martes, 26 de abril de 2011

Una fábrica en cada chacra

Por Fernando Bertello - La Nación
En INTA Expone, el organismo mostró sus líneas de trabajo con un fuerte énfasis en que los productores agreguen valor en origen a la producción de granos
Foto: Crédito  MARIO GARCIA

En un momento en el que se proyecta que hacia 2050 la demanda de alimentos crecerá un 70 por ciento en un planeta que saltará de 7000 a 9000 millones de habitantes, al sector agroindustrial nacional no sólo se le plantea el desafío sobre cómo contribuir a una mayor producción de alimentos para abastecer parte de esa demanda, sino hacerlo en un contexto que agregue más valor para el productor y el país, de una manera más eficiente, protegiendo el ambiente y generando productos con un impacto directo en una mejor calidad de vida.

Como una forma de tender puentes entre cada una de esas oportunidades, en la muestra INTA Expone, que se realizó la semana pasada en la Estación Experimental de Marcos Juárez, el organismo estatal mostró sus cartas. Allí, con diversas líneas de trabajo, investigación y promoción, se efectuó una especie de "rendición de cuentas" ante la sociedad sobre lo que tiene para ofrecer al productor y el país.

Agregado de valor en origen. Este es uno de los puntos sobre el cual más insiste el INTA y, significa, en la práctica, que el agricultor y el ganadero le agregue más valor a lo que produce en el campo. Una apuesta para que el campo avance en la industrialización de lo que genera.

"En la Argentina, el 75 por ciento del valor de lo exportado por el complejo agroindustrial (conformado por 31 cadenas) es commodities y su composición se ejemplifica señalando que el 51% del valor de todo lo exportado por el sector agropecuario y manufacturero es explicado por la soja", dice el INTA en un informe, que agrega: "De los 18,5 millones de hectáreas que se producen de soja, solamente se utiliza la producción de un millón de hectáreas como alimento animal, soja transformada en proteína animal, o consumo humano directo. El 94% restante de la soja producida sale al exterior con bajo valor agregado industrial y primario".

Precisamente, si se trata de generar más valor al grano, el INTA está promoviendo entre los productores chicos y medianos la instalación y asociativismo en plantas mecánicas de prensado y extrusado de soja. En este sentido, ya se están dando pasos alentadores. "Ya hay 160 plantas relevadas y se calcula llegar a 300 a fines de año", comentó Cristiano Casini, del INTA Manfredi.

Esas plantas están en Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires. Para citar un ejemplo, en Córdoba la capacidad de molienda ronda, en promedio, las 35 toneladas. Algunas se hicieron con productores que se asociaron y otras son emprendimientos individuales. Hoy en esas plantas el principal producto es el expeller y luego el aceite. Hoy la mayoría de las plantas venden el expeller a tambos, feed lots y para aves a establecimientos cercanos. "La idea es que esos mercados no estén alejados de las plantas; venden a 50 a 100 kilómetros y son plantas de productores que antes sólo hacían producción primaria", señalaron los técnicos Lisandro Errasquin, técnico en la zona de Justiniano Posse, y Fernando Ustarroz, de INTA Manfredi.

Otros venden el subproducto a quienes hacen alimentos balanceado. Y el aceite se comercializa a otras empresas. De acuerdo a los técnicos, alguien que se encuentra a 600 kilómetros de los puertos sólo de flete y comisiones se ahorra, por agregar valor al grano en su campo con una planta de extrusado, entre $ 4500 y 5000 por cada camión de 30 toneladas. Esto sin contar lo que gana por vender el producto transformado.

Pero en el INTA creen que se puede avanzar aún en mayor valor agregado. Para ello, sus técnicos buscan impulsar entre esos productores un cluster con volumen y calidad para la exportación, avanzar en la producción de alimentos balanceados, inclusive para mascotas y peces, y promover también la producción de carne. Usando un alimento que antes compraba, pero que en realidad tenía base en su campo.

"En breve plazo el objetivo es llegar a procesar [en origen] el 9% del volumen total", opinó Carlos Casamiquela, presidente del INTA en una entrevista con La Nacion. Se estima que hoy se procesan en origen dos millones de toneladas de soja. Para Mario Bragachini, se podría generar más puestos de trabajo. "En el caso de la soja, actualmente, genera 197 mil puestos de trabajo, el 10% del total que generan las cadenas agroalimentarias. Insistimos en agregar valor a estos granos y convertirlos en producto balanceado con posibilidades de que se transformen en carne bovina, porcina, caprina, aviar, leche y también pescado (agroacuicultura), y así llegaremos a 2020 con 400 mil puestos de trabajo sólo en esta cadena", proyectó.

¿Cuánto cuesta instalar una planta para, por ejemplo, un promedio de 35 toneladas de molienda? Según los técnicos, sólo la planta demanda cerca de 1,2 millones de pesos. Y la inversión total trepa hasta los $ 2 millones incluyendo gastos de infraestructura. Además de la soja, se apunta a generar más valor con otros granos como maíz y sorgo.

- Ganadería con valor agregado. En este punto, impulsa una complementación entre la agricultura y la ganadería donde, además de los granos, para la producción pecuaria se produzcan y usen subproductos como el expeller. "La idea es ser eficientes, aprovechar el forraje en forma complementaria con la suplementación estratégica de subproductos producidos en origen", dijo Marcelo De León. "Proponemos que se trabaje en balance de dietas y ahí el expeller es indispensable en lechería y necesario en carne", añadió.

- Agricultura de precisión para la eficiencia. Aquí una de esas líneas de acción pasa por apuntar a un uso más eficiente de los insumos, según señaló Fernando Scaramuzza, técnico del organismo. "Cada lote tiene un grado de variabilidad diferente y es evidente que hay que manejarla", destacó Ricardo Melchiori, de INTA Paraná. A modo de ejemplo, con sensores remotos para la detección de deficiencias de nitrógeno en un maíz con 10 a 12 hojas se logró el ahorro de un 15 a 20% de este fertilizante apuntando a esta tecnología y la aplicación variable. Esto fue en la zona de Paraná. Ese equipo es un sensor activo de índice verde que emite su propia luz y registra lo que refleja el canopeo. Una pulverizadora Pla que había en la muestra tenía cuatro sensores por botalón pero, de acuerdo a los técnicos, es suficiente trabajar con 4 a 6 sensores en todo el ancho de botalón. Transformar una pulverizadora en un equipo con sensores y hacer dosis variable en tiempo real cuesta unos US$ 25.000.

Por otra parte, en el marco del trabajo "pulverizaciones efectivas" que promueve el INTA Castelar, se diseñó un sensor de malezas útil para trabajar en la aplicación de herbicidas en el barbecho. Hoy el 38% del total aplicado de agroquímicos se usa en esta etapa, equivalente a una inversión de US$ 481 millones. Para los técnicos, según el grado de enmalezamiento del lote se podría apuntar a una reducción de entre el 30 y el 70 por ciento. El INTA también desarrolló un avión no tripulado para elaborar mapas de malezas para dosis variable de herbicidas y el organismo está trabajando en un robot para la aplicación de agroquímicos en invernáculos.

- Ganadería de precisión. El Laboratorio de Electrónica del Instituto de Ingeniería Rural del INTA Castelar desarrolló un sistema de collares con GPS que, para el ganado bovino, permite estudiar el uso de los recursos forrajeros, el comportamiento animal y conocer qué animal estuvo en contacto con otro si hubo una enfermedad, por ejemplo. Además, se están explorando alternativas como la detección del celo. Todo se puede seguir por Internet.

DIVERSIDAD DE PRODUCCIONES

La lechuga
Producción intensiva. Se apunta a una mayor eficiencia. En la lechuga, según Alejandro Longo, en verano, desde el momento de la cosecha hasta que llega el producto al consumidor, se pierde un 40% por problemas de transporte, entre otros. Con capacitación, se está buscando reducir esas pérdidas.

La soja
Soja para consumo humano. El INTA Marcos Juárez, en convenio con Rojas Lagarde y el Fondo Tecnológico Argentino (Fontar), logró su primera soja no transgénica para consumo humano (para jugo o leche de soja, por ejemplo). Tiene como piso el 42% de proteína, contra 38,5 o 39% del producto convencional.

El queso
Lácteos funcionales. Según Gerardo Gagliostro, del INTA Balcarce, a través de la alimentación, el productor le puede agregar en origen valor a su producción lechera. Se estima que una leche funcional, con propiedades benéficas para la salud, puede tener un diferencial del 20% en el precio.
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