en las cámaras de gas.

Durante la Guerra Fría, USA usó el potente herbicida Agente Naranja para deforestar la selva de Vietnam, Camboya y Laos, que permitía esconderse a la guerrilla del Vietcong. Esta forma de guerra química mató a 400.000 personas, mientras que más de 500.000 niños nacidos más tarde han sufrido graves malformaciones por sus efectos duraderos. Entre 1962 y 1971, la aviación roció 76 millones de litros en el 20% de la superficie total de Vietnam.

Los egipcios usaron armas químicas contra los monárquicos yemenistas, desde 1963 hasta 1967.

En la guerra de Irán-Irak, Sadam Hussein y el general Ali Hassan al-Mayid, más conocido como Ali el Químico, recurrieron al uso del gas mostaza, similar al de la 1ra. Guerra Mundial, así como el gas sarín, tabun y VX, para provocar una matanza en Halabja, controlada en aquel momento por población kurda aliada de Teherán.

En la guerra de Siria se han usado este tipo de armas en varias ocasiones. Existen evidencias de ataques en Alepo (marzo de 2013, con 26 muertos), en Damasco (abril de 2013). El 21/08/2013, un bombardeo con gas sarín provocó 1.400 muertos en la localidad de Guta. El presidente sirio, Bashar Asad, ha negado siempre su responsabilidad en estos ataques pese a las evidencias tangibles del uso de su arsenal químico."
Pasado y presente de las armas químicas.

Pasado y presente de las armas químicas.

2017
Actualmente, todas las grandes potencias poseen armas enteramente silenciosas en sus arsenales: armas químicas (gases venenosos y compuestos tóxicos) y biológicas (gérmenes de enfermedades).

Como consecuencia del acelerado progreso de los conocimientos químicos que tuvo lugar en la segunda mitad de siglo XIX, la "guerra silenciosa" se convirtió en una posibilidad amenazadora.

Las armas químicas más débiles son los "gases lacrimógenos" o "agentes antimanifestaciones"; entre los más utilizados figuran el CN y el CS (siglas del código militar estadounidense).- El CN fue producido por primera vez en 1918, en los EEUU, para ser usados en combate.- El CS fue desarrollado en 1929, pero sus posibilidades como agente antimanifestaciones sólo fueron comprendidas a partir de la década de 1950.- El CS es menos tóxico que el CN, y por esa razón lo ha reemplazado ventajosamente.-

Es suficiente una pequeña cantidad de CS para provocar sensación de ardor en los ojos, lagrimeo abundante, dificultades para respirar, opresión en el pecho, náuseas, deseos de vomitar, secreción nasal y cierre involuntarios de los párpados.-

Si bien en las manifestaciones callejeras, el CS no ha causado ninguna víctima fatal, no cabe duda que su presencia en lugares cerrados puede causar la muerte.

Los gases "vomitivos" causan efectos más graves.- Uno de esos gases, el DM, fue preparado durante la Primera Guerra Mundial.- Sus efectos son semejantes a los causados por el CS, pero más graves, y pueden persistir por más de 20 minutos después que la víctima lo haya inhalado.- Aún más irritantes y tóxicos son los "agentes urticantes", llamados así porque los individuos afectados tienen la sensación de haber sido flagelados con hojas de hortiga.- Estos gases combinan sus efectos irritantes con una elevada toxicidad.

Igualmente terribles son los "agentes asfixiantes", en general gases letales que actúan a través de los pulmones.- Sus efectos iniciales son semejantes a la de los gases antimanifestaciones y vomitivos, pero después de períodos de aparente recuperación aparecen los efectos fatales.- La inhalación de "fosgeno" (gas muy irritante, mezcla de cloro y óxido de carbono) hace que el fluido sanguíneo penetre en os pulmones cubriendo la delicada membrana que permite la absorción de oxígeno por parte de los alvéolos; como consecuencia de ello, la víctima no recibe su dosis de oxígeno.- Por otra parte la pérdida de plasma vuelve la sangre más concentrada, lo que obliga al corazón a hacer mayores esfuerzos para bombearla.- Como precisamente en ese momento está faltando el oxígeno, la muerte se produce o por asfixia o por colapso cardíaco.
La foto es de 2013: Víctimas de un ataque con armas químicas en Siria.
La foto es de 2013: Víctimas de un ataque con armas químicas en Siria.

Los gases más poderosos que se conocen son los que suelen ser clasificados como "vesicantes, paralizantes e incapacitantes".

Los "vesicantes" producen pústulas sumamente dolorosas que pueden alcanzar varios centímetros de diámetro.- El ejemplo más conocido es el "gas de mostaza" (que nada tiene que ver con la mostaza comestible), denominado "rey de los gases".- Algunos de sus efectos se asemejan a los que produce el "fosgeno" en los pulmones.- Además causa lesiones oculares tan graves que muchas veces producen la ceguera.- Todas las áreas delicadas de la nariz, de la garganta y de los pulmones se ven gravemente afectadas, y su acción sobre el sistema reproductor de las células sanguíneas llega a causar la muerte.- Lo peor es que puede ser absorbido por la piel.-

Los agentes "paralizantes", llamados también "gases nerviosos", son los más violentos.- De 20 a 100 veces más tóxicos que cualquier otra química.- Hay dos tipos: los G y los V.- Los primeros, GA (tabun), GB (sarín) y GD (soman), descubiertos por los alemanes, hasta el menos poderoso de ellos es capaz de causar la muerte con una sola inhalación.- Los agentes V fueron desarrollados por los ingleses: son 300 veces más mortíferos que el "gas de mostaza".- Una gota tan pequeña que resulte invisible a simple vista, puede matar fácilmente a un hombre.

Los "paralizantes" afectan los nervios que controlan los músculos e inhiben las enzimas orgánicas que eliminan las sustancias formadas por los impulsos nerviosos.- Como los agentes V actúan también a través de la piel, el uso aislado de máscara antigás no ofrece protección suficiente.- Para evitar sus efectos es necesario cubrir todo el cuerpo con ropa especialmente creada para ello.- Finalmente los agentes "incapacitantes" pueden ser divididos en dos especies: físicos y psico-químicos.- Los físicos, dejan a la víctima temporariamente indefensa.- Los psico-químicos producen alucinaciones o furia maníaca.- Como no actúan a través de la piel, resulta relativamente fácil de protegerse de ellos.

sábado, 8 de abril de 2017

Dónde, cómo y cuándo atacó con armas químicas el régimen de Bashar al Assad en Siria

Por Fernanda Kobelinsky (Infobae.com) - fkobelinsky@infobae.com - El gobierno utilizó gas sarín y cloro para reprimir a su población. Aquí, la cronología de los crímenes desde el sangriento episodio de agosto de 2013 —que mató a más de 1.400 personas— hasta el del martes pasado, cuando murieron 86, entre ellos 25 niños.

Con ayuda de Human Right Watch, el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, las investigaciones publicadas en Times of Israel del politólogo Ely Karmon y las agencias AFP y Reuters, Infobae reconstruyó la cronología de los ataques químicos del régimen de Bashar al Assad.

En el mapa, se observan los ataques separados por año: en azul, los de 2013; en púrpura, los de 2014; en naranja, los de 2015; en marrón, los de 2016; y en amarillo, los de 2017. Se registraron 16 ciudades afectadas y muchas de ellas sufrieron más de un ataque.

A pesar de los trabajos de desarme de la Organización para la Prohibición de Armas Químicas, estos datos confirman la utilización de gas sarín y gas cloro por parte del régimen de Bashar al Assad.

El primero es un poderoso gas neurotóxico y, además de su inhalación, el simple contacto con la piel bloquea la transmisión del influjo nervioso y conduce a la muerte por paro cardiorespiratorio. La dosis letal para un adulto es de medio miligramo. Es inoloro e invisible.

En cuanto al cloro, un alto nivel de exposición puede provocar la asfixia. El ahogamiento llega porque las lesiones químicas producidas por la disolución del cloro en las membranas mucosas de las vías respiratorias pulmonares causan una acumulación severa de líquido en los pulmones. Los niños y las personas mayores son especialmente vulnerables.

CRONOLOGÍA

El 23 de julio de 2012, el régimen sirio admitió por primera vez que tenía armas químicas y amenazó con utilizarlas en caso de intervención militar occidental, pero nunca dijo que iba a usarlas contra su propia población. Sin embargo, Bashar al Assad cruzó esa "línea roja" —como la denominó el entonces presidente Barack Obama— el 20 de agosto 2013, cuando atacó con gas sarín en Ghuta Oriental y en Muadamiyat al Sham, cerca de Damasco, ambas zonas bajo control de los rebeldes.

El régimen nunca aceptó esos crímenes, pero a finales de ese mes, Estados Unidos afirmó tener la "clara certidumbre" de que las fuerzas de Assad eran responsables del ataque que dejó, según Washington, al menos 1.429 muertos, entre ellos 426 niños.

Pero no sólo la Administración Obama halló responsable a Al Assad, sino que en septiembre de ese año, la ONU publicó un informe de sus expertos que investigaron el ataque según el cual se habían hallado "pruebas flagrantes" de que se utilizó gas sarín.

La investigación llegó luego de que EEUU y Rusia pactaran un plan para el desmantelamiento del arsenal químico sirio, lo que —además— descartó ataques aéreos contra el régimen.

En septiembre 2014, los investigadores de la Organización para la Prohibición de Armas Químicas confirmaron que el cloro fue usado como arma química de forma "sistemática y reiterada" en Kafr Zita y Atshan (provincia de Hama, centro), Al Tamana y Telmans (provincia de Idlib, norte), y Daraya y Homs (Damasco). Según la ONG Human Rights Watch, estos ataques contra pueblos en manos de rebeldes fueron llevados a cabo entre marzo y abril por el régimen.

El Observatorio Sirio de Derechos Humanos contabilizó 10 ataques en 2014, todos con cloro. Además se documentaron al menos 30 víctimas. Según la ONG, la dificultad para recabar información hace pensar que los heridos pueden haber sido más.

La comisión de investigación Joint Investigative Mechanism, a su vez, informó que el régimen lanzó gas de cloro desde helicópteros militares al menos en otra localidad de Idlib, Sarmin, el 16 de marzo de 2015.

En 2015, se probó que el grupo terrorista Estado Islámico también recurrió a las armas químicas. El 21 de agosto, roció con gas mostaza a la población de Marea, cerca de Alepo.

Basándose en entrevistas telefónicas y en persona a testigos y el análisis de imágenes de video, fotografías y publicaciones en medios sociales, Human Rights Watch documentó que helicópteros del gobierno lanzaron cloro sobre áreas residenciales en al menos ocho ocasiones, entre el 17 de noviembre y el 13 de diciembre de 2016. Las ofensivas, algunas de las cuales incluían municiones múltiples, mataron a por lo menos nueve civiles, incluidos cuatro niños, y causaron heridas a alrededor de 200 personas.

"El patrón de los ataques con cloro muestra que fueron coordinados con una estrategia militar general para retomar Alepo y que no fueron el trabajo de unos pocos elementos que actuaron de manera aislada", declaraba entonces Ole Solvang, director adjunto de emergencias de HRW.

En 2017, el modelo se repite. El 4 de abril, el Observatorio Sirio de Derechos Humanos denunció que el régimen había atacado con "gas tóxico" en Jan Sheijun, en la provincia de Idlib. Según sus datos, murieron 86 personas, entre ellas 25 niños. El crimen forzó una reunión de urgencia en el Consejo de Seguridad de la ONU pero, como en febrero de este año, Rusia y China bloquearon cualquier sanción al gobierno de Al Assad. Finalmente, en la madrugada del viernes 7 de abril el gobierno de Donald Trump bombardeó una base militar siria en represalia.
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